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El Monitor Ganadero de octubre elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) junto a las asociaciones Braford y Hereford, reveló una radiografía precisa del presente del mercado ganadero: precios en alza, márgenes negativos y un escenario económico que muestra leves signos de estabilización.

En octubre, los precios del ternero y el novillito subieron 8,1% y 5%, respectivamente, ubicándose por encima del ritmo inflacionario anual. En tanto, la relación entre novillito y maíz aumentó en comparación con septiembre, alcanzando 14,3 kilos de maíz por cada kilo de novillito. De esta forma, evidencia una mejora del 19,4% respecto al mismo mes del año pasado.

Pese a estos indicadores favorables, el feedlot sigue en terreno negativo por segundo mes consecutivo: el margen bruto se ubicó en –83.288 pesos por cabeza. El índice de reposición se mantiene en 0,85, lo que refleja menor ingreso de animales que salida, mientras que la capacidad instalada de los corrales se ubicó en 62,4%.

Los datos del Senasa indican que en octubre los productores pidieron permiso para enviar a faena 1,138 millones de vacunos, lo que significa una caída de 11% con respecto a lo solicitado en el mismo mes del año pasado y de 9,5% con respecto a la faena efectiva informada por la Secretaria de Agricultura.

Habrá que esperar unos días a que estén los datos definitivos para tener el panorama preciso, pero lo cierto es que la faena está cayendo y eso impulsa los precios en un contexto de consumo interno y externo sostenido. La caída en la oferta se dio en todas las categorías.

La baja tuvo que ver en parte con el buen régimen de lluvias. La humedad permite retener y agregar kilos a costos bajos respecto del valor de venta y que además complica la salida de la hacienda de los campos y feedlots.

Además, se da en esta época una cuestión estacional: hay menos oferta de novillos y de vacas, lo que se suma a una situación estructural ya que la oferta de novillos pesados viene en baja hace años y, la de vacas, se redujo en 2025 gracias a la mayor preñez, un dato alentador para los criadores.

El proceso bajista en el precio internacional de los fertilizantes nitrogenados se revirtió esta semana a partir de un crecimiento de la demanda en mercados clave.

Esta semana la corporación india Rashtriya Chemicals and Fertilisers (RCF) compró, en el marco de una licitación internacional, 430.700 toneladas de urea granulada, de las cuales 90.000 son a descargar en la costa este del país a 395 dólares por tonelada CFR y 340.700 en la costa oeste a 402 dólares por tonelada CFR. Se prevé una nueva licitación a mediados de noviembre próximo, según indica el último informe de la consultora IF Ingeniería en Fertilizantes.

La Unión Europea sigue siendo un foco activo de demanda por una cuestión regulatoria, dado que a partir del 1 de enero de 2026 comienza a regir de manera plena el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM por sus siglas en inglés), lo que complejizará por demás el proceso de las importaciones de ese insumo en la UE-27.

En el Báltico la urea se ubicó en un rango de 365-393 dólares por tonelada FOB con productores privilegiando envías a Europa y EE.UU., mientras que en Egipto ventas spot se realizaron en valor de 445-465 dólares por tonelada FOB y en Argelia se alcanzó 470-480 dólares por tonelada FOB.

El anuncio de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, que rehabilitaría el ingreso de soja estadounidense al mercado de la nación asiática, impulsó la suba del valor del poroto en EE.UU.

El arbitraje del precio FOB de la soja de Estados Unidos con respecto del FOB brasileño también promovió subas en el valor de la harina de soja, lo que permitió mejorar de manera sustancial los precios de exportación del complejo sojero argentino.

Mientras que los valores FOB de la soja Rosario disponible promovieron la recuperación de la capacidad de pago del sector exportador, también –según graficó la Bolsa de Comercio de Rosario– ocurrió lo propio con el precio integrado (harina + aceite) que refleja la capacidad de pago de la industria aceitera.

Sin embargo, la mejora del precio internacional tanto del poroto como del precio integrado industrial no se trasladó completamente a los valores negociados en el mercado argentino de soja.

El ingeniero agrónomo Roberto R. Casas es director del Centro para la Promoción de la Conservación del Suelo y del Agua (PROSA-FECIC) además de integrante da la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria. Se desempeña además como docente universitario.

En Bichos de Campo venimos con mucho interés publicando varios artículos de su autoría vinculados a una temática que lo obsesiona y que debería preocupar mucho más a toda la comunidad agropecuaria: las políticas de cuidado del principal recurso que tiene la Argentina, que son sus suelos agrícolas y ganaderos.

En este caso, Casas nos vuelve a advertir no solo del visible proceso de degradación de los mismos, sino que realiza un cálculo del costo económico que tiene para la Argentina y sus productores no tomar conciencia, y casi naturalizar, el descuidado que se manifiesta con este recurso finito.

Esta es la nota, nuevamente imprescindible de Casas:

Por Jorge Castro.

El precio de la carne vacuna alcanzó a U$S 5.79 la libra (0.454 kilogramos), el mayor nivel en EE.UU. en 7 décadas; y en los “steak houses” un bife de carne de un novillo de calidad trepó a U$S 10.98/libra, lo que lo convirtió en un artículo de lujo.

Todo esto ocurre porque los estados ganaderos del Centro-Sur y el Oeste norteamericano experimentan una aguda sequía crónica, que ha obligado a reducir sistemáticamente los rodeos, con la desaparición prácticamente total de los terneros de 400 kg o más.

El resultado es que EE.UU. tiene una demanda de más de 12 millones de toneladas de carne vacuna por año, y se ve obligado a importar no menos de 2 millones de toneladas, ante la carencia de una suficiente producción doméstica.

La Argentina, por su parte, exporta sus carnes al mercado estadounidense utilizando un cupo de 20.000 toneladas con un arancel de 10%.

La extraordinaria novedad para los intereses argentinos es que el presidente Donald Trump ha decidido multiplicarlas por 4 hasta alcanzar a 80.000 toneladas, lo que representa una cifra de más de U$S 6.000 millones. Este favoritismo se debe a que el mandatario norteamericano ha decidido respaldar por todos los medios a su principal aliado en América Latina, convertido en un eslabón esencial del nuevo orden global fundado en el comercio y las inversiones.

Tras las elecciones legislativas del domingo pasado, en las que La Libertad Avanza (LLA) logró un triunfo abrumador, el optimismo también se trasladó al mercado inmobiliario rural. En la XII Jornada Nacional de Actualización del Sector Inmobiliario Rural, el presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), Abel Real, aseguró que el negocio de compraventa de campos tomó un importante vuelo y que los precios de la tierra alcanzaron valores que no se veían desde hace más de una década.

“Arrancó un 2025 bastante movido, pero qué sensible que es nuestro mercado. Para las elecciones de medio término ahí trastabilló, y a más de uno le pasa que espera a ver qué pasa después, porque realmente no tiene mucha fe en este país. Si vuelve tal gobierno, vamos a estar perjudicados, va a haber más impuestos y más palos en la rueda”, explicó Real, al describir cómo la incertidumbre política impacta directamente sobre el negocio.

En coincidencia, según detalló, el mercado rural se encuentra en uno de sus mejores momentos de los últimos años. “Hoy tenemos la percepción de que el valor de la hectárea en la zona núcleo volvió a los niveles del 2011, con un dólar sostenido, en US$17.000 la hectárea”, indicó.

En la misma línea, Roberto Frenkel Santillán, presidente de Bullrich Campos y vicepresidente de CAIR, coincidió en que el valor de US$17.000 por hectárea en la zona núcleo hoy se ha convertido en un estándar de mercado. “Han habido operaciones en US$20.000 la hectárea, algo que hace muchos años no se veía. Es cierto que se trata de campos buenos, de zona núcleo, pero estos valores repercuten en todo el resto del mercado”, explicó.

El largo proceso judicial sobre Vicentin acaba de tener una instancia emparentada con una final futbolística, que terminó su tiempo reglamentario, pero el juez todavía no dio el pitazo final. Podría decirse que queda pendiente un eventual análisis de jugadas previas, para dar por cerrado el resultado.

Este viernes terminó el tiempo para presentar avales de los acreedores y el Grupo Grassi anunció al mediodía que había conseguido las dos mayorías (51% de las cápitas y dos tercios del capital) y eso le daría la condición de ganador, porque el match se definía con el sistema “mete el gol, gana”.

Pero el otro oferente de un plan de pago para el salvataje de la agroexportadora en default, Molinos Agro (MOA), Louis Dreyfus Company (LDC) con el apoyo de Unión Agrícola Avellaneda, también anunció que había completado la doble mayoría de “acreedores legítimos”, con un reclamo que habían presentado el expediente días atrás.

Solicitan que se excluya de la base de cómputo a las acreencias de titularidad de: Avir South S.A.R.L. (argumentan que “Cima Investments compró la deuda de los bancos internacionales luego de verificadas las acreencias y tiene un acuerdo con Grassi que vicia la legitimidad de los votos”, de Commodities S.A. / Grassi S.A. (por ambos casos invocan el artículo 45 de la Ley de Concursos y Quiebras sobre sociedades controlantes y controladas), y de Vicentín Paraguay S.A. (que consideran intervenida por su vínculo estrecho con Vicentin SAIC) por lo cual, si el juez Lorenzini atiende esos reclamos podría “invalidar el gol de Grassi.

Desde sus trece años, cuando una gran inundación lo obligó a mudarse de la localidad de Pozo Borrado, en el norte de Santa Fe, a la ciudad de Rafaela, Darío Dell Erba nunca dejó de moverse y de buscar una vida mejor para él y los que lo rodean.

Diez años después de aquella mudanza, en 1993, se casó y dio su primer paso en la producción agropecuaria recriando terneros ajenos en 68 hectáreas de la familia de su mujer. Con el tiempo pasó a ocupar ese campo con vacas de tambo y, lógicamente, le dieron ganas de ordeñarlas él mismo. Ya estaba clara su esencia emprendedora.

En 2001 el contexto económico del país no lo amilanó y se lanzó a instalar su primer tambo sobre 26 hectáreas propias y 60 alquiladas en la localidad de Villa San José. Fue la piedra fundamental de una empresa que hoy es ejemplo de diversificación, integración vertical y generación de empleo y arraigo.

Aquel primer establecimiento se encontraba en condiciones precarias, con instalaciones deterioradas y en desuso por la crisis que atravesaba el sector. En ese escenario, el productor empezó a producir con 60 vacas iniciando un proceso de recuperación gradual que incluyó una mejora de las pasturas, la reparación de las áreas de ordeñe y la rehabilitación de los espacios de almacenamiento de alimentos y del área destinada al cuidado y confort del ganado. Desde entonces implementó un modelo de producción pastoril basado en alfalfa y otras pasturas con suplementación.

Independientemente de los movimientos de precios de esta semana, los resultados económicos del feedlot están complicados. En esos sistemas de engorde a corral, la relación de compraventa vigente durante los últimos meses, del orden de 1,30 a 1, entre el ternero para invernada y el novillo gordo, torpedea la posibilidad de producir animales muy livianos. Esa ecuación económica desfavorable para el engordador obliga a extender el período de encierre y resetear la producción hacia novillos pesados.

En los últimos años, el 85% de los corrales producía novillitos para consumo interno y el 15% para exportación. En 2025, Juan Eiras -feedlotero de Brandsen y San Vicente- estima que “esa distribución pasará a 70% para el consumo interno y 30% para la exportación, lo cual inevitablemente impactará en la oferta de carne”. El efecto principal será un faltante de novillitos livianos en los próximos meses.

“El animal de 300-330 kilos, que se terminaba en tres meses, no estará disponible en los tiempos programados; el ciclo del corral se extenderá al menos dos meses y requerirá otros cinco más para la recría, con el objetivo de alcanzar los 450-480 kilos”, adelanta Eiras.

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