Dos informes difundidos en los últimos días por la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) pintan un panorama para la campaña de soja 2025/26 que puede analizarse tanto con el vaso medio vacío como medio lleno.
Por el lado medio vacío, la sequía que tuvo lugar en enero ha provocado inevitables recortes en el pronóstico de cosecha, producto fundamentalmente de lotes que perdieron el potencial de rinde que arrastraban tras lo que había sido una excelente primavera en materia de lluvias.
Por el lado medio lleno, el alivio es que las precipitaciones que llegaron la semana pasada frenaron el deterioro y “alejaron el temido escenario de derrumbe”, según indicó la GEA.
La clave es que la desaparición de los aportes hídricos ocurrió justo en la región más sojera del país: la zona núcleo.
El resultado, según el reporte semanal de la GEA, es que se están previendo ahora 600.000 toneladas menos que las que se calculaban en el inicio de la campaña, cuando el clima había acompañado en todos los sentidos: mucha agua y temperaturas benévolas para los cultivos.
Ahora, “las lluvias de febrero lograron detener la caída del potencial de rinde de la soja en buena parte de la región núcleo, pero hay un corredor crítico por la falta de agua en el sur de Santa Fe”, precisó la Bolsa rosarina, confirmando la alerta que emitió la Sociedad Rural también de esa ciudad.
El Complejo Girasol argentino cerró 2025 con cifras históricas, tanto en volumen como en valor exportado. Según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las ventas externas totalizaron casi US$ 2.300 millones, lo que implica un crecimiento interanual del 57% y un nivel 20% superior al récord nominal alcanzado en 2008.
El desempeño estuvo respaldado por la mayor producción del siglo, correspondiente a la campaña 2024/25, y por un contexto de precios internacionales favorables.
En términos físicos, el complejo exportó más de 3 millones de toneladas en 2025, un 39% más que en 2024.
El aceite de girasol encabezó el crecimiento: se despacharon más de 1,5 millones de toneladas, un récord absoluto y 27% por encima del año previo. En valor, las exportaciones de aceite aumentaron 65%.
La harina y los pellets también marcaron máximos, con más de 1,3 millones de toneladas exportadas y un incremento interanual del 43%. Por su parte, las ventas externas de semilla se triplicaron y alcanzaron su mayor nivel en nueve años.
El aceite en bruto explica el 71% del total exportado por el complejo, mientras que el refinado aporta otro 11%. En conjunto, los aceites representan alrededor del 82% del valor total exportado.
La Argentina logró la reapertura del mercado de la Unión Europea (UE) para la carne aviar, una noticia que generó buenas expectativas para una cadena que viene con severas dificultades y que se expresaron públicamente con conflictos en la mayor industria aviar del país como es Granja Tres Arroyos, que controla la planta de Avex en Reducción.
Justamente esa planta era una de las que comercializaba con el Viejo Continente hasta que el flujo de mercadería se interrumpió por un brote de gripe aviar. Ahora, superada esa contingencia sanitaria, el Senasa anunció que Europa levantó las barreras nuevamente.
Desde ese organismo sanitario se informó que la decisión de los países europeos “refleja el trabajo conjunto de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y la Cancillería, permitiendo recuperar un destino de alto valor para la producción nacional”.
El Reglamento (UE) 2026/278 confirmó que Argentina podrá retomar las exportaciones de carne aviar a partir del 1 de marzo, tras la recuperación de su estatus sanitario como país libre de influenza aviar altamente patógena (IAAP), en cumplimiento de las recomendaciones de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
La cadena de ganados y carne vacuna arrancó el año con un diagnóstico bastante claro. Hay menos dudas que certezas: la oferta será más ajustada y la competencia por los mercados externos será más intensa. Las proyecciones indican que durante 2026 la faena caerá cerca de un millón de cabezas, lo que equivale a unas 200 mil toneladas menos de carne.
En ese contexto, la Argentina tendrá disponibles unas 620 mil toneladas cuotificadas para exportar a tres destinos estratégicos: China, Estados Unidos y Europa.
El dato no es menor. De ese volumen total, 511 mil toneladas corresponden a China, 100 mil a Estados Unidos y 30 mil toneladas a la cuota Hilton con destino a la Unión Europea.
Pero más allá de los números, lo que vuelve complejo el escenario es el criterio de asignación.
Mientras 591 mil toneladas se canalizarán bajo el esquema de “primero llegado, primero servido”, las 20 mil toneladas históricas de Estados Unidos y las 30 mil de la Hilton seguirán distribuyéndose por cupo entre frigoríficos, en función de antecedentes productivos.
La pregunta central es si habrá carne suficiente para cumplir con todos esos compromisos. La respuesta técnica es que sí, pero con una condición ineludible: la industria frigorífica deberá organizarse mejor. Y esa necesidad es especialmente crítica en los mercados de China y Estados Unidos, donde los volúmenes, los calendarios y las reglas de juego empiezan a exigir una coordinación que hasta ahora no siempre estuvo presente.
La campaña de granos gruesos 2025/2026 en el sur de Córdoba ingresó en una etapa decisiva.
Luego de un enero con lluvias muy por debajo de lo normal y con altas temperaturas que aceleraron el estrés térmico e hídrico, los eventos registrados en los últimos días modificaron el escenario productivo.
Sin embargo, el impacto no fue homogéneo y los daños sobre el maíz temprano ya forman parte del balance de la campaña.
A nivel nacional, el contexto también se ajusta. Tras estimaciones iniciales que proyectaban una cosecha récord de maíz, los últimos informes de las bolsas de cereales comenzaron a aplicar recortes sobre esas proyecciones, reflejando el impacto del déficit hídrico en distintas regiones productivas.
En ese marco, el sur cordobés exhibe un mosaico de situaciones, con departamentos que lograron recomponerse y otros que aún muestran lotes muy comprometidos.
De acuerdo con datos del Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba, los departamentos Río Cuarto, Presidente Roque Sáenz Peña y General Roca representan el 35% de la producción de maíz y el 29% de la cosecha de soja en la provincia.
Por Jorge Castro.
Los productos altamente proteínicos están cada vez más a la vanguardia en las cadenas transnacionales de la alimentación: la industria láctea tiene todos sus productos ampliamente fortalecidos con nutrientes extra-proteínicos, y esto en primer lugar sucede con los yogures y los quesos.
El impulso que arrastra este boom proteínico es el advenimiento de una era generalizada de preocupación por el peso físico y las condiciones de vida.
Pero el elemento decisivo de largo plazo de este vuelco masivo al consumo de productos híper proteínicos ha sido la aprobación por el gobierno de Estados Unidos de la droga GLP-1, creada para perder peso sin efectos secundarios de ningún tipo, salvo la pérdida relativa de cierta masa muscular, lo que requiere un complemento híper-proteínico.
El resultado es que la “Nueva Guía Dietaria” publicada por la Secretaría de Salud de EE.UU. ha proclamado la necesidad de duplicar el consumo de proteínas diarias, lo que implica aumentar sistemáticamente el consumo de alimentos de alto contenido proteínico, y en especial la carne vacuna.
La contundente aprobación del acuerdo UE-Mercosur en Diputados puede leerse en clave política como un respaldo al potencial agroindustrial argentino, eje de la grieta que ha polarizado el debate público nacional al menos en las últimas dos décadas.
Los 203 diputados que votaron a favor y hasta los 4 que se abstuvieron, frente a 42 voluntades en contra, es una elocuente demostración de la concientización económico-productiva sobre las oportunidades de desarrollo en comercio exterior que tiene nuestro país y quienes lo habitamos, con las actividades de origen rural, y sus posibilidades de agregado de valor en el centro de la escena.
Los números votos a favor de representantes de la oposición (inclusive la abstención del peronista Eduardo Valdez, ex presidente de la Comisión de Mercosur de la Cámar Baja) expresaron la maduración de entendimientos multipartidarios que se vienen enhebrando en el Congreso, con el impulso de la Fundación Barbechando, y en otros cónclaves políticos.
Resultó clave la reunión que el diputado Guillermo Michel (mano derecha de Sergio Massa cuando fue ministro de Economía) tuvo el miércoles con sus pares Miguel Ángel Pichetto, Victoria Tolosa Paz y otros dirigentes en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, junto al presidente del Consejo Agroindustrial Argentino, Gustavo Idígoras.
Frutos del Valle Patagónico nació, hace poco más de dos décadas, de la mano de Viviana Bircher, contadora pública, y Omar Salinas, empleado del Banco Nación, trasladado transitoriamente a Trelew. Juntos incursionaron en la producción de cerezas de alta calidad en 2003, motivados por el empuje que la región le dio al sector. Sofía, su hija, repasa cómo esa aventura se transformó en una PYME familiar, con cuatro plantaciones y cientos de empleados, que abastece al mercado interno y al externo, y de la que su mamá es jefa y referente: “Cuida cada platita como si fuera única, deja la vara muy alta".
Todo empezó a modo de hobby y de diversificación laboral. Con la ayuda de ingenieros agrónomos, plantaron cuatro hectáreas de cerezos en Chubut y esperaron a que las plantas dieran sus frutos. Tan pronto empezaron a producir notaron que, en ese momento, en la zona no había empacadores.
Además, al tercerizarlo perdían el control sobre su producción y veían reducida la rentabilidad. Por eso, en 2010, optaron por ocuparse de todo el proceso. “Decidimos -cuenta Sofía- abrir el empaque, de manera rudimentaria y 100% a pulmón, aprendiendo y sin conocimiento, con una máquina que no es la que tenemos ahora ni la que esperamos tener en un futuro”.
Actualmente, tienen 33 hectáreas en la zona de Chubut (las chacras Cielos del Sur, Glyn y Las Santinas), y 46 hectáreas en Santa Cruz (en “Villa Favaloro”, localidad de Los Antiguos).
Luego del entendimiento con los Estados Unidos que le permitió a la Argentina acceder a una cuota ampliada a 100.000 toneladas para la carne vacuna, la semana transcurrió con muchos contactos entre los mismos frigoríficos exportadores y con autoridades del Gobierno. El foco estuvo puesto en la implementación del cupo extra a las 20.000 toneladas ya concedidas, y también en seguir explorando otras aperturas. Se espera, a modo de ejemplo sobre esto último, que durante este año se concrete una misión a China para intentar destrabar el ingreso de menudencias, una asignatura pendiente al margen de que ese mercado ya es el principal cliente. También, se comenta en la actividad, la Argentina tiene en la agenda buscar el mercado de subproductos en la Unión Europea.
Respecto de los Estados Unidos, un influyente industrial del Consorcio de Exportadores de Carnes (ABC) destacaba que se trata de un buen acuerdo y que nunca la Argentina tuvo un cupo tan grande y con arancel prácticamente cero (44,4 dólares por tonelada). El otro punto central, que motivó diversas conversaciones en la semana, es el de la implementación de la cuota extra.
Es sabido que en la proclama de Donald Trump se incluyó la palabra recortes para trimming, no cortes en general. ¿No se le va a poder vender cortes premium?, fue una de las preguntas que se hicieron en el sector.
En primer lugar, contaron, Trump incorporó ese término porque la urgencia, aunque el volumen no le alcance en lo absoluto, es atender el frente interno: dar una señal de que hay preocupación por el precio de la carne en ese país con foco en productos de mucho consumo popular como las hamburguesas.
En términos climáticos, aparentemente, el futuro viene mejor que el pasado para los agricultores. De manera paulatina se está saliendo del bloqueo anticiclónico que se inició a fines de diciembre y que provocó una marcada estabilidad atmosférica, que impidió el ingreso de los vientos tropicales al territorio, que son responsables, en gran medida, de las precipitaciones en nuestro país.
“El bloqueo impidió el desarrollo de lluvias significativas durante casi un mes, una situación poco frecuente, ya que este tipo de eventos suele resolverse con mayor rapidez”, afirma Germán Heinzenknecht, director de la Consultora de Climatología Aplicada. Este factor no estuvo directamente relacionado con el fenómeno de La Niña, sino que se sumó a ese evento oceánico que no evidenció una gran intensidad.
Ante la disipación gradual del bloqueo, Germán se muestra optimista respecto de la evolución climática. Para lo que resta de febrero espera una mejora progresiva en el régimen de precipitaciones, con posibilidades de extenderse a marzo y abril, una época transición climática que genera mayor inestabilidad atmosférica, con posibilidades de alcanzar lluvias cercanas a los valores normales.