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Una reunión clave se llevó a cabo en Puerto Quequén. Autoridades del Consorcio de Gestión lideradas por su presidente interino, Mariano Carrillo recibieron a representantes de la Cámara de Actividades Portuarias.

Durante el encuentro se dialogó sobre la continuidad de los trabajos conjuntos que se vienen desarrollando, destacando la importancia de seguir transitando este camino de cooperación, especialmente en un año récord en el movimiento de mercaderías para la estación marítima.

Asimismo, se coincidió en la necesidad de aunar criterios para avanzar en mejoras vinculadas a la eficiencia, la operatoria y la logística integral de Puerto Quequén, con el objetivo de sostener y potenciar el crecimiento alcanzado.

La reunión reafirmó el compromiso de mantener un diálogo permanente y una agenda común orientada a consolidar la competitividad de Puerto Quequén y su rol estratégico en el desarrollo productivo y logístico de la región.

Puerto Quequén finalizó el año 2025 con el mayor movimiento de mercaderías de su historia, alcanzando un total de 9.009.768 toneladas operadas, cifra récord desde el inicio de sus operaciones.

El campo y la agroindustria celebraron la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), pero el mismo, más allá de abanico de nuevas oportunidades que se abren para el sector, contempla algunos grises en la reglamentación del bloque del Viejo Continente que podrían condicionar los envíos.

Se tratan de las salvaguardias, que la Comisión Europea decidió impulsar ante la presión del agro y gobiernos europeos, como el italiano, que pidieron por su inclusión como condición para la firma del acuerdo. Estos mecanismos de “protección” para los sectores más sensibles deberían ser discutidos en el Consejo y Parlamento Europeo con anterioridad a la ratificación del acuerdo.

Según el borrador elaborado por la Comisión Europea, serían 24 los productos agropecuarios y agroindustriales plausibles de esta suerte de sanción unilateral por parte de los europeos: carne fresca; carne bovina enfriada y congelada de alta calidad; carne congelada para procesamiento; carne fresca, enfriada y congelada de cerdo; carne d ave sin hueso y preparaciones; carne de ave con hueso; leche en polvo; quesos; fórmulas infantiles; maíz y sorgo; arroz; azúcar para refinar; otros azúcares; huevos; albúminas de huevos; miel; ron y otras bebidas espirituosas obtenidas de la fermentación de la caña de azúcar; maíz dulce; almidón de maíz y de mandioca; derivados del almidón; etanol; ajo; biodiésel; y cítricos como el limón, naranjas y mandarinas.

Según explica el documento, las salvaguardias se pueden disparar una vez que se constate y demuestre que un aumento en las importaciones de estos productos dañó o están afectando a los sectores productivos locales.

Dicen que la historia la escriben los que ganan, y que entones las versiones oficiales muchas veces omiten y distorsionan datos y hechos, para construir relatos en función de los intereses de los triunfadores. Por eso hay que escuchar otras voces, y es la del consignatario de hacienda, Carlos Lanser, la que hoy más resuena.

De su feedlot ubicado en Chaján -donde había hacienda de terceros, pero principalmente de su firma Agropecuaria La Madera-, al sur de Córdoba, y gracias a la intervención del poder judicial y la policía provincial, se llevaron días atrás 1.060 vacunos.

“Lo que nos hicieron fue un robo, una violación total de la propiedad privada. Se llevaron la hacienda sin chequear ninguna caravana, sin verificar la procedencia. Era hacienda de clientes nuestros a los que debo ahora dar explicaciones. Cargaron lo que estaba más gordo para mandarlo rápido a la faena y que desaparezca”, contó Lanser a Bichos de Campo.

La versión oficial dice que en su campo se había encontrado hacienda robada que pertenecía a la firma San Jorge Cereales y Hacienda.

Lanser explicó que el origen del conflicto está en la empresa San Pablo, que comenzó a incumplir con sus pagos entre marzo y abril de este año, y que hay otros consignatarios también afectados por esto.

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), tal como informó días atrás Bichos de Campo, incluye un detalle significativo además de la rebaja de aranceles para incrementar el comercio: obliga a la Argentina a desmontar -aunque sea parcialmente y a lo largo del tiempo- esa rareza llamada Derechos de Exportación (DEX) o retenciones. El gobierno nacional -siempre a contramano de los interesas de los productores, cualquiera sea su signo-, intentó demorar ese cronograma lo más posible, pateando hasta dentro de una década la rebaja en soja, que aporta el filón de recursos. Pero aún así la Bolsa de Cereales de Buenos Aires evalúa que la medida podría tener impactos favorables en la producción y exportaciones de granos en las próximas campañas.

Un trabajo realizado por el Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI) de dicha Bolsa remarca este aspecto positivo del pacto de libre comercio con el bloque europeo.

“Los análisis muestran que la reducción de derechos de exportación contemplada en el acuerdo Mercosur –UE introduce incentivos significativos para la producción agrícola argentina”, es la primera conclusión e utilizó diferentes modelos de cálculo para incluso poner cifras a dicho incentivo. “Estas mejoras se traducen, hacia 2034/35, en exportaciones que podrían acercarse a los 42.000 millones de dólares en el escenario más dinámico, frente a 33.230 millones en la situación inicial”, se celebró.

Hay euforia en torno del girasol y es relativamente sencillo anunciar un futuro dorado e inquebrantable para esta oleaginosa. Sin embargo, el mercado señala escenarios que no conviene perder de vista. En principio, los precios FOB del aceite de girasol en seis puertos europeos (Róterdam, Ámsterdam, Amberes, Gante, Dunkerque y Dieppe) alcanzaron su nivel más alto desde agosto de 2022, según Fastmarkets. Se habla de unos USD 1400 para entrega en febrero. ¿La razón? Los participantes del mercado estiman que alrededor del 25% de la capacidad de procesamiento de Ucrania está inactiva debido a interrupciones logísticas, problemas de suministro eléctrico y riesgos de seguridad.

El punto es que Rusia está atacando las cadenas de elaboración de aceites vegetales de Ucrania, sobre todo las refinerías, puertos y la infraestructura ligada a la actividad. Es un trabajo sistemático y cuidadosamente planificado y tiene como objetivo destruir un sector exportador y generador de divisas para el país invadido. Por caso, un ataque con drones dañó la planta de Bunge en Dnipropetrovsk, y alrededor de 300 toneladas de aceite de girasol se derramaron en las calles de la ciudad. A finales de diciembre, los ataques rusos afectaron varias factorías de extracción de aceite de Ucrania, incluyendo la terminal de Allseeds en Pivdennyi y la planta de aceite y grasas Illichivsk, de Kernel, en Chornomorsk.

Con un efecto de arrastre de 2025, el año comenzó agitado en la Argentina y en el mundo. En el plano internacional se impone una inestabilidad global, con guerras, amenazas de más guerras y peleas por los aranceles, entre otros asuntos por lo menos inquietantes.

A nivel local, se esperan en lo inmediato reformas estructurales, como la laboral, licitaciones de la Hidrovía y el Belgrano Cargas (cuyas operatorias serán privatizadas), además del avance del acuerdo Mercosur-Unión Europea.

En este contexto, Gustavo Idígoras, al frente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro Exportador de Cereales (CEC), destaca que hay un “veranito político que el Gobierno debe capitalizar para impulsar cambios cruciales antes de que el escenario político se torne más complejo”, expresa en diálogo con LA NACION.

Remarca que el año que pasó dejó “una situación geopolítica tortuosa; en 2026 habrá un marco internacional de alta incertidumbre”, advierte. Sin embargo, observa que, en este escenario, “las empresas de la Argentina se sienten relativamente cómodas para operar”, haciendo referencia a la capacidad local para sortear dificultades, a veces extremas. “El mundo está pasando por un típico año argentino”, analiza.

La Federación de Cámaras de Comercio Exterior de la República Argentina (Fecacera) plantó este martes su posición con relación a la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE).

A grandes rasgos, la entidad que representa a las empresas exportadoras e importadoras argentinas manifestó su esperanza en que esta noticia derive efectivamente en una mejora de las ventas externas, pero advirtió que no alcanza por sí sola y es una oportunidad para abordar de manera definitiva la agenda de temas pendientes para ganar competitividad.

En concreto, para Fecacera, el acuerdo “representa un hito relevante para la inserción internacional de Argentina y de la región”, porque es “una señal positiva que amplía el horizonte de oportunidades para el comercio exterior argentino, al mismo tiempo que propone oportunidades para la oferta exportadora del país y desafíos en materia de competitividad”.

Entre otras cosas, los exportadores recordaron que el pacto permite acceder a un mercado de más de 700 millones de habitantes, con beneficios para el 92% de la canasta de bienes y servicios argentinos.

“Sin dudas, constituye un punto de partida significativo para profundizar la integración comercial y productiva desde una perspectiva federal”, remarcaron.

El 2025 fue un año de gran actividad en el Puerto de Bahía Blanca, que acumuló embarques de granos y subproductos por un total de 12,7 millones de toneladas, con un incremento interanual del 22%. Se trata del mejor tercer año, luego de los récords de envíos ocurridos en 2021 (13,1 millones de toneladas) y en 2022 (13 millones de toneladas), pero es todavía más meritorio por una situación particular: la gran inundación que sufrió esa ciudad del sur bonaerense a principios del año pasado.

“Este año debe destacarse que debido a la inundación que sufrió Bahía Blanca durante el mes de marzo, las cuestiones logísticas se vieron con complicaciones”, señaló la reseña anual del Consorcio que administra este puerto be aguas profundas del sur bonaerense. La gran masa de agua que cayó en ese momento impidió tanto la llegada de granos por tren, ya que se vio interrumpido el ramal de mayores

ingresos (80%), donde fueron afectados 40 kilómetros aproximadamente, que retomó su actividad recién en mayo. Mientras tanto, la llegada vía camión se vio afectada por algunos cortes de ruta.

En ese contexto, el nivel de exportaciones fue más bien destacable. “Si bien la campaña pasada logró una recuperación en términos de volúmenes, permitiendo mejorar el saldo exportable, durante el 2025 existieron otros factores que incidieron en dinámica comercial no solo nacional sino también local: los diferentes decretos que modificaron las alícuotas de exportación en enero, junio, septiembre y diciembre marcaron el ritmo de los embarques programados, como lo fue la soja en los últimos meses del año”, se explicó en un comunicado.

En los sistemas productivos, el agua explica entre el 70 y el 80% de la variabilidad de los resultados. Sin embargo, campaña tras campaña, cerca del 40% de las lluvias se pierde por escurrimiento o evaporación. En ese escenario, la eficiencia en la llamada “cosecha de agua” aparece como un factor decisivo para sostener y mejorar los rindes, según se destacó en una jornada técnica organizada por la región CREA Sudeste y difundida por la plataforma Contenidos CREA.

Durante el encuentro, el investigador del INTA General Pico y docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de La Pampa, Cristian Álvarez, puso el foco en los procesos que condicionan la infiltración y la distribución del agua en el suelo. “En muchos casos, el agua no está entrando en el sistema y eso impacta directamente en los potenciales de rinde”, advirtió. Un mismo evento de 100 milímetros puede traducirse en niveles muy distintos de aprovechamiento, dependiendo del estado físico, químico y biológico del suelo.

La infiltración fue uno de los ejes centrales del análisis. Para evaluarla, se utilizó un infiltrómetro de anillo simple y se realizaron observaciones en calicatas, comparando suelos bajo pasturas con otros sometidos a más de 20 años de agricultura continua. Según Álvarez, en promedio los sistemas productivos argentinos logran administrar alrededor del 60% del agua que aporta la lluvia, aunque existen contrastes marcados: hay ambientes donde ingresa más del 80% y otros donde no se alcanza ni el 50%. Esa diferencia explica por qué en algunos casos el agua permite sostener un doble cultivo, mientras que en otros no alcanza siquiera para uno.

Tras más de 6 años de espera, 664 acreedores de Vicentin SAIC recibieron el primer pago de la deuda que contrajo la agroxportadora en default. Los montos particulares llegan hasta 25.000 dólares, según las categorías establecidas en el concurso judicial a cargo del juez civil y comercial de Reconquista, Fabián Lorenzini, y en función del cramdown (salvataje) adjudicado en diciembre a la corredora de cereales Grassi.

Los dueños de la denominada Nueva Vicentin Argentina indicaron que se trata de los anticipos financieros estipulados para los acreedores que se encuentran incluidos en las categorías A2 y A3, y que representan aproximadamente la mitad de las firmas damnificadas en el contexto de una deuda verificada a 1722 acreedores por 1350 millones de dólares.

Remarcaron que “se continúan procesando los restantes acreedores que pertenecen a estas categorías que están completando la respectiva documentación”.

La categoría A2 se denomina “Abastecimiento Directo con Anticipo Financiero” y comprende a aquellos acreedores que optaron por la entrega de 200 toneladas de soja por cada U$S 1.000 de crédito. En estos casos, el anticipo es de hasta U$S25.000 para cubrir como máximo el 80% de su crédito. “Esta opción ofrece una recuperación de hasta el 140% de la acreencia y una bonificación de 7 dólares por tonelada tras cubrir el anticipo otorgado”, afirmaron.

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