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En 2025, por segundo año consecutivo, se registró una recuperación gradual de los pesos medios de faena de vacunos en al Argentina, a la vez que se produjo un mayor ingreso a los frigoríficos de animales más jóvenes, tanto machos como hembras. Un informe del mercado ganadero Rosgan explica lo que parece ser una contradicción: crece la participación de los feedlot.

Entre enero y diciembre de 2025, la producción total de carne alcanzó 3,14 millones de toneladas de res con hueso. Sobre un total de 13,6 millones de cabezas faenadas, el peso promedio por res superó entonces los 231 kilos, lo que representa 3 kilos más que en 2024 y 5 kilos más que en 2023.

Pero al mismo tiempo, se observó un incremento en la faena de animales de dos dientes dentro de las categorías jóvenes, tanto en vaquillonas como en novillos y novillitos. En los últimos dos años, su partición aumento entre 1 y 2 puntos porcentuales, con una recuperación de entre 3 y 4 kilos promedio en el peso de res.

Según la mirada del Rosgan, “estos resultados reflejan un cambio alentador en los sistemas de producción, impulsado en gran medida por el rol creciente de los procesos de recría”, con una mayor participación de los granos en las dietas de los animales.

Córdoba se convirtió en la primera provincia del país en implementar desde el sector público un seguro multirriesgo agrícola de gran escala, orientado a proteger a los productores frente a eventos climáticos extremos. La experiencia, que se desarrolla como prueba piloto, alcanza a más de 500.000 hectáreas de soja y maíz y marca un punto de inflexión en la forma de abordar la gestión del riesgo agropecuario en la Argentina.

La iniciativa surge de un trabajo conjunto entre el gobierno provincial y especialistas de empresas que forman parte de la Asociación de Aseguradores del Interior de la República Argentina (Adira), entidad que desde hace años impulsa esquemas de articulación público-privada para ampliar el alcance de las coberturas disponibles. Luego de distintas instancias de diálogo entre múltiples gobiernos y las empresas líderes del sector asegurador, agrupadas en la asociación, se da este gran proyecto que busca ser replicado en otras provincias del país.

El nuevo seguro multirriesgo implementado por el gobierno de Córdoba cubre daños directos por granizo, viento o heladas, pero además incorpora coberturas frente a sequía e inundación, dos riesgos considerados sistémicos por su impacto territorial y económico, que hoy no cuentan con soluciones comerciales en el país. La cobertura, que se activa cuando el rendimiento obtenido por productor y cultivo se ubica por debajo de un umbral definido para cada zona, garantiza un piso que permite afrontar los costos básicos de producción como mínimo.

La eventual entrada en vigor del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Mercosur podría tener un impacto relevante sobre las exportaciones agroindustriales argentinas en el mediano y largo plazo. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la aplicación del esquema de reducción de derechos de exportación previsto en el acuerdo permitiría incrementar los volúmenes exportados y el ingreso de divisas del principal sector generador de dólares de la economía argentina.

El análisis de la BCR se enfoca en los efectos que tendría la eliminación o reducción de alícuotas de derechos de exportación (DEX) sobre las principales cadenas agroindustriales del país y proyecta los resultados hasta la campaña 2034/35. En particular, el estudio modeliza un escenario en el que el esquema previsto en el acuerdo se aplica a la totalidad de las exportaciones agroindustriales, independientemente de su destino, y lo compara con un escenario base en el que las alícuotas se mantienen en los niveles vigentes.

El texto del Acuerdo de Asociación establece, como regla general, que los países firmantes no podrán “introducir ni mantener derechos o cargos de ningún tipo a la exportación de bienes a otro país firmante” a partir del tercer año de vigencia. Sin embargo, contempla excepciones detalladas en un anexo, entre las que se destaca la cadena sojera.

De acuerdo con el informe, “sólo la cadena sojera queda exceptuada de esa regla general”, ya que se fija un esquema de topes máximos decrecientes para las alícuotas. En concreto, el acuerdo prevé que los derechos de exportación del complejo soja tengan una alícuota máxima del 18% desde el quinto año de vigencia y que luego se reduzcan progresivamente hasta llegar al 14% en el décimo año.

“Nadie se salva solo. La salida es colectiva. Es con cooperación, con escucha, con acuerdos. Es entendiendo que cuando al campo le va bien, a la Argentina le va mejor”. Esa fue una de las primeras frases del discurso de Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), en la inauguración de la 83° Expo Rural de Neuquén.

La exposición, que recorrió desde los principales desafíos de la agroindustria hasta los logros alcanzados en el último tiempo y el impacto que podría tener el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, dejó definiciones cuánto menos polémicas a la luz del discurso oficial y, en particular, el del presidente de la Nación, Javier Milei, con el que Pino mantiene una muy buena relación.

“Cuando hay objetivos compartidos y voluntad de construir, los resultados llegan”, afirmó el titular de la entidad, al reivindicar el diálogo institucional y el trabajo conjunto entre el sector público y el privado. La referencia, atribuida al papa Francisco, apareció en un tramo de su discurso dedicado a la necesidad de consensos básicos para el desarrollo productivo y territorial del país.

“Desde la Sociedad Rural Argentina creemos firmemente en el diálogo institucional y en el trabajo articulado con las autoridades nacionales, provinciales y locales”, agregó Pino.

El planteo, que tuvo lugar en el acto que se llevó a cabo este domingo en la ciudad de Junín de los Andes, marcó una diferencia sutil pero clara respecto del discurso dominante del oficialismo, que pone el foco en el esfuerzo individual y en la reducción del rol del Estado.

Alcanzan los dedos de una mano para contar los kilómetros que separan el centro geográfico de la Ciudad de Buenos Aires, con su vértigo, sus luces y sus sonidos interminables, hasta encontrarse con un tractor, un lote de maíz, o insumos como fitosanitarios o fertilizantes listos para ser usados.

El aire de campo en plena tierra porteña está enmarcado entre las avenidas San Martín, Beiró y Constituyentes, incluso hasta el Ferrocarril General Urquiza tiene una estación -Pedro Arata- en el inmenso predio de la Universidad de Buenos Aires en el que están radicadas las facultades de Ciencias Veterinarias, por un lado, y la de Agronomía (FAUBA), por el otro.

A principios del siglo pasado se habían construido los principales pabellones que hoy son las habituales paredes y pasillos para los alumnos de la UBA que estudian carreras de grados como Agronomía, Ciencias Ambientales, Economía y Administración Agrarias, Gestión de Agroalimentos, Planificación y Diseño del Paisaje o el profesorado en Ciencias Ambientales.

“Las clases para la carrera de Agronomía empezaron en septiembre de 1904, pero 40 años después empezó a verse una preocupación muy grande por el impacto de la agricultura sobre el suelo. Eran tiempos en los que únicamente se utilizaba labranza, lógicamente. Aquí se empezó a investigar justamente el impacto sobre la estructura física de esos suelos”, explicó Adriana Rodríguez en una extensa charla con Infocampo, en el predio universitario, en el marco de la serie de entrevistas pensadas para abordar el déficit de agrónomos que constituye otro aspecto a abordar en el agro argentino.

Récord por donde se la mire. Así terminará siendo la campaña de trigo 2025/2026, que no solo marca un hito en términos productivos sino también por su impacto económico. Según el Informe de Cierre de Campaña difundido por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el complejo triguero aportaría en 2026 unos US$3900 millones a la economía argentina, lo que representa un crecimiento del 35,8 % respecto del año anterior. A ese desempeño se suma una mejora en las exportaciones, que generarían ingresos por US$3702 millones, y un aporte fiscal estimado en US$946 millones, un 23 % más interanual.

Este resultado económico está directamente asociado al fuerte salto productivo registrado durante la campaña. De acuerdo con el informe de la entidad, la cosecha nacional de trigo alcanzó los 27,8 millones de toneladas, lo que constituye un nuevo récord. Según precisó la Bolsa, “este volumen de producción significa un aumento interanual del 49,5 % y de 63 % respecto al del último quinquenio”, tomando como referencia una producción promedio de 17,06 millones de toneladas en el período 2020/2025.

Este resultado se explicó, en primer lugar, por una mayor superficie implantada. La BCBA informó que se sembraron 6,7 millones de hectáreas, un 6,3 % más que en la campaña anterior y nuevamente el valor más alto de la serie histórica relevada por el Panorama Agrícola Semanal. En ese sentido, el informe destacó que “las lluvias registradas durante la ventana de siembra dieron lugar a una importante expansión del área a sembrar”, aunque aclaró que algunos sectores afectados por anegamientos no lograron cumplir con los planes iniciales de implantación.

Sábado, 24 Enero 2026 13:45

PANORAMA AGRÍCOLA SEMANAL

El balance de la semana fue positivo para los precios de los granos en Chicago, pero con matices. Por caso, luego de caer casi un 5% en el segmento anterior, el maíz recuperó un 1,4% de su valor por el excelente ritmo de las exportaciones estadounidenses. Malas noticias para el etanol limitaron la recuperación del forrajero. La soja logró mejoras que arañaron el 1%, pero las exportaciones de EE.UU. siguen muy demoradas en la comparación interanual y la cosecha brasileña ya está en marcha. Para el trigo las subas superaron el 2% y tuvieron como uno de sus fundamentos la devaluación del dólar contra el euro, que apuntaló la competitividad de las ventas estadounidenses. El la semana de Davos, el ruido geopolítico siguió alterando el normal desarrollo de los negocios. Con la atención más puesta en el clima que en los precios, en el mercado argentino se ratificó la debilidad de los precios de la soja.

El resultado económico de las granjas porcinas en 2025 se deslizó por un tobogán hasta terminar sobre la línea de la rentabilidad, especialmente determinado por la ubicación de la propuesta productiva, ya que a mayor distancia del puerto menores son los costos de alimentación y eso resulta determinante al final del cálculo.

Esa pendiente fue el resultado de ingresos que se fueron deprimiendo con el correr de los meses, donde las importaciones fueron clave por la abundante oferta en el mercado interno; y los costos iniciaron una escalada que no se detuvieron, principalmente en el segundo semestre del año pasado.

“El 2025 no fue un buen año para el precio del capón. Medido en pesos constantes, el promedio anual fue de $2.170 por kilo: una caída del 2% real interanual frente a un 2024 que también había sido malo ($ 2.216 por kilo) y uno de los registros más bajos de la última década junto con 2017 - 2018 ($ 2.184 - $ 2.132 a precios actuales)”, explicó el economista Franco Artusso, del Ieral de la Fundación Mediterránea, en un trabajo en el que analizó la ecuación económica de las granjas, tomando distintas ubicaciones geográficas y también diferentes niveles de eficiencia.

Más allá de esa distinción, en la dinámica “mes a mes”, el capón inició el año en niveles relativamente cercanos —aunque siempre inferiores— al promedio 2016–2024 y se mantuvo próximo a esa referencia hasta mediados de 2025. Sin embargo, “lejos de verificarse la recuperación típica asociada a su estacionalidad —perder contra la inflación en el primer semestre y ganarle en el segundo—, el precio siguió deteriorándose y pasó a ubicarse entre 25% y 45% por debajo del promedio 2016 – 2024 durante la segunda parte del año”, agregó el economista. Por eso, en perspectiva, los valores de noviembre y diciembre 2025 fueron los peores registros de la última década para estos meses.

La campaña 2025/26 presenta un escenario favorable para la ganadería argentina no sólo por cuestiones comerciales, sino también por un cambio de precios relativos, entre los cuales las semillas forrajeras tienen un lugar destacado.

Las pasadas temporadas –climáticamente adversas– no sólo afectaron a la productividad ganadera, sino que, a su vez, también mermaron de modo considerable la disponibilidad de muchas semillas forrajeras, lo que derivó en un aumento de precios en muchas situaciones.

Pero ahora, advierte un informe de CREA, ese fenómeno se ha revertido por completo. La llegada de una nueva pre-campaña de semillas forrajeras con disponibilidades poco restringidas (con algunas excepciones) y valores más estabilizados, se conjuga con mejoras notables en los valores de la hacienda.

“Esto permite avizorar un nuevo escenario muy fértil para la inversión en pasturas, ya que la relación semilla-carne ha mejorado en general, con especial incidencia en los segmentos genéticos de mayor valor, donde pueden encontrarse diferencias más marcadas”, remarca Juan Lus, especialista en semillas forrajeras e integrante de la Comisión de Ensayos de la Cámara de Semilleristas de Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

“Con este escenario, no sólo el año se presenta como una oportunidad para invertir en pasturas, muchas de ellas malogradas por las sucesivas sequías, sino que particularmente es mejor aún para hacerlo con genética de calidad”, añade.

Por Ignacio Iriarte.

Para salvaguardar su producción doméstica, China ha establecido una cuota anual de importación de carne vacuna, que para este año es de 2,69 millones de toneladas peso producto, 6% por debajo del volumen importado durante el año pasado, cuando no regía ninguna limitación.

Dentro de ese cupo, a la Argentina se le asignó una porción de 510 mil toneladas, considerada “neutral” si se tienen en cuenta que el volumen exportado por nuestro país al gigante asiático en 2025 fue muy similar a la cuota adjudicada.

Uruguay, que salió favorecido, contará con 324 mil toneladas anuales, cuando su ritmo actual de embarques a China –en un plan de diversificar mercados– es de 200 mil toneladas anuales, por lo que el lote asignado superaría en 60% el volumen que le ha vendido a China durante el año anterior.

Sin embargo, Uruguay está concentrado en los mercados de Estados Unidos, la Unión Europea e Israel, y a menos que mejoren sensiblemente los valores que China está pagando, es difícil que cambie su estrategia y aumente sus embarques al gigante asiático.

Brasil, en cambio, se siente muy perjudicado, porque se le ha concedido una cuota anual de 1,1 millones de toneladas, cuando en 2025 embarcó 1,7 millones de toneladas de carne vacuna hacia China. O sea que ahora tiene 600 mil toneladas menos.

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