AZCUÉNAGA, Buenos Aires.- A simple vista, la diferencia era contundente. De un lado, las parcelas donde se habían aplicado las estrategias que hoy utilizan habitualmente muchos productores todavía mostraban plantas de raigrás sobrevivientes, rebrotes o nuevos nacimientos. Del otro, una franja aparecía prácticamente limpia. Solo se observaban los restos del cultivo anterior sobre la superficie y no había presencia visible de la maleza. Era la parcela donde Syngenta había aplicado la tecnología que acaba de lanzar al mercado y que, según la compañía, demandó más de una década de desarrollo.