La cosecha de maíz ya cubre el 14% de la superficie argentina a nivel nacional y en lo que va de marzo ya se descargaron tres millones de toneladas en los puertos del Gran Rosario, una cifra 1,4 millones superior que en la misma fecha que el año pasado.
“La comercialización interna avanza a paso firme, habiendo comprometido hasta ahora el 30% de las toneladas esperadas para esta campaña, diez puntos. por encima del ciclo pasado”, resalta un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Al 20 de marzo ya se habían registrado Declaraciones Juradas de Ventas Externas (DJVE) de maíz 2025/2026 por 4,93 millones de toneladas, mientras que en segundo lugar se ubica –lejos– el trigo con 815.940 toneladas.
“Teniendo en cuenta las toneladas embarcadas y las que restan por hacerlo durante el mes de marzo, el programa exportador para el primer mes de la campaña de maíz indica que será récord, superando los cinco millones exportadas del cereal”, apunta el informe.
Otra empresa láctea santafesina está en crisis. Se trata de Sudamericana de Lácteos, dueña de marcas como Premio, SyS, Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca. Basada en la localidad de Díaz, provincia de Santa Fe, la empresa arrastra dificultades financieras desde mediados del año pasado y, de no conseguir un inversor que aporte capital, podría convertirse en una cooperativa a cargo de los 80 trabajadores de la planta.
El caso de Sudamericana se suma al de otras empresas del sector, como Verónica, Arsa o La Suipachense, en un contexto provincial en el que la industria láctea tuvo una caída productiva del 10,3% solo en enero de 2026, según la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe).
La empresa está ubicada en el departamento San Jerónimo, en la localidad de Díaz, donde viven unos 2.000 habitantes. Según el intendente de la comuna, Juan José González, la planta mantiene tres meses de salarios impagos y una importante deuda con los productores lácteos de la zona.
De acuerdo con información del Banco Central, la firma también registra una deuda financiera y, aunque llegó a acumular 36 cheques rechazados por casi $189 millones, luego cubrió más del 90% de los pagos. Sin embargo, en febrero de 2026 se rechazaron al menos tres cheques por un total de $12 millones, todos por falta de fondos.
Por medio de una resolución publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno eximió a los productores del campo de contar con habilitaciones municipales o provinciales en varios trámites de la actividad agropecuaria ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
La resolución, que lleva la firma de María Beatriz Giraudo, titular del Senasa, deroga disposiciones de una resolución de noviembre de 1992, básicamente simplifica los trámites al eximir a los productores de contar con habilitaciones locales si están inscriptos en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa), un registro obligatorio y gratuito del Senasa que asocia al productor con su tierra y actividad (agrícola, ganadera o forestal), como medio de fiscalización de la sanidad vegetal y animal, inocuidad de alimentos y la comercialización. Además de ser gratuito, contra los costos de ciertas habilitaciones municipales, este trámite se gestiona online a través de AFIP o de forma presencial.
En sus considerandos, la resolución cita expresamente como antecedentes y fundamento al Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 y el Decreto 90/2025 del gobierno de Javier Milei. El DNU 70, la primera gran pieza normativa elaborada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, estableció “que el ESTADO NACIONAL promoverá y asegurará la vigencia efectiva, en todo el Territorio Nacional, de un sistema económico basado en decisiones libres, adoptadas en un ámbito de libre concurrencia, con respeto a la propiedad privada y a los principios constitucionales de libre circulación de bienes, servicios y trabajo” mediante “la más amplia desregulación del comercio, los servicios y la industria en todo el territorio nacional y que quedarían sin efecto todas las restricciones a la oferta de bienes y servicios, así como toda exigencia normativa que distorsione los precios de mercado, impida la libre iniciativa privada o evite la interacción espontánea de la oferta y la demanda”.
Sobre finales del año pasado la Asociación Argentina de Angus, la raza bovina predominante en los campos de la Argentina y puerta hacia el mundo, anunció que el reemplazante de Alfonso Bustillo al frente de la misma sería el productor Amadeo Derito.
Se trató de una continuidad del mismo proceso que había llevado a cabo Bustillo y su equipo: Derito asumió como representante de la lista “Federalismo, Unidad y Renovación” (la única que se presentó). Bustillo, por su parte, le puso fin a una larga trayectoria dirigencial de 25 años en la AAA.
“Mi gestión es la continuidad de otra, muy prolija”, destacó Derito en una charla reciente con Infocampo.
Los elogios no son casuales: trabajaron juntos, ya que Derito fue su vicepresidente, como también lo fue del anterior presidente, Alfredo Guzmán. De todos modos, se sabe, en Argentina ser vicepresidente y tener buena sintonía con quien lidera no siempre es una regla inquebrantable. Puede pasar en la Casa Rosada como también entre el gremialismo agropecuario.
“Fue una gestión muy ordenada, con la Asociación Argentina de Angus creciendo todo el tiempo y sólida y con equipos de trabajo muy buenos. Es inmejorable cómo tomé la situación de Angus. De aquí para adelante vamos a seguir con esas líneas de trabajo, de estar cerca del productor comercial, de tratar de promover la carne Angus certificada tanto en mercados de exportación que estamos trabajando muy bien”, destacó ante este medio.
EL CALAFATE.- A través de un programa de ganadería regenerativa desarrollado para Sudamérica buscan que los productores agropecuarios puedan regenerar sus tierras, recuperar la biodiversidad y capturar carbono a la par de obtener un ingreso económico. Se trata del programa SARA, que anunció la primera emisión de créditos de carbono verificados por Verra, la principal entidad global de certificación.
El Programa SARA (South American Regenerative Agriculture) es uno de los proyectos pioneros bajo la metodología VM0042, que valida su impacto ambiental, social y económico en la región, y tiene un objetivo ambicioso: aspira a mejorar más de 500.000 hectáreas proyectadas hacia 2028, entre la Argentina, Chile y Paraguay.
“SARA es uno de los primeros siete programas del mundo en ser validados bajo esta metodología y el más grande en Sudamérica en emitir créditos de carbono”, informaron a través de un comunicado difundido por Ovis 21.
El programa fue desarrollado por la firma global Anthesis Group junto a la plataforma de regeneración conformada por Ruuts y Ovis 21, con la colaboración de De Raíz (Paraguay) y Efecto Manada (Chile).
Por Héctor Tristán.
¿Por qué un inversor en criptomonedas tributa menos que un productor que asegura su precio en el mercado de futuros? Mientras la normativa actual consolida beneficios para la renta financiera tradicional bajo el artículo 98, los derivados granarios quedan atrapados en un esquema de alícuotas progresivas y quebrantos “encerrados”.
Un análisis profundo sobre la asimetría fiscal que castiga la gestión de riesgo en el agro y la urgencia de una reforma que devuelva la equidad al sector.
Mapa actual de la renta financiera
Tras las sucesivas reformas que han moldeado la Ley de Impuesto a las Ganancias en los últimos años —desde la instauración del impuesto cedular hasta la reciente Ley de Modernización Laboral de 2026—, el ecosistema tributario para el productor y el inversor agropecuario ha quedado configurado como un terreno de arenas movedizas.
Mientras que ciertos activos financieros han encontrado un refugio de previsibilidad bajo la alícuota fija del 15% del artículo 98, los instrumentos derivados granarios —el corazón de la gestión de riesgo en nuestro sector— han quedado relegados a un tratamiento que no solo es más gravoso, sino que ignora la naturaleza intrínseca del negocio agroindustrial.
La Asociación Argentina de Criadores de Merino (AACM) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) renovaron su convenio de asistencia técnica. Una decisión que consolida una articulación histórica orientada a mejorar la genética ovina en el país. El acuerdo ratifica una línea de trabajo sostenida durante más de tres décadas y proyecta nuevos desafíos en un contexto productivo cada vez más exigente.
Según informó Nicolas Giovannini, técnico de INTA Bariloche, el objetivo del convenio es continuar brindando a los criadores herramientas de evaluación genética objetivas y confiables, que permitan tomar decisiones con mayor precisión. En la actividad ovina, donde los resultados se construyen en el largo plazo, el acceso a información técnica de calidad resulta determinante para mejorar la eficiencia y la competitividad.
El vínculo entre ambas instituciones se remonta a 1990, comenta Giovannini, cuando se firmó el primer convenio marco. Desde entonces, el trabajo conjunto se mantuvo de manera ininterrumpida, con la participación de equipos técnicos del INTA y productores nucleados en la AACM. Esa continuidad permitió consolidar sistemas de evaluación genética que hoy son utilizados como referencia dentro del sector.
Uno de los desarrollos centrales fue el PROVINO Avanzado, un esquema de evaluación basado en metodologías reconocidas a nivel internacional. A través de este sistema, los criadores acceden a datos sobre el mérito genético de sus animales, expresados en indicadores como las Diferencias Esperadas en la Progenie (DEP), junto con índices de selección y análisis de tendencias.
Por Ignacio Iriarte.
El comercio internacional de carne vacuna atraviesa un momento de fuerte expansión, con exportaciones que vienen de marcar un salto histórico y que en 2026 podrían volver a crecer. Con Brasil y Australia liderando los envíos y una demanda firme de China y Estados Unidos, los precios internacionales se sostienen en niveles elevados y el mercado global suma presión alcista.
El impulso principal proviene de Brasil y Australia, que en conjunto explican cerca del 45% de las exportaciones globales. Ambos países comenzaron el año con volúmenes récord de embarques, consolidando su rol como motores del mercado.
Las exportaciones mundiales de carne vacuna crecieron un millón de toneladas en 2024 y 600 mil toneladas adicionales en 2025, registrando un salto sin antecedentes; el USDA proyecta que en el 2026 se estabilizarían en el orden de los 13,6 millones de toneladas.
Pero estos pronósticos parece que se quedarán cortos una vez más. El año ha comenzado con embarques récord de Brasil y Australia, las “dos locomotoras mundiales”, que comprenden entre ambos el 45% de las exportaciones globales.
El cultivo de maní en el sur de Córdoba, corazón de la región manisera argentina, transita una campaña marcada por contrastes climáticos y un atraso generalizado en su desarrollo.
Después de un enero con escasas precipitaciones que frenó la evolución del cultivo, las lluvias de febrero y comienzos de marzo permitieron una recuperación parcial. Sin embargo, el retraso acumulado podría condicionar el potencial productivo y la dinámica de la cosecha.
Esa es la lectura que surge de productores, asesores y empresas vinculadas a la cadena, que siguen con atención la evolución de los lotes en una región donde se concentra cerca del 80% de la superficie nacional.
“En general, la campaña está con una disparidad importante. Hay algunos lotes, sobre todo los más australes, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, que recibieron lluvias durante enero y evolucionaron bien”, explicó Nicolás Cantoro, gerente de operaciones de la empresa manisera Olega.
Pero aclaró que esa situación no representa al grueso de la superficie. “El resto, que es entre el 80 y el 90% del área, está con un atraso importante por la falta de lluvias durante todo enero”, señaló.
Cantoro explicó a La Voz que la sequía de enero impactó especialmente en la fase reproductiva del cultivo, una etapa particularmente sensible a la disponibilidad de agua. “El maní es un cultivo indeterminado y espera el recurso hídrico para hacer las floraciones y los posteriores clavados y llenado de cajas. La falta de lluvias afectó esa primera etapa fuerte de floración y formación de vainas”, describió.
La campaña de maíz en la Argentina transita su tramo final con una noticia alentadora: los cultivos se encuentran prácticamente fuera de riesgo frente a la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), principal vector del complejo del achaparramiento. Así lo indica el 38º informe de la Red Nacional de Monitoreo, que relevó datos de capturas entre el 2 y el 16 de marzo de 2026.
Si bien el estudio detectó un incremento significativo de las poblaciones del insecto en diversas regiones del país —un comportamiento esperado hacia el cierre del verano—, los especialistas destacan que la mayoría de los lotes ya se encuentra en estadios reproductivos, una fase en la que los cultivos dejan de ser susceptibles a la bacteria Spiroplasma kunkelii, causante del Corn Stunt Spiroplasma (CSS).
Otro dato relevante del informe es la baja infectividad detectada en los insectos analizados. A los resultados ya registrados en el NEA, el Litoral y el Centro-Norte, ahora se suman los del NOA, donde también se comprobó una incidencia mínima del patógeno.
Pese a este escenario favorable, los técnicos remarcan la importancia de sostener el monitoreo mediante trampas y observaciones en campo. El objetivo es generar información clave sobre la dinámica poblacional y los niveles de infectividad de la plaga, de cara a las próximas campañas agrícolas.