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"A 50 años de la siembra directa en la Argentina" se tituló el webinar organizado por el Centre National d’Agroécologie (CNA), de Francia, con la disertación magistral del Dr. Roberto Peiretti, pionero de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) con foco en el momento de cambio de la producción de granos en nuestro país.

Aún sorprende en el mundo que la intensificación en el ritmo de crecimiento se produjo sin que exista un cambio similar en la superficie productiva. Coincide con la adaptación por parte de los productores de modernas tecnologías como siembra directa, biotecnología, OGM, modernas fertilizaciones, entre otras.

El evento tuvo realización presencial en Evreux, localidad ubicada al noroeste de París, aproximadamente a mitad de la distancia entre la capital francesa y la costa del Canal de la Mancha. Pero el encuentro fue de alcance global digital: la exposición en inglés fue traducida al francés, idioma del ente anfitrión, por Martín Roullet-Meheust, miembro de la organización.

El Centro Nacional fue fundado en 2021 por organizaciones de productores identificados con una agricultura sostenible y producciones como viticultura, arboricultura y que trabajan en difundir temas de interés para los mismos productores, siempre con acento en a la difusión del conocimiento, entrenamiento en técnicas de manejo y medición de sistemas agroecológicos de producción.

La actividad agrícola en la Argentina enfrenta desafíos crecientes vinculados al deterioro de los suelos. La degradación progresiva, impulsada por una brecha crítica en la reposición de nutrientes, pone en evidencia la necesidad de un abordaje sistémico y una estrategia de largo plazo.

En este contexto, emerge una oportunidad clave: la incorporación de tecnologías de precisión que permitan mejorar los diagnósticos y acelerar la adopción de prácticas regenerativas. El objetivo es doble: preservar la salud del suelo y, al mismo tiempo, garantizar la sostenibilidad económica de los sistemas productivos.

Con ese eje, durante Expoagro 2026 referentes del sector debatieron sobre el presente y futuro del agro. Participaron Jorge Gambale, director nacional de Agricultura; Nicolás Bronzovich, presidente del Inta; Marcelo Torres, presidente de Aapresid, y Guillermo Delgado, responsable de Sustentabilidad para América latina de Syngenta.

“El suelo no se explica desde una sola dimensión, sino que debe entenderse como un sistema vivo y dinámico. Es clave trabajar de manera colaborativa, con innovación aplicada, conocimiento y mediciones precisas que permitan conocer el punto de partida y definir las mejores intervenciones, tanto en términos económicos como ambientales”, señaló Delgado.

El sector agroexportador argentino registró en marzo de 2026 un nuevo hito: las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) de maíz totalizaron 6.837.585 toneladas, el volumen más alto desde que se tienen registros para ese mes.

El dato, informado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, evidencia el fuerte dinamismo del complejo maicero, uno de los pilares de las exportaciones agroindustriales del país.

El volumen alcanzado no solo representa un crecimiento interanual del 134% respecto de marzo de 2025, sino que también supera ampliamente el récord anterior registrado en 2022, cuando se habían declarado 4.725.788 toneladas.

Además, el nivel actual se ubica un 75% por encima del promedio histórico para este mes, lo que da cuenta de un desempeño excepcional en términos de comercialización externa.

Desde el Gobierno nacional destacan que este resultado responde a una combinación de factores, entre ellos una mayor previsibilidad en las condiciones del mercado y una mejora en los incentivos a la producción y exportación.

Por Ignacio Iriarte.

El mercado mundial de carne vacuna atraviesa una transformación estructural: cada vez una mayor proporción de lo que se produce se destina al comercio internacional.

En las últimas dos décadas, el crecimiento del intercambio global superó ampliamente al de la producción, marcando un claro escenario donde la demanda externa marca el pulso del negocio.

En paralelo, China vuelve a posicionarse como el gran protagonista del mercado. Con importaciones récord en el inicio del año y un uso acelerado de los cupos, el gigante asiático genera expectativas de escasez hacia el segundo semestre, lo que podría derivar en nuevas subas de precios y oportunidades para países exportadores como la Argentina.

Desde el año 2000 hasta el día de hoy, la producción mundial de carne vacuna creció solamente un 22%, mientras que el comercio mundial de este producto se ha incrementado un 129%. Una proporción cada vez mayor de la producción mundial se vuelca al mercado internacional.

En todos los países exportadores de carne vacuna –incluido Brasil–, el consumo per cápita de carne bovina ha caído en los últimos 20 años.

En un contexto global atravesado por la demanda de sistemas productivos más sostenibles, los bioinsumos comienzan a consolidarse como una pieza estratégica dentro de la producción agropecuaria.

La reciente actualización normativa y el consenso alcanzado en el Mercosur marcan un hito en ese camino, aunque todavía quedan desafíos estructurales por resolver.

“Para nuestro país, el Ministerio de Economía, a través de la Secretaría de Agricultura, estableció una definición clara: un bioinsumo es todo producto biológico basado en microorganismos, macroorganismos o compuestos derivados, destinado a la producción agropecuaria”, señaló a La Voz Natalia Curcio, directora técnica de la Cámara Argentina de Bioinsumos (Cabio).

Ese avance no es menor. Según explica la especialista, la región logró consensuar una definición común, algo clave para facilitar el comercio y el desarrollo del sector.

“Consideramos un gran avance que la región haya definido esta categoría, de forma de facilitar el comercio y promover su desarrollo, uso e intercambio de conocimientos”, sostuvo.

Sin embargo, el proceso está lejos de concluir. El próximo paso será aún más complejo: acordar criterios de clasificación.

“Entendemos que el próximo desafío se tendrá que centrar en las discusiones técnicas necesarias para poder compartir una clasificación común, ya que este es un aspecto más complejo, debido a la diversidad de productos”, advirtió Curcio.

Agropecuaria Mistol Ancho es una empresa integrada y diversificada dedicada a la producción agrícola y ganadera en el norte de la Argentina. Siembra 20.000 hectáreas, entre tierras propias y arrendadas, en las provincias de Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán, de las cuales riega 5000 con pivotes alimentados con paneles solares. Con alta tecnología, produce semillas de soja, maíz y trigo para criaderos de punta, que son clasificadas en una planta propia. A su vez, también distribuye la semilla producida en el norte y centro del país y la exporta a Bolivia y Uruguay. Por otro lado, desarrolla agricultura comercial basada en esos mismos cultivos, a los que se suman otros como centeno, sorgo y semilla forrajera, entre otros. En el ámbito ganadero, Agropecuaria Mistol Ancho ha desarrollado una cabaña de raza Brangus, que se combina con cría, recría y engorde de terneros propios y adquiridos. Para ello, dispone de un feedlot con capacidad para engordar hasta 15.000 cabezas en dos ciclos productivos por año.

El titular de la empresa es Daniel Bartolucci, (72), casado y padre de tres hijos, quienes participan activamente en la dirección de las distintas unidades de negocio de la empresa. La historia de este empresario es un ejemplo de aplicar el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio para lograr los objetivos planteados. Arrancó sin grandes recursos económicos, se instaló en una zona difícil, alejada de los centros de consumo, y hoy dirige un imperio agrícola-ganadero. El año pasado Agropecuaria Mistol Ancho ganó el premio LA NACION-Galicia como Mejor Agricultura Extensiva.

La ecuación agrícola 2026/2027 será muy diferente de las anteriores; ya se ven semáforos con señales de alerta, que desafiarán los reflejos empresarios. La primera luz amarilla aparece en los costos. Aunque la guerra terminara mañana, los precios de los insumos no se retrotraerán a los niveles de comienzos de año en el corto plazo.

Un caso representativo es el de la urea, cuyo valor ha pasado de 580 (enero) a 850 dólares por tonelada (abril). En este nuevo contexto, se requerirá mucho cuidado en la dosis a aplicar en cada lote, con el apoyo de análisis de suelo y considerando el cultivo antecesor. Así, este año se perfila como propicio para las fertilizaciones biológicas y el uso de cultivos de servicio, por ejemplo.

La segunda luz amarilla son los costos energéticos, que están experimentado un incremento significativo y tampoco se prevé su retracción debido a la destrucción de infraestructura de generación y problemas de transporte en el nivel global. Este fenómeno impactará directamente en los costos de flete, que no solo se ven afectados por el aumento del gasoil, sino también por el encarecimiento de los derivados de la industria petroquímica, como lubricantes y otros fluidos.

El aumento de los costos energéticos también tiene repercusión en las negociaciones sobre labores agrícolas, lo que obligará a una cuidadosa selección de los lotes a implantar y reorientar los más dudosos a producir carne vacuna.

La suba de los precios de los combustibles y los fertilizantes como consecuencia de la prolongación de la guerra en Medio Oriente afecta los costos de la actual campaña agrícola y del ciclo próximo. De extenderse en el tiempo este escenario, la proyección del área de siembra de trigo probablemente registre recortes.

Al respecto, esta semana se conoció un informe de la Sociedad Rural Argentina (SRA) que destacó que el gasoil tipo grado 2 tuvo un aumento del 22% desde que se iniciaron los ataques de los EE.UU. e Israel a Irán hace poco más de un mes. A su vez, la urea tuvo una suba de 42 por ciento.

“Para lo que resta de la campaña agrícola 2025/26, que se está cosechando actualmente, el principal impacto viene de la mano de la variación del precio del gasoil que repercute en el costo de las labores de cosecha y de los fletes”, destacó la entidad. El informe calculó que para los costos de la trilla se proyecta un alza de 3,3%, mientras que para el transporte de cargas el efecto de la suba podría estar entre un 6 y un 7 por ciento.

“En la medida que la guerra se prolongue, el efecto de ésta puede extenderse a los números de la campaña fina 2026/27. En este caso se observa que al impacto del precio del gasoil se suma el mayor impacto del precio de la urea. Estimamos que, con los aumentos expresados hasta el momento, el costo de producción puede aumentar por esta causa entre un 9,5% y un 11% según la distancia al puerto que deba afrontar”, destacó la SRA.

Por Jorge Castro.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) señaló en un informe aplastante por la elocuencia de sus cifras que Brasil produce hoy más del doble de granos, cuadruplica la producción de carnes, y exporta 5 veces más que la Argentina; y todo esto tiene lugar dentro de una tendencia ascendente en la que el agro argentino parece quedar atrás irreversiblemente.

Algunos datos presentados por la BCR ejemplifican esta pavorosa situación:

-Brasil producía ya más granos (soja, maíz, trigo) que la Argentina en la década del ´90, con una diferencia a su favor de 53%, pero en los primeros 10 años del siglo ya producía 155% más, y a partir de ese momento la brecha siguió aumentando.

-De ese modo, Brasil pasó de producir 60 millones de toneladas de granos en los ´90, a proyectar 380 millones de toneladas en 2026; y la Argentina, que también creció, se mantiene en un nivel mediocre de 140 millones de toneladas desde entonces.

Lo que ha sucedido con la carne vacuna es todavía más alarmante:

-Brasil producía 119% más de carne vacuna que la Argentina en los ´90, y a partir de 2001 esa diferencia se amplió a 167%, y trepó luego a 249% entre 2010 y 2020, y alcanzaría esa brecha en la campaña 2025/2026 a 284%, casi 4 veces la producción nacional.

El dron pasó de ser una novedad a ser una realidad en los campos argentinos. En 2024 había apenas 50.000 hectáreas trabajadas con drones en la Argentina, tanto para pulverización como para siembra. Un año después, en julio de 2025, la superficie ya había escalado a un millón de hectáreas y, tras la actual campaña gruesa, se proyecta que supere los 2 millones. En paralelo, la cantidad de equipos también crece a ritmo acelerado: hoy hay cerca de 2.000 drones operativos en todo el país, en un proceso de adopción tecnológica que empieza a transformar la forma de producir. Así lo hicieron saber los especialistas en Expoagro 2026.

En ese contexto de expansión, la experiencia de La Federala refleja cómo estas herramientas pasan de ser una novedad a convertirse en parte del manejo cotidiano. Allí, Lucas Gandolfi lidera una empresa familiar que, a 50 años de su fundación, combina tradición productiva con una fuerte apuesta por la innovación.

En el corazón agrícola del partido de Rojas, en la localidad de Carabelas, la historia de la empresa es también la historia de cómo la tecnología fue transformando la manera de producir.

Actualmente, la empresa trabaja unas 1.500 hectáreas (1.000 propias y 500 alquiladas) con un esquema diversificado que incluye soja y maíz (cultivos estivales) con trigo, arveja y carinata (cultivos invernales).

A la par, desde hace una década se especializa en la multiplicación de semillas para grandes semilleros, como Bayer en maíz y Don Mario y Stine en soja y trigo.

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