Hace dos años, en Agritechnica, la feria agrícola más importante del mundo, apareció por primera vez una máquina que rompía todos los moldes: la Nexat, un “multiprocesadora” capaz de sembrar, cosechar, fumigar y fertilizar con el mismo bastidor modular. En ese entonces, una crónica de este medio destacaba que la Nexat parecía un “transformer”, con un chasis “como un mecano” al que se le podían acoplar módulos en menos de diez minutos.
Hoy, esa visión ya no es solo un prototipo, sino que de acuerdo a lo que explican los fabricantes, es una plataforma de producción real, operativa en varios continentes, que consolida su apuesta por la automatización, la eficiencia y la sustentabilidad.
Desde su lanzamiento, Nexat ha crecido mucho más allá de su fase de desarrollo conceptual. La compañía alemana fundada en 2017, según su página web, pasó de mostrar un prototipo a desplegar más de veinte unidades en operación, y planea seguir expandiéndose.
En sus orígenes, la Nexat llamó la atención por su versatilidad: dos motores de alto rendimiento, ruedas motorizadas, cabina giratoria y la capacidad de intercambiar módulos para diferentes tareas agrícolas. La versión de cosecha, por ejemplo, tiene un rotor de 5,8 metros y una tolva de decenas de miles de litros.
El endulzamiento inducido por frío en papa representa un problema productivo y económico relevante para la agroindustria, especialmente en la elaboración de papas fritas y snacks. Un equipo de investigación del INTA Balcarce avanza en el desarrollo de una nueva variedad que puede almacenarse a bajas temperaturas y por más tiempo, luego de la cosecha. Avanzan con la inscripción en el Registro Nacional de Cultivares.
Gabriela Massa, investigadora del INTA Balcarce, explicó que “la papa es un cultivo clonal, lo que restringe las mejoras genéticas convencionales. Por eso, la edición génica representa una oportunidad tecnológica para generar nuevas variedades con mejor calidad poscosecha”.
La evaluación del equipo de investigación demostró que Piru INTA tiene una mejora de la calidad industrial de los tubérculos destinados a fritura, disminuye la formación de compuestos oscuros y reduce la generación de acrilamida, contribuyendo así a la inocuidad del alimento. Esta variedad puede almacenarse a temperaturas de cuatro grados centígrados hasta 120 días.
Desde que se conformó el bloque Brics, fundado por Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica, los presidentes de EE.UU. vienen corriendo detrás del mismo e interpretando que en materia geopolítica y comercial se comienza a perder una batalla o la guerra comercial de esta última década.
Frente a esta realidad, el propio Donald Trump vio una oportunidad en el último gigante productivo, de ubicación estratégica, salida bioceánica y con una variada gama de recursos naturales que es Argentina. El lamento de Norteamérica por las rupturas con Brasil es una consecuencia grave y sin precedentes, aunque visto de otra forma, una oportunidad para nuestro país o un nuevo dolor de cabeza, a futuro.
Esta semana, trascendió la postura contradictoria de los sectores productivos que aseguran que China nos habilita la conformación de una economía complementaria, mientras que EE.UU. nos abrirá la ventana hacia un esquema competitivo. No se trata de quién tiene razón o es mejor, sino de conciliar con un actor que nos compra más del 73% de la carne vacuna que producimos por año (China) y un nuevo socio (EE.UU.), que nos promete mejoras, sin avisarnos todavía cual será el precio.
“Hoy el mundo se juega dos pujas, Occidente liderado por Trump, y Oriente representado por los Brics. En el medio está Argentina como país importante, ahora alineado a Norteamérica por el hecho fundamental de que este país nos salvó de otra caída económica que se anticipaba a fines de septiembre”, explicó Miguel Peralta analista geopolítico.
En la declaración conjunta sobre el marco de un acuerdo entre Argentina y los Estados Unidos, se deslizó que ambos países comenzarían a trabajar para normalizar el mercado de la soja. Pero quienes están al tanto en primera mano de las negociaciones deslizaron que podría traer complicaciones para la baja de retenciones y compartir información sobre las exportaciones.
“Argentina y Estados Unidos cooperarán para facilitar la inversión y el comercio de minerales críticos. Ambos países también acordaron trabajar para estabilizar el comercio mundial de soja”, destacaron en la declaración conjunta que dio a conocer el jueves por la tarde la Casa Blanca.
Lo que genera interrogante sobre qué se tratará y qué implicancias tendrá para los productores locales en un contexto internacional en donde la tonelada de soja superó los USD 400 en Chicago. En gran parte por las expectativas de que China le compre a los Estados Unidos.
A pesar de que en los funcionarios del Gobierno prima el hermetismo al tratarse de un acuerdo confidencial, según pudo saber Infobae, ya hubo diálogos informales con los sectores involucrados. “Trabajarán en intercambiar información sobre el mercado de soja”, comentó una alta fuente en off the record. Aunque deslizó que, pese a esta intención, el comercio es entre empresas y depende de la oferta y la demanda.
En zonas del país donde la agricultura históricamente estuvo limitada por el clima, la distancia o la falta de infraestructura, el trigo bajo riego está alcanzando rindes que duplican y hasta cuadruplican los valores habituales del secano. Según información aportada por Aapresid, productores del norte árido y de la Patagonia están consolidando un modelo de agricultura extensiva de alto rendimiento en ambientes extremos.
Los datos relevados por Aapresid muestran que, tanto en el norte árido como en la Patagonia, el trigo bajo riego se convirtió en el cultivo que mejor expresa el potencial productivo de estas regiones. En la frontera agrícola argentina, donde el calor, el frío y las distancias suelen imponer restricciones, los productores están logrando resultados que reconfiguran el mapa productivo del país.
Según la entidad, las Chacras Latitud 28 (NOA) y Valles Irrigados Norpatagónicos (VINPA) presentan rendimientos muy superiores a los del secano, consolidando sistemas estables y con alta eficiencia en el uso del agua.
En la Chacra Latitud 28 —que abarca el sur de Tucumán, el este de Catamarca, el oeste de Santiago del Estero y parte del centro de Salta— el trigo pasó de ser un cultivo de cobertura a convertirse en una alternativa rentable.
Por Gustavo Oliverio.
Luego de un 2025 marcado por la inestabilidad política y, en particular, por las elecciones legislativas del 26 de octubre pasado, vuelve a aparecer una luz al final del túnel. Se percibe la posibilidad de un horizonte más claro en el mediano plazo, siempre y cuando se tomen decisiones que consoliden ese camino.
La Argentina necesita con urgencia un marco macroeconómico, político e institucional más estable, y simultáneamente requiere incrementar de manera sustancial el ingreso de divisas mediante exportaciones e inversiones. Todo ello es condición indispensable para estabilizar la moneda, recuperar la confianza y promover una visión de desarrollo sustentable en el tiempo.
En paralelo, resulta imprescindible avanzar en reformas fiscales, laborales y previsionales que permitan recuperar competitividad. A esto debe sumarse un plan de infraestructura integral (transportes, rutas, accesos portuarios, hidrovía, red ferroviaria, almacenamiento y conectividad, etc.) que reduzca los elevados costos logísticos actuales y favorezca una producción más eficiente. Hay que dar señales claras de inicio y avances en estos temas, para iniciar una nueva etapa.
La fuerte tormenta desatada ayer en gran parte de la provincia tuvo su impacto más severo en Etruria, donde el viento huracanado de casi 200 kilómetros por hora arrasó con una planta de silos, galpones y ocasionó innumerables pérdidas.
Las instalaciones de la familia Daghero, ubicada al margen de la localidad del departamento San Martín, era la base de operaciones de la producción agrícola que la familia realiza en distintos campos ubicados en la región. Allí almacenaban y acondicionaban sus granos, tenían sus propias unidades de transporte y hasta producían pellets de alfalfa para consumo propio y comercialización. Las pérdidas fueron casi totales.
“Mi padre comenzó con esto hace 30 años, bien de abajo, y pudo construir con mucho esfuerzo todo esto. Fueron 10 minutos de un viento muy fuerte que se llevó todo”, contó resignado Santiago Daghero, uno de los tres hermanos que trabajan junto a su padre en la empresa familiar.
Estiman que el pico de las ráfagas ocurrió entre las 21 y las 22 horas del sábado y las estructuras no lograron resistirlas. Según detalló Santiago, había tres norias, 8 silos, dos camiones guardados, un galpón de descarga y una habitación de comandos con paneles recientemente comprados que se perdieron por completo.
Una buena y una mala noticia para el negocio del trigo argentino. La oferta del cereal en el ciclo 2025/2026 va camino a ser monumental. Sin embargo, aquellos pocos que tengan partidas con elevada calidad panadera pueden obtener precios diferenciales.
Esta semana la Bolsa de Comercio de Rosario estimó una cosecha de trigo argentino de 24,5 millones de toneladas, mientras que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyecta 24 millones. Si se considera un stock inicial de 3,41 millones de toneladas, entonces la oferta total del nuevo ciclo sería de 27,9 a 27,4 millones de toneladas versus 20,2 millones en el promedio del último lustro.
Si bien todavía no comenzó oficialmente la nueva campaña comercial que inicia en diciembre, el avance de cosecha de trigo ya supera el 15% de la superficie objetivo a nivel nacional, lo que implica que en los hechos ya se inició.
Con una oferta exportable tan considerable, el trigo argentino condición cámara debe bajar mucho de precio para poder ser competitivo en mercados lejanos del norte de África y del sudeste asiático.
Los precios de los fertilizantes fosfatados en el mercado internacional siguen mostrando una tendencia claramente bajista a partir de la debilidad de la demanda de India y naciones exportadoras intentando generar negocios en países reticentes a realizar negocios.
“Con Asia y parte de Latinoamérica operando con compras moderadas y coberturas ya aseguradas, la competencia entre proveedores presionó a los fabricantes de Medio Oriente y el norte de África, mientras Europa y el sudeste asiático mantuvieron actividad reducida. El mercado continúa frágil, con altos stocks, demanda final retraída y mayor disponibilidad exportable”, señala el informe semanal de la consultora IF Ingeniería en Fertilizantes.
“En India, los inventarios portuarios y la falta de claridad sobre subsidios disminuyeron el interés por nuevas compras. Se observaron pocas operaciones, centradas en algunos ofrecimientos de fosfato monoamónico (MAP) y una venta puntual de diamónico (DAP)”, añade.
En Brasil el mercado sigue condicionado por stocks elevados de MAP en las terminales de Paranaguá, baja fluidez comercial y un marcado desplazamiento de la demanda hacia el súper fosfato simple (SSP). “En Brasil se negociaron volúmenes significativos de SSP y una empresa de fertilizantes incluso exportó MAP a Canadá ante la debilidad del mercado local”, comenta el informe.
La firmeza del precio internacional de la carne vacuna volvió a quedar en evidencia en octubre. Según el índice de precios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el rubro alcanzó su mayor marca nominal desde el inicio de la serie. Con 146,2 puntos, la carne vacuna acumuló once meses consecutivos de aumentos y se ubicó un 15,1% por encima del nivel observado un año atrás, muy por encima del avance del índice general, que creció apenas un 5% en el mismo período.
Este comportamiento se da en un contexto en el que otras proteínas de origen animal mostraron retrocesos, y confirma lo que la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) describió como “la firmeza del mercado ante el ajustado equilibrio entre una oferta limitada y una demanda global sostenida”. El escenario de precios altos y sostenidos abre un nuevo espacio para países exportadores como Argentina, especialmente frente a la reconfiguración mundial del comercio de carne vacuna.
Aunque el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) aún no publicó sus proyecciones de octubre debido al cierre del gobierno norteamericano, los datos disponibles muestran una oferta global que crece por encima de lo previsto en los dos principales exportadores del mundo: Brasil y Australia.