CHICAGO NOCTURNO (julio para soja, aceite, harina, maíz y trigo, en progreso):
SUBE US$ 1,21 la HARINA
BAJAN US$ 0,92 la SOJA, US$ 2,87 el ACEITE, US$ 1,08 el MAÍZ, US$ 0,92 el TRIGO Chicago y US$ 1,29 el TRIGO Kansas
SOJA
La jornada en la que el USDA publicará su nuevo informe mensual de estimaciones agrícolas, la soja opera con leves bajas en el segmento nocturno de Chicago. Además del posicionamiento de los inversores, en la caída influyen la continuidad de tiempo húmedo sobre el Medio Oeste, favorable para el desarrollo inicial de los cultivos; la ausencia de compras chinas en el mercado estadounidense, y la previsión de una mayor cosecha en Argentina.
Al respecto, ayer la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elevó en su informe mensual de 50 a 51,50 millones de toneladas su estimación sobre el volumen de la cosecha argentina de soja 2025/2026, luego de elevar la superficie sembrada de 16,20 a 16,37 millones de hectáreas y el rinde promedio, de 31,5 a 32,1 quintales por hectárea. "De esta manera habrá un 9,5% más de soja de lo que se esperaba producir a principios de la campaña", dijo la Bolsa. En la comparación entre campañas, esta nueva estimación implica un crecimiento del 4,04% contra los 49,50 millones 2024/2025. En mayo el USDA calculó la producción argentina en 48 millones de toneladas.
MAÍZ
Con precios en baja se negocia el maíz en Chicago, donde los inversores toman posición en la previa del informe mensual del USDA. Los privados consideran factible que hoy el organismo eleve sus cálculos sobre los volúmenes de las cosechas del forrajero en Brasil y en la Argentina. Además, sigue influyendo en modo bajista el clima sobre las principales zonas productoras de Estados Unidos, con lluvias regulares.
En su informe mensual la BCR sostuvo ayer en 68 millones de toneladas el volumen de la cosecha récord de maíz 2025/2026 en la Argentina, un 36% por encima de los 50 millones 2024/2025 y un 29,52% arriba de la anterior mayor marca, de hace don años, con 52,50 millones de toneladas. En mayo el USDA proyectó en 59 millones de toneladas la producción argentina de maíz.
TRIGO
El trigo opera con bajas en las plazas estadounidenses por la continuidad de la cosecha de invierno en Estados Unidos y por su inminente arranque en el resto del hemisferio Norte, con buenas perspectivas para Rusia, que es el principal exportador mundial. Lluvias apenas ligeras favorecen hoy la zona de producción de primavera, en el Norte de las Grandes Planicies. Mientras tanto, sigue sin haber novedades sobre eventuales compras chinas en EE.UU.
La BCR elevó ayer de 6,66 a 6,82 millones de hectáreas la superficie que se cubrirá con trigo en la campaña 2026/2027 en la Argentina e incremento de un rango de 18 a 19 millones de toneladas a una previsión de 20 millones de toneladas para la cosecha, datos que igualmente quedan debajo de los 7,10 millones de hectáreas y de los 29,50 millones de toneladas 2025/2026. En mayo el USDA proyectó la cosecha argentina de la nueva campaña en 21 millones de toneladas.
INDICADORES
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Petróleo WTI -0,90% |
Índice Dólar +0,14% |
Euro/Dólar -0,01% |
Dow J. Futuros +0,67% |
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Nikkei +0,11% |
EURO Stoxx 50 +0,94% |
DAX (Alemania) +0,13% |
FTSE (Inglaterra) +0,81% |
Granar Research
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BRUSELAS.– Tres meses de intensas negociaciones en el Parlamento Europeo mantienen en vilo a los productores de soja de la Argentina. Esta ciudad, donde se toman las decisiones que rigen sobre los 27 estados miembros de la Unión Europea y sus 450 millones de habitantes, es también la capital del lobby. En las últimas semanas, funcionarios argentinos viajaron hasta aquí y en los próximos días llegarán representantes del sector privado con una misión concreta: incidir en el futuro de un sector exportador que podría generar divisas por US$1400 millones al año.
El motivo es una propuesta de la Comisión Europea –el Poder Ejecutivo del bloque– que dejaría al biodiésel de soja argentino fuera del mercado europeo. Antes del 10 de agosto, el Parlamento deberá decidir si la acepta o la rechaza. Hay en juego US$1400 millones anuales si el país cubriera la cuota de 1,2 millones de toneladas que tiene asignada; al momento exporta por US$400 millones.
El 10 de abril, la Comisión propuso que los biocombustibles fabricados a base de soja dejen de computar para los objetivos de descarbonización del bloque, la misma decisión que tomó en 2019 con el aceite de palma. El argumento es que la expansión global del cultivo avanza sobre bosques y otras tierras que almacenan carbono, por lo que creen que, al desincentivar la compra de biocombustibles de soja, podrían ayudar a reducir la deforestación.
La medida no es una prohibición: la Unión Europea (UE) no bloqueará el ingreso del biodiésel de soja —que se usa, mezclado con el gasoil tradicional, en el transporte terrestre y la maquinaria agrícola y de carga—, pero le quitará el incentivo que sostiene su demanda. Como los países europeos compran biocombustibles para cumplir sus metas de energías renovables, un combustible que no suma para esos objetivos pierde su mercado. La norma prevé una reducción gradual que aplicaría completamente a partir de 2030.
Mientras el Gobierno avanza en la discusión de una reforma de la ley de semillas y en nuevas medidas para reforzar la protección de la propiedad intelectual, productores del norte del país lanzaron una contraofensiva para intentar frenar cambios que consideran perjudiciales para la actividad. Con ese objetivo, directivos de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor) se reunieron con funcionarios de Tucumán y buscan sumar apoyo de diputados y senadores nacionales de la provincia.
La movida se produce luego de que el Gobierno avanzara por dos carriles en el debate sobre la propiedad intelectual en semillas. Por un lado, oficializó un nuevo protocolo para reforzar los controles sobre variedades protegidas. Por otra parte, comenzó una ronda de conversaciones con entidades rurales y representantes de la industria semillera para intentar consensuar una reforma de la ley de semillas, una discusión que lleva años sin lograr acuerdos.
En este contexto, directivos de Apronor se reunieron con el secretario de Producción de Tucumán, Eduardo Castro, para expresar su preocupación por el rumbo que podría tomar la discusión y solicitar apoyo para acercar sus planteos a diputados y senadores nacionales de la provincia.
“Nos reunimos para plantearle toda esta movida a nivel nacional con el tema de la ley de semillas y el perjuicio que generaría para los productores esta situación”, dijo a LA NACION Hugo Meloni, presidente de la entidad. Según explicó el dirigente, el objetivo es que los legisladores conozcan la visión de los productores antes de que eventualmente deban pronunciarse sobre una reforma. “Queremos explicar cuál es el perjuicio para que cuando tengan que votar lo hagan sabiendo qué están votando y no que levanten la mano sin conocer el tema”, señaló.
En el sector agropecuario, el debate por las retenciones está siempre vigente y en las últimas horas dos informes surgidos de entidades del agro volvieron a sumar datos que les dan la razón en su reclamo a los productores.
Por un lado, la Bolsa de Cereales de Córdoba; y, por el otro, los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), difundieron análisis que muestran que, si bien el Gobierno actual viene avanzando de manera consolidada con una reducción de los derechos de exportación (DEX), el daño de este impuesto distorsivo permanece.
Como corolario, desde una de las entidades subrayaron la “oportunidad que se perdió” durante la última rebaja que comenzó a regir la semana pasada.
En el caso de la Bolsa cordobesa, su Departamento de Economía, a cargo del investigador Gonzalo Agusto, presentó un informe sobre la coyuntura del agro durante un almuerzo de vinculación con periodistas que realizó esa institución.
Allí, uno de los capítulos del reporte estuvo relacionado con las retenciones e inició con el cálculo de lo que terminarán aportando durante la campaña 2025/26 que está finalizando: U$S 5.800 millones, distribuidos en U$S 4.800 millones de la soja, U$S 686 millones del maíz, U$S 273 millones del trigo y el resto entre sorgo y girasol.
Esto equivale a entre 3% y 4% de la recaudación fiscal total, según reveló Agusto.
Las negociaciones salariales entre los sindicatos aceiteros y las empresas agroexportadoras quedaron estancadas. A pesar de las recientes mediaciones gubernamentales, las partes no han logrado un acuerdo, lo que genera incertidumbre en un momento estratégico para la economía nacional debido al inicio de la cosecha récord.
Por ahora, la resolución del conflicto depende de la voluntad de las partes para destrabar las paritarias antes de que finalice el periodo de conciliación obligatoria. El mismo termina el 18 de junio próximo, a la tarde.
De hecho, el lunes hubo una reunión virtual entre la Federación Aceitera, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (Soea) y representantes de las cerealeras y no hubo avances. "Brevísima, ningún avance", dijeron desde el sindicalismo sobre la tercera reunión a distancia.
En la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) sostienen que los responsables de que sea "brevísima" son los sindicalistas: "Ellos no hablan, están cinco minutos y cortan. Por eso queremos la presencial para ver qué llevan".
Igualmente, pudieron acordar para el martes próximo una reunión presencial ante la Secretaría de Trabajo de la Nación. ¿Llevarán una propuesta formal las cerealeras o esperarán a que finalice la conciliación? En la Federación creen que volverán a intentar una negociación por índice inflacionario y no por un monto por el salario mínimo vital y móvil, como quieren los sindicalistas.
Es la primera traba en la negociación: mientras la Ciara sostiene que debe actualizarse los salarios sobre la base del Índice de Precios al Consumidor del Indec, es decir, que ningún salario real pierda contra la inflación, la Federación tiene un cálculo distinto para cubrir necesidades básicas. En este caso, pide $2.879.877 para un básico, hoy en $2.344.000, aunque con extras y otros ítem pueden triplicar en algunos casos.
En los últimos dos meses el precio de la carne vacuna en la góndola no aumentó, mientras que los de la hacienda para consumo y exportación cayeron, en promedio, un 10%.
Para el analista ganadero Ignacio Iriarte, detrás de este cambio aparecen dos factores clave: la caída del poder de compra de los consumidores argentinos y, por ende, las dificultades que enfrenta la exportación para trasladar a los precios internos los buenos valores internacionales.
En la última edición de la revista digital Informe Ganadero, Iriarte destacó que la relación entre los salarios registrados y el precio de la carne se deterioró de manera significativa durante el último año. Según explicó, en marzo un salario promedio permitía comprar apenas 91 kilos de carne vacuna, cuando doce meses antes alcanzaba para adquirir 121 kilos.
“De ahí en más, por dieciséis meses consecutivos, el poder adquisitivo se redujo constantemente, al subir la carne vacuna bien por arriba de los salarios registrados”, señaló el consultor, que asegura que esto es lo opuesto a lo ocurrido durante gran parte de 2024, cuando, tras el fuerte reacomodamiento de precios ocurrido a fines de 2023, los ingresos habían empezado a recuperar capacidad de compra.
Al invertirse la tendencia, se puso un límite a la posibilidad de seguir trasladando aumentos al mostrador. Por eso, luego de alcanzar valores récord, la hacienda comenzó a perder firmeza. La demanda doméstica sigue siendo elevada en términos históricos, pero los consumidores muestran cada vez mayores dificultades para absorber nuevas subas.
La otra variable que, según Iriarte, condiciona al negocio actualmente es el tipo de cambio. Mientras la inflación interanual ronda el 32%, el tipo de cambio neto para la carne vacuna sólo mejoró cerca del 20% en el último año, afectando la competitividad exportadora.
Seguramente sea felicitada -si aún no lo fue- la cúpula del INTA por haber cumplido con uno de los objetivos más ambiciosos dispuestos por el palacio de Hacienda y agitados por el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, para quien el ajuste al instituto es ya una cruzada personal.
De seguro serán felicitados el presidente Nicolás Bronzovich y compañía porque este miércoles 10 de junio finalizó oficialmente el esquema de retiro voluntario dispuesto semanas atrás con el objetivo prácticamente cumplido en su totalidad. Y es que, aseguran desde adentro del organismo, alrededor de 900 trabajadores adhirieron a la propuesta y, por ende, dejarán sus puestos en breve.
De esos 900, esta noche se conoció un listado con los primeros 377 empleados del organismos cuyo retiro ha sido aceptado por las autoridades. Bichos de Campo lo publica en exclusiva: entre ellos hay hasta directores de estaciones experimentales y hasta ex directores nacionales.
Este no es el primer plan de retiros voluntarios que implementa la administración libertaria, pues en 2024 ya habían abierto una propuesta similar, pero con un resultado mucho más magro. En aquel entonces, sólo 300 trabajadores se habían plegado a las condiciones ofrecidas, que, dos años más tarde, y con un visible desguace de la entidad en marcha, se tornan mucho más atractivas.
En concreto, de acuerdo al régimen que originalmente iba a concluir el 31 de mayo, pero se prorrogó 10 días más, se le dará un monto equivalente a 1,5 salarios por año trabajado a cada persona que acepte el trato. Cabe destacar que atañe únicamente al personal de planta permanente con más de 3 años de antigüedad y hasta 60 años de edad. Para aquellos que superan esa marca, se les ofreció un límite de 12 y 24 salarios.
La falta de lluvias volvió a marcar el pulso climático en Entre Ríos durante mayo. Así lo reflejó el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), que señaló un marcado déficit hídrico en gran parte del territorio provincial y advirtió sobre el impacto que esta situación podría tener sobre la campaña fina y, especialmente, sobre el futuro del arroz.
Según el reporte, mayo registró apenas 31 milímetros de precipitaciones promedio en la provincia, muy por debajo de los 78 milímetros históricos para el mes. Esto implicó un déficit cercano al 60 %, consolidando el ingreso al trimestre frío bajo un escenario de lluvias escasas.
Desde el SIBER explicaron que, si bien las reservas de humedad todavía muestran una condición “razonable” gracias a las abundantes lluvias de marzo y abril, el retroceso en la humedad superficial comienza a generar preocupación para la implantación de cultivos de invierno.
En ese contexto, los técnicos consideraron “muy oportuno” que se registren lluvias durante junio para mejorar las condiciones de siembra. De acuerdo con las proyecciones meteorológicas, podrían producirse precipitaciones moderadas durante los próximos días, aunque inicialmente no superarían los 15 milímetros.
El relevamiento climático también mostró que mayo tuvo una importante frecuencia de heladas agronómicas en Entre Ríos.
La red de estaciones contabilizó nueve días con temperaturas mínimas promedio inferiores a los 3 °C, umbral considerado de riesgo para los cultivos. Las localidades más afectadas fueron Don Cristóbal 1°, Crucecitas Tercera y Federal, donde se registró la mayor cantidad de jornadas frías.
El movimiento Bases Federadas llamó a enfrentar claramente las políticas del gobierno nacional que afectan a los pequeños y medianos productores agropecuarios, al tiempo que alertó sobre “el silencio de la dirigencia agraria nacional frente al ataque sistemático y permanente a los distintos aspectos de nuestro esquema productivo”.
El nucleamiento constituido por ex militantes y referentes de la Federación Agraria Argentina se quejó porque a las tradicionales gremiales del sector rural parecen no importarles “la apertura de importaciones, la baja de consumo y el aumento de costos, así como la puesta en jaque a los productores de las economías regionales”.
“Gritar con toda nuestra voz que desfinanciar el INTA, el INTI, el Conicet y las Universidades, no son opciones saludables para un país que necesita crecer, parece ser un grito de lucha solitario, lo mismo que defender la industria nacional oponiéndose a la importación de maquinaria agrícola”, dijeron.
Pero ahora, alertaron, “ya sin ningún disimulo están entregando el país” aunque “la noticia parece ser para muchos la baja de dos puntos de retenciones en el trigo o el buen momento que atraviesa la ganadería, que fue aprovechada para imponer la caravana electrónica”.
Las bases denunciaron que el ministro de Desregulación, Federico Stuzenegger, trabaja “incesantemente en eliminar la legislación que impide la venta de tierra a extranjeros en grandes cantidades, allanando el camino para generar lo que conocemos como extranjerización de la tierra”.
AVIA TERAI, Chaco.- Con la expectativa de abrir una nueva etapa para el algodón argentino, la empresa Gensus y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) lanzaron este miércoles Arandú IMICott, la primera variedad de algodón resistente a herbicidas de la familia de las imidazolinonas desarrollada en el país. El material, resultado de más de siete años de trabajo conjunto entre investigadores y el sector privado, busca mejorar el manejo de malezas, elevar la productividad, aumentar la calidad de la fibra y contribuir a la recuperación de un cultivo estratégico para el norte argentino.
La presentación se realizó en la planta que la empresa posee en Avia Terai, y reunió al gobernador provincial, Leandro Zdero, autoridades nacionales del INTA, el Instituto Nacional de Semillas (Inase) y la Secretaría de Agricultura y la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), además de productores y representantes de la cadena algodonera. Para sus impulsores, el lanzamiento representa el primer paso de una estrategia tecnológica más amplia que apunta a incrementar la superficie sembrada, mejorar la competitividad y fortalecer el perfil exportador del sector hacia 2030.
“Introducir esta semilla se tiene que traducir en 700 millones de dólares más para toda la cadena tecnológica”, afirmó Pablo Vaquero, presidente de Gensus. Según explicó, esa estimación surge de un plan de innovación que contempla nuevas tecnologías para el cultivo, entre ellas resistencia a herbicidas, protección frente a insectos, tolerancia a la deriva de hormonales y mejoras en la calidad de la fibra.