La reciente confirmación de la ocurrencia del fenómeno climático El Niño para lo que resta de 2026 encendió las alertas, aunque también las expectativas, en el sector agropecuario argentino.
La reciente confirmación de la ocurrencia del fenómeno climático El Niño para lo que resta de 2026 encendió las alertas, aunque también las expectativas, en el sector agropecuario argentino.
En las próximas horas, se espera que el Gobierno nacional firme la adjudicación definitiva por 25 años de la concesión del dragado y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal (VNT), la parte principal de la Hidrovía del Río Paraná por la que salen la mayor parte de las exportaciones agroindustriales argentinas.
La negociación salarial entre la industria aceitera y los sindicatos que participan en la actividad continúa sin encontrar un punto de acuerdo.
Este martes se llevó a cabo una audiencia entre ambas partes y no hubo cambios en los resultados. Se espera que la Secretaria de Trabajo extienda el plazo de la conciliación obligatoria, actualmente vence el jueves 18, pero las partes confían en que se les otorgue una prorroga hasta el 25 de junio.
“No fue una decisión puntual ni un cambio brusco”, reflexiona Juan Cruz Tibaldi, agrónomo y productor Aapresid que condensa en una frase toda una forma de hacer agricultura. “Fue un proceso de muchos años, con aprendizajes y ajustes. Un sistema que se fue construyendo en el tiempo”.
El anuncio de una inversión de 400 millones de dólares de Louis Dreyfus Company (LDC) para construir una nueva planta de procesamiento de girasol y soja en Bahía Blanca, es una noticia de alto impacto, mucho más que una noticia empresarial. Es una señal potente sobre el momento que atraviesa la Argentina y sobre el lugar que puede volver a ocupar en el mapa mundial de la agroindustria. Y encima, en un lugar emblemático, que sintetiza el ensamble entre la Vaca Viva y la Vaca Muerta.
La lucha contra las malezas resistentes acaba de sumar una nueva herramienta. Syngenta anunció el lanzamiento de Authence, un herbicida desarrollado con la nueva tecnología Virestina (ingrediente activo: metproxibiciclona), que se convierte en el primer producto selectivo a nivel mundial para el control de malezas gramíneas resistentes en soja y algodón en casi cuatro décadas.
Luego de que en mayo pasado la Argentina exportara al mercado estadounidense unas 11.000 toneladas de carne bovina, el mismo volumen que había colocado, a modo de ejemplo, durante los primeros ocho meses de 2025, el país busca capitalizar ese impulso comercial. Tras la experiencia de la Semana de la Carne Argentina en Estados Unidos, PromArgentina ya trabaja en una segunda edición para fines de agosto y principios de septiembre y, además, prepara una nueva ofensiva comercial en Asia con la organización de la Semana del Langostino Argentino en China y Japón.
Si todo sigue como hasta ahora, la exportación de maíz se encamina a batir un récord en volumen y dejar uno de los mayores ingresos de divisas con este cereal registrado hasta ahora, según fuentes del sector privado. En el ciclo comercial pasado, 2024/2025, se colocaron en el mundo 29,1 millones de toneladas del cereal por US$6100 millones. Ahora, para la temporada comercial 2025/2026 se pasará a un volumen de 45 millones de toneladas y US$9000 millones. El salto será del 54,6% en tonelaje y del 47,5% en valor.
Solo el 22% de la cosecha de soja tiene puesto precio firme, un dato que representa un mínimo en más de 30 años, según señaló en un informe la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El ingeniero Gustavo Oliverio, fundador y presidente de la Fundación Producir Conservando, lanzó una pregunta al viento, a ver si alguien puede contestarla: ¿Puede Argentina crecer sin comprometer la fertilidad de sus suelos?