Pero a partir de este dato, surge otro significativo: en millones de dólares de mayo de 2026, desde 2003 hasta ahora, el Estado nacional se ha quedado con U$S 170.000 millones a través de los DEX.
El 80% de ese dinero quedó en manos de gobiernos kirchneristas, con las dos presidencias de Cristina Fernández a la cabeza.
Como costado positivo para el Gobierno actual, es cierto lo que vienen subrayando las autoridades sobre que el peso de las retenciones se viene reduciendo: en 2022, último año de gobierno K, significaban el 8% de la recaudación, mientras que actualmente inciden en alrededor del 3% mencionado.
En tanto, el documento de la Bolsa cordobesa analiza el impacto fiscal que puede estimarse una vez que se complete a fines de 2028 la reducción prevista en las retenciones a todos los granos, según el esquema anunciado por el ministro de Economía, Luis Caputo.
El cálculo es que el Gobierno resignará un total de U$S 2.035 millones, con U$S 1.490 millones correspondientes a la reducción progresiva de alícuotas en la soja, U$S 270 millones en maíz, U$S 237 millones en trigo y U$S 40 millones en girasol.
La “oportunidad perdida”
En lo que respecta a CREA, difundió su Informe Macroeconómico N° 340, en el que hace foco en los desafíos actuales de la política fiscal argentina para sostener el superávit y avanzar en una reducción gradual de los derechos de exportación, sin comprometer la estabilidad alcanzada.
En esta oportunidad, el análisis pone especial foco en el sector agropecuario: muestra que, si bien las bajas anunciadas en los derechos de exportación representan una señal positiva, aún persisten impuestos distorsivos que limitan la competitividad de la agroindustria.
Puntualmente con relación a la última rebaja, CREA subraya que “si bien siempre es positiva la reducción de un impuesto distorsivo y discriminatorio, se perdió la oportunidad de eliminarlo para estos cultivos a un costo fiscal mínimo (0,04% del PBI)”.
En cuanto al esquema escalonado para soja, el costo fiscal de las reducciones sería del 0,005% del PBI para 2026 y del 0,05% para 2027.
“Si bien el Gobierno ha tenido constancia a la hora de reducir los derechos de exportación, el recorte anunciado fue de los más bajos hasta la fecha. Por otra parte, se perdió la oportunidad de eliminar las retenciones de trigo a un costo fiscal prácticamente despreciable, permitiendo a los productores acceder a su precio completo de mercado en un contexto donde la guerra encareció fuertemente los fertilizantes (+42%) que son especialmente relevantes para el cereal (alrededor del 40% del costo)”, insiste el estudio.

Y completa, a modo de crítica: “En síntesis, el Gobierno condiciona las bajas de los impuestos a la agroindustria al sostenimiento del equilibrio fiscal y sus metas, pero evidentemente hay otros sectores que terminan siendo más prioritarios, como el minero o el petrolero (RIGI)”.
El informe completo se puede ver acá
Infocampo – Favio Ré


