La reciente confirmación de la ocurrencia del fenómeno climático El Niño para lo que resta de 2026 encendió las alertas, aunque también las expectativas, en el sector agropecuario argentino.
Lo que comenzó hace 53 años como una solución artesanal para una necesidad familiar en el corazón de Brasil, hoy se ha transformado en una empresa global que mira a Río Cuarto como un pilar fundamental para su expansión regional.
Durante los primeros cinco meses del año se enviaron menos vacas y vaquillonas a faena. Las buenas condiciones productivas y los valores favorables de la hacienda impulsaron una mayor permanencia de animales en los campos.
La negociación salarial entre los gremios aceiteros y las empresas exportadoras de granos y subproductos sigue sin encontrar una salida. Este jueves hubo una nueva reunión en Rosario entre representantes de la industria y los sindicatos, pero tampoco se logró avanzar hacia un acuerdo. De esta manera, el conflicto continúa abierto y las expectativas quedaron puestas en la audiencia prevista para el próximo martes en la Secretaría de Trabajo de la Nación. Vale recordar que está en vigencia una conciliación obligatoria entre las partes. Los gremios dejaron abierta la posibilidad de un paro.