Héctor Augusto Sendoya perdió la cuenta de las fábricas de maquinaria agrícola en las que trabajó. Y no es para menos: más de 50 años de su vida los dedicó a este sector, un recorrido que lo coloca entre las personas con mayor trayectoria de la industria en la Argentina. “Seguramente, pocas personas han tenido la trayectoria que yo tuve. No porque yo sea brillante, sino por los años y por las distintas oportunidades”, dice.
Cuando repasa su vida, suele decir que no puede contarse de forma aislada, sino unida a lo que pasó en la industria del tractor y de las cosechadoras en el país, una historia que, asegura, lo atravesó por completo. Y no es para menos: fueron tantos años que lo convirtieron en testigo de grandes transformaciones del sector, y vio cómo las políticas, la tecnología y las personas moldearon la maquinaria agrícola hasta lo que es hoy.
Su llegada al sector fue casi casual. Ni bien terminó la facultad, a los diez días de rendir su último examen, un profesor lo recomendó para un puesto. “Un profesor me comentó que en John Deere estaban buscando ingenieros agrónomos para el área comercial y que podía ser una buena oportunidad para mí. Quince días después ya estaba trabajando ahí. Así comenzó todo”, dice. Se quedó en John Deere hasta fines de 1978.
Al igual que lo hacen los productores que se dedican a la cría de ganado para carne, aquellos dentro del rubro lechero también se interesan, cada vez con más fuerza, en sumar genética para mejorar sus rodeos y obtener mejores resultados productivos.
Dentro de las cualidades más buscadas, la búsqueda de mayor volumen de leche por vaca se destaca, al igual que el intento por conseguir mayor proporción de sólidos. Esta búsqueda es la que respaldan desde la firma genética Gensur, ubicada en la localidad bonaerense de Luján, que incluso llega a importar semen desde países como Nueva Zelanda y Estados Unidos buscando estas características.
“Nos dedicamos a la genética lechera. Traemos semen Holando, Jersey y de toros cruza. Contamos con catálogos de toros donde uno puede ver los diferentes rasgos y seleccionar según lo que le convenga para su rodeo”, contó a Bichos de Campo Francisco Hermida, representante de la empresa.
Los precios de la soja, el maíz y el trigo cayeron en Chicago por segunda semana consecutiva. En ello influyeron tanto la incertidumbre provocada por la crisis arancelaria generada por la Administración Trump como cuestiones propias del sector agrícola. En el mercado argentino los precios reflejaron mayoría de alzas tras la confirmación del ajuste de los derechos de exportación para los granos gruesos que, al anunciarse "permanente", les brinda a los vendedores la calma necesaria para negociar sus existencias cuando lo crean más apropiado.
El escenario agrícola no cambió de negro a blanco con la baja del 20% de retenciones, porque el cuadro era sombrío y la mejora fue parcial, pero es elocuente que mejoró el ánimo de la gran mayoría de los productores.
Tras un largo respaldo a las palabras de Javier Milei, desde la campaña electoral, en dos años solo había habido un veranito de menos de 6 meses, entre el 23 de enero y el 30 de junio, que se reflejó en la liquidación de divisas récord de los primeros 7 meses del año, por casi 20.000 millones de dólares.
Ahora, con la misma rebaja en la presión fiscal, peor planteada como “permanente”, se pasó del lamento e incipientes protestas, y una actitud productiva a la defensiva, a un replanteo con análisis fino de qué cultivos elegir, y con qué paquetes tecnológicos, para recuperar costos y apuntar a ganancias de rinde.
En plenos preparativos para la próxima campaña agrícola, y con el escenario electoral como telón de fondo, el oficialismo ofrece un paliativo, seguramente insuficiente, peor al menos oportuno.
Hay que dejarlo claro de entrada: el contexto de costos dolarizados y precios internacionales de los granos relativamente bajos, y los Derechos de Exportación (DEX) que quedan (granos de soja al 26%, maíz, trigo y otros cereales al 9,5%, girasol al 5,5%) no permite “tirar manteca al techo”. En algunos casos, sólo se pasó de rentabilidades bajas, o a pérdida, a levantar la cabeza con márgenes a cosecha más aliviados.
Los fertilizantes muestran una tendencia alcista en el mundo, que gradualmente se va trasladando a la plaza local, fogoneada por las buenas condiciones de humedad para implantar granos gruesos. “A medida que avanza el almanaque y se acerca a la época de siembra de cultivos de verano, comienza a recobrar actividad el mercado interno de fertilizantes nitrogenados y fosfatados” afirma Marcos Bonet, responsable del Reporte Informativo de Fertilizantes.
También advierte que “hasta hace unas semanas, los pedidos no alcanzaban un volumen suficiente como para calmar las preocupaciones de los importadores que debían descargar los stocks comprados”.
Por eso, los precios locales de la urea y de los productos fosfatados no reflejaban plenamente las subas que habían ocurrido a nivel internacional; pero con los anuncios del presidente Milei y la proximidad de las siembras de verano, se enfrentará un mayor ritmo de compras en agosto. En el comercio local se nota que las importaciones han sido medidas, no hay exceso de stocks como en otros años, por el costo financiero y porque los productores se han acostumbrado a comprar solo lo necesario y muy cerca del momento de uso.
El anuncio del presidente Javier Milei en la Exposición Rural de Palermo, el sábado pasado, respecto de la reducción de los Derechos de Exportación (DEX) a los granos gruesos mejora la perspectiva de la producción de cara a la siembra de la campaña 2025/26.
El suspenso con el que se manejó el Gobierno desde el 30 de junio pasado, cuando venció la baja temporal de los DEX, hasta el acto inaugural de Palermo, el 27 del mes pasado dio pie no solo a especulaciones sino también a un creciente malestar. ¿Había que llegar a eso?, se preguntan quienes no dejaron de ver una intencionalidad política en Milei por esperar la amplificación de la tribuna palermitana para anunciar la baja de los DEX. Seguramente no, si la decisión ya estaba tomada. Pero, en definitiva, ese lapso también sirvió para que el ruralismo tuviera la oportunidad de poner en conocimiento de la sociedad el carácter profundamente distorsivo de un impuesto como los DEX.
En todo caso, el reconocimiento público de Milei en cuanto a que el objetivo de su mandato es terminar con retenciones cero puede ser tomado como un compromiso equivalente al de la palabra empeñada.
Por supuesto, que de cuatro camiones con soja, que el Estado se quede con uno, es una barbaridad. Y que esto ocurra durante un gobierno que dice defender la propiedad privada y la libertad de los mercados es también contradictorio. El argumento del oficialismo, en cambio, es que debe garantizar la regla de oro del superávit fiscal y que, a medida que consiga ajustar los gastos del Estado, impulsará la caída de la presión impositiva sobre el sector privado.
Después del retroceso en el área sembrada de maíz en la última campaña provocado por el temor a la chicharrita, ahora el cultivo intentará recuperar terreno y hasta hay expectativas de que crezca incluso por encima del ciclo 2023/24.
En ese sentido, Federico Garat, líder de Relaciones con la Industria de Bayer Crop Science, aseguró a Tranquera Abierta que es muy optimista con la recuperación del área que se sembrará este año.
“La expectativa es muy positiva, si uno está ligado al agro tiene que ser optimista por naturaleza, pero realmente creo que las condiciones que hay para la próxima campaña son buenas”, dijo el directivo de la multinacional.
Y agregó. “Tenemos una macroeconomía más ordenada, tuvimos buenos anuncios de baja de retenciones que mejoran la rentabilidad para el productor, pero venimos de una campaña muy compleja en cuanto a humedad. Ahora, estamos en Río Cuarto en julio y hay humedad al costado de los caminos y los cultivos de invierno se ven muy bien, así que tenemos mucha expectativa para la próxima campaña. Es una campaña que a diferencia del año pasado viene más acelerada, viene más rápido. El productor teniendo las variables de la macroeconomía con mayor claridad, ha tomado decisiones más temprano, sobre todo para la campaña de maíz. Esperemos que sea una muy buena campaña para el productor”, señaló Garat.
Las lluvias en julio dieron un “arranque excepcional” para el trigo, como bien ponderó la Guía Estratégica para el Agro (GEA) en uno de sus últimos informes. Además, hay expectativas por el incremento en la intención de siembra de maíz en la zona núcleo. Estas dos noticias dan cuenta de un panorama optimista para dos cultivos que engloban el 65% del consumo de fertilizantes de la República Argentina, advierten los analistsa de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) Guido D’Angelo, Emilce Terré y Julio Calzada.
De acuerdo con datos de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa) y Fertilizar Asociación Civil, el 81% del área con trigo en Argentina tuvo algún tipo de fertilización en 2024. Esta proporción asciende al 84% para el maíz tardío y al 92% para el maíz temprano. La soja es también un cultivo de relevante demanda de fertilizantes en el país, concentrando el 17% del consumo. Más aún, se observa fertilización en el 60% del área de soja de primera y el 47% de la soja de segunda a lo largo del año pasado en el país.
En tanto los principales cultivos extensivos del país son los mayores demandantes de fertilizantes, el actual panorama climático y de humedad de suelos abre un buen contexto para el consumo de nutrientes. No conforme con ello, la reciente baja de derechos de exportación mejora márgenes y da otro positivo incentivo para los fertilizantes.
En la zona del sudeste de la provincia de Córdoba —en los departamentos Unión y Marcos Juárez— alrededor del 40% de los suelos tienen problemas de salinidad y alcalinidad. Son suelos con aptitud para la ganadería, pero se utilizan en una gran parte para la producción agrícola de cultivos como soja y maíz. Esto implica una baja productividad y gran variabilidad en los rendimientos en función del año, si es húmedo o seco. Un equipo de investigación del INTA Marcos Juárez trabaja en alternativas para mejorar la productividad y evitar la degradación de la condición salina del suelo.
Actualmente se encuentran en evaluación de los investigadores diversas estrategias de manejo como labranzas, cobertura del suelo, aplicación de enmiendas químicas, orgánicas o biológicas. Asimismo, seleccionan especies o variedades de mayor tolerancia, o la utilización del mejoramiento genético de especies para lograr plantas que puedan crecer y producir mejor en suelos salinos y alcalinos.
Bethania Aimetta, investigadora del INTA Marcos Juárez y coordinadora del Congreso de Salinidad, detalló que “tenemos alrededor de un 40% de suelos con algún nivel de salinidad en diferentes grados de intensidad, por lo tanto, es importante desarrollar estrategias de manejo tanto de cultivo como de enmiendas para poder aumentar los niveles de productividad de estos ambientes y evitar salinizaciones futuras”.
Si bien suele ser el lugar elegido por los cabañeros para mostrar su desarrollo genético reflejado en sus reproductores bovinos, la Rural de Palermo es también un termómetro para los precios ganaderos.
En la última edición, si bien los valores alcanzados en los diferentes remates no fueron récord confirmaron el buen momento que atraviesa la ganadería y la decisión que hay entre los productores por invertir.
En la raza Brangus, por ejemplo, por la tercera mejor hembra de la exposición, perteneciente a la cabaña cordobesa Pozo de la Carreta, ubicada en San José de la Dormida, en el departamento Tulumba, se pagó $ 44 millones por el 50%.
El ejemplar fue el precio más alto logrado por la raza, ya que ni la gran campeona -perteneciente a la cabaña cordobesa Corral de Guardia, ubicada en Villa Valeria (departamento General Roca), el gran campeón macho –también criado en Córdoba por la cabaña La Morocha de Río Cuarto– y la reservada campeón hembra salieron a la venta.
Lo que mostró también interés fue la genética bovina contenida en embriones.