Tras varios años de seca los productores festejaron en la primavera pasada el regreso de las lluvias en algunas zonas que, con el paso de los meses, generaron muchos beneficios en la mayor parte del área productiva. Pero por la falta de obras y de mantenimiento, en los últimos meses estas mismas precipitaciones generaron serios problemas en partidos del oeste y centro de la provincia de Buenos Aires, donde hay campos inundados y la red vial está detonada. Encima se esperan más precipitaciones esta semana.
El climatólogo Leo de Benedictis alertó que en los partidos de 9 de Julio, Carlos Casares, Pehuajó y Bolívar “se prevén lluvias de entre 40 y 60 milímetros con picos de hasta 100 milímetros”.
La situación es caótica porque la infraestructura, deteriorada, mal mantenida o a medio hacer, no da abasto. En muchas regiones los caminos rurales dejaron de existir, no se pudo cosechar la gruesa en condiciones siquiera aceptables, no se logró sembrar tampoco la campaña fina, y hubo que sacar la hacienda por arreo en medio del agua. También hubo accidentes fatales. Gran parte de las regiones afectadas se transformaron en lagunas.
“Hay zonas en esos partidos bonaerenses que llevan acumulados de 800/900 milímetros en lo que va del año y eso es más que el promedio anual histórico. Con el agravante de que esos excesos se están dando en el invierno, cuando el clima es más bien seco y cuando además hay bajas temperaturas y poca radiación solar, lo que limita la evaporación”, explicó De Benedictis.
Mientras hay expectativas para que el Senado incluya en la orden del día, el próximo jueves, el tratamiento del rechazo al decreto 462/2025 del Poder Ejecutivo que reformó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Gobierno aprobó una nueva estructura organizativa de primer y segundo nivel operativo para el organismo, que pasó a ser “desconcentrado”. Hace unos días, vale recordar, Diputados se pronunció en contra de los cambios en el organismo.
En el decreto 585/2025, publicado hoy y que engloba a varios organismos desregulados, firmado por el presidente Javier Milei, y el ministro de Economía, Luis Caputo, se ratificó que el instituto dejó de ser un organismo “descentralizado” para transformarse en uno “desconcentrado” dentro de la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía. No obstante, más allá de la nueva estructura, también mantiene la vigencia de unidades de menor nivel aprobadas en 2019, salvo algunas que se suprimieron.
Por otra parte, el ministro de Economía queda facultado para modificar la estructura del organismo. El INTA perdió autonomía administrativa y política y quedó atado al organigrama ministerial.
La semana pasada, el Gobierno suprimió la Dirección Nacional y eliminó el Consejo Directivo de la estructura formal, figuras que habían estado presentes desde la creación del instituto. Lo hizo con el decreto 571/2025.
En el primer semestre de 2025 Adecoagro perdió dinero con el negocio agrícola a causa de producciones menores a las esperadas combinadas con precios decrecientes.
Con la mayor parte de la cosecha de granos ya levantada –mayormente presente en la zona pampeana argentina–, Adecoagro informó al cierre del primer semestre de 2025 un EBITDA (utilidad antes de intereses, impuestos y amortizaciones) negativo por 11,3 millones de dólares versus 20,2 millones de ganancias en el mismo período de 2024.
En lo que respecta al negocio del arroz, el EBITDA del período fue de 12,6 millones de dólares, una cifra 71% menor a la del primer semestre de 2024, al tiempo que la unidad láctea generó una utilidad de 16,4 millones versus 17,5 millones en el primer semestre del año pasado
Adecoagro indicó que el resultado agrícola negativo se explica por “pérdidas interanuales en el valor de mercado de nuestros activos biológicos, tanto para nuestras operaciones de cultivos como de arroz, sumado a mayores costos en dólares estadounidenses en todos los segmentos”. El famoso “atraso cambiario”.
El Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de Buenos Aires, a través de la Dirección de Vialidad, informó la reactivación de las obras de pavimentación y repavimentación de la “Ruta del Cereal”.
Se trata un corredor estratégico y prioritario para el sector agrícola ganadero bonaerense, que alcanza a más de 650 mil hectáreas productivas y a 40 establecimientos tamberos.
En concreto, la intervención se ejecuta sobre un total de 47,4 kilómetros en el tramo que se extiende sobre en los Caminos Secundarios Provinciales 019-10 y 107-08, entre las localidades de Salazar, en el municipio de Daireaux, y Garré (RN 33), en el distrito de Trenque Lauquen.
En ese sentido, los trabajos de pavimentación se desarrollarán sobre 45,1 km, mientras que la repavimentación se realizará sobre 1,3 km, entre la localidad de Garré y la Ruta Nacional 33.
Al respecto, el ministro Gabriel Katopodis expresó: “Sabemos que estamos en deuda con esta obra, pero con el gobernador Axel Kicillof tenemos el firme compromiso de finalizarla. Mientras el Estado Nacional lleva 600 días sin obra pública, sin inaugurar un solo kilómetro de ruta, nosotros invertimos los impuestos de los bonaerenses en la mayor cantidad de infraestructura posible”.
Las entidades rurales que conforman el arco noroeste de la provincia se pronunciaron en contra de las guías ganaderas, la tasa municipal que cobran los municipios por el traslado de hacienda.
A través de un comunicado firmado por la Asociación Civil de Productores de Río Primero, y las sociedades rurales de Arroyito, Cruz del Eje, Pampa de Pocho, Deán Funes y Jesús María, el especio gremial califica al impuesto como “uno de los mecanismos más regresivos, injustos y distorsivos para el desarrollo productivo del interior”.
Según una propia estimación realizada por las rurales, entre 2024 y lo que va del presente año, la recaudación de la tasa habría alcanzado los $ 13.500 millones. “¿Qué devuelve este ‘impuesto’ a la comunidad o al productor rural?”, se preguntan las rurales.
“Absolutamente nada”, responden.
Para las seis entidades gremiales, las guías no representan una prestación de servicio, no mejoran caminos, no aportan al control sanitario, no financian infraestructura local. Sostienen además que no hay una sola contraprestación concreta que justifique su existencia.
POSADAS, Misiones.- En una nueva muestra de la diferencia de miradas en torno de la situación de un sector considerado de alto potencial entre el Gobierno y los privados, la Secretaría de Agricultura destacó que en la era Milei aumentó en 48.759 hectáreas la superficie forestada en la Argentina.
“La Secretaría de Agricultura, dependiente del Ministerio de Economía, informa que la superficie de plantaciones forestales en la Argentina alcanzó 1.326.478 hectáreas en base a las actualizaciones cartográficas a mayo del 2025″, indicó esa dependencia en un comunicado. El crecimiento corresponde a nuevas plantaciones y reforestaciones de pinos y eucaliptus, destacó Agricultura, que también puso de relieve “el potencial de la actividad foresto industrial argentina como motor de desarrollo regional y la apuesta en el largo plazo al crecimiento de la actividad”.
Las principales provincias forestales son Corrientes, Misiones, Entre Ríos y Buenos Aires, que concentran el 85,2 % de la superficie implantada. Mientras que otras 19 provincias concentran el resto, con Neuquén, Chubut, Córdoba y Río Negro como las más significativas de este segundo pelotón.
Cambiaron algunas condiciones para el negocio del engorde a corral, pero al menos por ahora sigue habiendo rentabilidad en el negocio, si no se contempla el peso cada vez mayor de las tasas de interés, que son bien altas.
Los números de la Cámara de Feedlot indican que, en función de los valores de compra-venta y con los costos actuales del maíz, hay una ganancia de 6.000 pesos por animal. Es un resultado ínfimo en función del costo de un novillito de 350 kilos, que termina valiendo 1,2 millones de pesos.
Si a eso se le carga el costo financiero, es decir, la inmovilización de ese dinero durante los meses de engorde, aparecen pérdidas que suman cerca de 50.000 pesos por cabezas. Si la tasa es del 40% anual, para los cuatro meses de engorde se puede estimar en todo al 12%.
Hay que tener en cuenta que ninguna empresa financia al 100% su operatoria sino solo de forma parcial, por lo que la pérdida efectiva sería mucho menor.
El otro factor que pesa sobre los feedlots es el precio del alimento, que por la baja de retenciones de 12% a 9,5% y la devaluación se encareció. El maíz disponible se paga más de 230.000 pesos la tonelada.
Eso encareció el 10% el costo del kilo producido, pero todavía hay renta en el incremento de pesos de la hacienda ya que el valor de venta es de 3.300/3.500 pesos menos gastos.
Alos 41 años, la vida de Cristian Klingbeil, productor misionero y referente del sector tealero y yerbatero, dio un giro rotundo. Después de dos décadas dedicadas a la cosecha de yerba mate y té, decidió abandonar una chacra que alquilaba desde hace mucho tiempo. La decisión, difícil y dolorosa, refleja la crítica situación de las economías regionales. Fue la combinación de precios bajos, endeudamiento creciente y falta de apoyo estatal, según dijo, lo que terminó por precipitar el desenlace.
“Comencé a ver que estábamos entrando en un callejón sin salida. Era imposible seguir trabajando de esta manera. Lo que más duele es no poder seguir trabajando en lo que me gusta, después de haberla peleado tanto”, contó a LA NACION.
Klingbeil nació en una familia de inmigrantes ligados desde siempre a la producción de yerba y té. “Me crie prácticamente en la chacra de mi abuelo, con mis tíos, siempre trabajando en estas dos actividades, algo de forestación y algo de ganadería, pero a menor escala”, recordó. Fue así que, desde chico, aprendió a manejar tractores, cosechadoras de té y camiones y, apenas pudo, se dedicó de lleno al trabajo rural, pese a ser técnico electromecánico.
Conocer el estado de los cultivos y de las semillas es clave para optimizar la producción, pero suele demandar ensayos prolongados y costosos.
Para resolver este desafío, investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y del CONICET crearon un dispositivo basado en tecnología láser que genera información al instante sobre humedad, vigor, fertilidad y estado hídrico.
“Desarrollamos un dispositivo que nos permite conocer en pocos segundos decenas de parámetros, incluyendo el estado hídrico y nutricional de los cultivos o la viabilidad en las semillas”, explicó Andrés Dolinko, investigador del CONICET y docente de la FAUBA.
El profesional destacó que esta herramienta emite un haz de láser sobre el tejido vegetal y luego un sensor captura una especie de ‘holograma biológico’ que “brinda una gran cantidad de información”.
“Ya logramos generar resultados útiles tanto para productores extensivos y orgánicos, como para semilleras y cerveceras”, explicó Andrés Dolinko.
Cuando Jorge Oscar Martínez decidió instalar su tambo, no sabía que el mayor cambio no iba a venir del campo, ni de las vacas, ni del clima. El cambio más profundo fue aceptar que sus hijos tenían razón.
Veterinario, hombre de campo, padre de cinco. Durante años vivió en Buenos Aires hasta que decidió volver a su tierra neuquina y, ya de grande, empezar algo nuevo. O algo viejo, pero propio. “Mi vieja hacía quesos, vivíamos en el campo. Le tenía cariño a eso”, dice. Así nació Altos del Aluminé, una quesería artesanal ubicada en el Potrero de los Toros, sobre tierras concesionadas por la Corporación Pulmarí, cerca del río que da nombre al emprendimiento. Lo que había era poco: piedra, arena, monte seco. Lo que hay hoy es otra cosa.
De lejos se escucha el mugido de las vacas perdidas entre los matorrales. El paisaje alrededor es abrasador. El viento no da tregua. Jorge aparece desde el fondo del cuadro, con su boina característica y una vitalidad que vehiculiza el ADN emprendedor patagónico. Apenas arranca a hablar, reconoce, sin filtro: “Si no fuera por mis hijos, seguiría haciendo cagadas”. Lo dice con esa mezcla de orgullo y resignación que solo aparece cuando uno se deja enseñar. “Yo tenía otra mirada, típica de la formación de antes. Con los años me apuraba a producir. Ellos me frenaron. Me hicieron pensar en lo que estaba haciendo mal. Gracias a eso duplicamos la producción de pasto”.