La película para los feedloteros es por ahora buena. Este año compraron la invernada en 3.000/3.200 pesos más gastos (del 10% aproximado), produjeron con un costo estimados de 2.200 pesos por kilo y venden la hacienda para la faena en 3.500 pesos (menos gastos).
“A pesar de esto el negocio fluye, hay demanda firme de la exportación y la venta de carne en el mercado interno es buena”, dijo el feedlotero Juan Eiras.
Es decir, gastaron 650.000/700.000 pesos en la compra (gastos incluidos), otros 250.000/270.000 pesos en el engorde y están comercializando la hacienda a más de 1 millón de pesos por cabeza.
La situación en este segundo semestre no es tan buena por los cambios antes mencionados en las tasas y costos alimenticios, y porque las perspectivas en la segunda parte del año es que se afirme la invernada y que ante la mayor oferta de ganado para la faena tienda a estancarse el precio, o que en el mejor de los casos copie a la inflación.
Los terneros para el engorde están muy buscados, sobre todo los más pesados, que no requieren de recría o que sirven para hacer en menos tiempo novillos para el supermercadismo, pero sobre todo para la exportación a la que le falta mercadería.
Los consignatarios creen que el mercado seguirá demandado, pero pocos esperan saltos importantes de precios ya que se alcanzaron valores ya muy elevados y las mejoras dependerán entonces mucho de lo que pueda pagar el consumo de carne.
Los criadores están entrando en el último tramo de un año excepcional luego de tres con serias dificultades. Vendieron muy bien los terneros y ahora también las vacas cuya carne termina en China. En toda la cadena ganadera este año hubo renta y buenos negocios.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti


