Entre compras chinas menores que las esperadas y condiciones ambientales favorables para los cultivos en Sudamérica, la soja completó la tercera semana bajista consecutiva en Chicago. También hubo bajas para el trigo, afectado por una oferta mundial récord y por la competitividad de bajos precios impuesta por el grano argentino. El maíz se desmarcó de las bajas y logró un saldo ligeramente positivo por el buen andar de las exportaciones estadounidenses. El forrajero también fue el producto con mejor semana en el mercado argentino, donde se mantuvieron debilitados los precios de la soja y del trigo, éste último, en medio de una campaña inédita.
En el debate por un país diferente, el campo no quiere quedar afuera de las mejoras. Participa y propone.
En ese marco, el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) presentó a los jefes de bloque del Senado de la Nación una propuesta formal de modificación al Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) incluido en el Proyecto de Ley de Modernización Laboral.
El objetivo de la entidad que representa a 63 cámaras y 36 cadenas de valor —responsables del 58% de las exportaciones del país—, es “corregir exclusiones que afectan a un grupo sustancial de empresas agropecuarias y agroindustriales”, permitiendo “que el régimen sea verdaderamente federal y promotor del empleo y la inversión”.
Desde el CAA se advierte que, bajo la redacción actual, un gran porcentaje de las inversiones agroindustriales de economías regionales quedarían excluidas de los beneficios. Entre los sectores afectados se encuentran:
Entre las distintas curiosidades que presenta la Argentina se encuentra la que siendo un país esencialmente agropecuario las políticas para la actividad, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de los países, han sido negativas durante varias décadas. Esta no es una mera opinión, sino que ha sido estudiada por organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que identificó en un estudio hace unos años que, mientras que la mayoría de los productores de otros países ha tenido medidas de estímulo, en forma de créditos o apoyos directos, en la Argentina se presentó una situación inversa: el Estado le quitó más de lo que le dio al campo.
Aun así, el agro argentino ha logrado mantenerse en pie y evolucionar en competitividad, aunque no en el máximo de su nivel. Esa es la gran deuda pendiente.
Por ese motivo, cuando se discuten públicamente medidas de apoyo para alentar las inversiones que otros sectores de la economía, como la energía o la minería, incorporan sin tapujos, dejar afuera al agro porque siempre demostró su eficiencia más allá de las dificultades, no parece ser la mejor estrategia.
Como parte del paquete de reformas del Gobierno, comenzó a discutirse un Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI). “La propuesta de incentivo fiscal consiste en establecer un régimen de amortización acelerada en el impuesto a las ganancias y una devolución más rápida del crédito fiscal de IVA por inversión en bienes de capital”, explicó el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).
Las cadenas agroindustriales explican en torno al 20% de la economía del país, uno de cada cinco puestos de trabajo, cerca del 20% de la recaudación del estado nacional y tres de cada cinco dólares exportados en la República Argentina. Así lo señala un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario publicado en su último informe semanal.
Con datos a 2024, el estudio elaborado por los economistas Bruno Ferrari, Tomás Rodríguez Zurro, Guido D’Angelo y Emilce Terré ausculta el aporte que realizan las cadenas agro desde diferentes aristas: generación de valor agregado, exportaciones, empleo e impuestos.
Ese año, las cadenas agroindustriales representaron 1,8 pesos de cada 5 pesos del Valor Agregado Bruto (VAB) nacional, es decir, una participación del 18%. Esto marca un repunte tras el fallido año 2023, que producto de la histórica sequía dejó la participación del agro en un mínimo de la serie desde 2004, con un share del 16%.
El estudio recordó que las cadenas agroindustriales mostraron un desarrollo importante en la generación de VAB anual entre 2004 y 2011, con un crecimiento para dichos años del 33,15% entre puntas. Más allá de este buen desempeño, su participación en el total bajó del 20,4% al 19,1%, con un pico de participación del 21,4% en 2005. Esto se debe a que la economía creció 46,7% en ese período. desde 2012, este share mantiene una cierta estabilidad.
“Tras ese período de crecimiento general de la economía y de las cadenas agroindustriales en particular, el país deja de crecer de forma sostenida y el agro no queda exento de dicha tendencia”, señaló el estudio. El pico de VAB se alcanzó en 2015. En 2024 cerró 8,91% por debajo de dicho nivel.
Por Jorge Castro.
El Parlamento Europeo votó por una amplia mayoría dos enmiendas unilaterales al Acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE):
-La primera señala que, si la producción sudamericana supera a la del Continente, se impondrían de inmediato barreras proteccionistas que frenarían su participación en el mercado interno de Europa.
-El segundo punto, establecido por el Comité de Asuntos Comerciales del Parlamento de Estrasburgo, prohibió todas las importaciones de alimentos provenientes del Mercosur que no se produzcan según los estándares ambientales y de calidad fijados por el gobierno de Bruselas.
Ante esta situación el gobierno del presidente francés Emmanuel Macron señaló que estas medidas son “muy positivas y están en el camino acertado”, pero adujo que hay que profundizar más los aspectos ecológicos, competitivos, y legales; y para eso pidió postergar por un mes ¿o más? la firma prevista del Acuerdo Mercosur-UE que se realizaría este sábado 20 de diciembre en Brasilia.
En suma, Francia que quiere hundir el Acuerdo Mercosur-UE, considera que la mejor forma de hacerlo es con una nueva postergación, que obviamente tendría un carácter sine die.
La conclusión que se extrae de esta meticulosa coreografía, ejercida tanto en Bruselas como en Estrasburgo o en París, es que no hay posibilidad alguna para la producción agroalimentaria sudamericana de colocar de manera significativa sus bienes al mercado europeo, sin la previa destrucción del hasta ahora imbatible lobby proteccionista de la agricultura del Continente, centrada en Francia y en la Política Agrícola Común (PAC).
Productores del partido bonaerense de Bragado advirtieron al secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, que una ampliación del canal San Emilio y el denominado Nodo Bragado -este proyectado en el presupuesto 2026 del gobierno provincial- podría desatar un “riesgo hídrico catastrófico” sobre la ciudad, por el aumento del caudal sin obras de regulación, mantenimiento y sin informes técnicos que respalden la intervención. Reclamaron antes de eso estudios serios y alertaron un problema con un puente de la ruta 46. En tanto, desde el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense dijeron que el proyecto fue “consensuado”, posee “licencia social” y va a ser realizado.
De acuerdo con los productores, que se reunieron con el funcionario nacional, el problema de llevar adelante el Nodo Bragado es que repetirá errores que ya se vieron con los canales San Emilio, Mercante y Saladillo: un aumento desmedido de caudales, ausencia de obras de regulación, falta de mantenimiento y decisiones sin participación técnica de las entidades.
“Si se avanza con esto, significa tener el Río Salado en el patio de Bragado. Para nosotros es una locura y un riesgo terrible. No contamos con un informe técnico. Hoy nuestra preocupación es la falta de regulación que hay y el volumen de agua que quieren meter a Bragado. Necesitamos que se hagan las obras sin perjudicar al municipio”, dijo Carlos Gutiérrez, productor, asesor y socio de la Sociedad Rural de Bragado.
El Nodo Bragado consiste en la ampliación del cauce del arroyo Saladillo a lo largo de 12 kilómetros hasta la laguna La Colorada, más un canal de vinculación de 4000 metros. Hacia aguas arriba, la continuidad del Mercante y del canal Saladillo podría extender la traza total hasta unos 500 kilómetros, si el proyecto se ejecutara completo.
A los 42 años, Nicolás González Bergez todavía conserva con nitidez el sonido de las cosechadoras que marcó su infancia. También recuerda su vida en Gobernador Ugarte, un pueblo de apenas 200 habitantes en el partido bonaerense de 25 de Mayo, donde el campo no era solo un paisaje: era su casa, su escuela y su primera aula de ingeniería. Esa combinación temprana entre fierros, ruralidad y curiosidad mecánica se transformó, con el tiempo, en la brújula de una carrera que hoy lo ubica como diseñador industrial, magíster en Ingeniería Mecánica y, en la actualidad, en un Doctorado internacional en Diseño.
“Mi padre fue quien me transmitió ese amor por el campo y los fierros; nací entre maquinarias”, cuenta a LA NACION y rememora aquellos días en un viejo puesto rural acomodado por su papá, Pablo, contratista desde los 21 años. Allí, a unos metros de la ruta provincial 51, entre galpones con cosechadoras, fumigadoras y tractores, esperaba ansioso salir de la escuela para subirse a las máquinas.
A los seis años tuvo su primer impacto técnico: una moto que su padre consiguió “cambiándola por un implemento agrícola”. Fue ese regalo el que marcó un clic dentro suyo.
“La empecé a desarmar, cambiar el carburador, pintarla. Ahí empezó toda la parte exploratoria en la mecánica”, afirma. Ese gesto infantil anticipaba lo que vendría: una vida cruzada por el diseño, la mecánica y la innovación y el campo.
Alfredo Gusmán es uno de esos nombres que atraviesan, casi sin proponérselo, buena parte de la historia productiva argentina de las últimas cinco décadas. Empresario de la sal, el aceite de oliva y la ganadería, dirigente clave de la Asociación Argentina de Angus y protagonista del posicionamiento internacional de la genética y la carne Angus argentina, su recorrido combina intuición empresaria, vocación institucional y una forma frontal de decir y hacer las cosas.
Su historia comienza lejos del campo. Fue alumno del Colegio Carlos Pellegrini, donde se destacó como un estudiante politizado, inquieto intelectualmente y con una marcada personalidad. Desde allí dio sus primeros pasos profesionales en la Aduana, junto a otros compañeros del colegio, mientras cursaba la carrera de Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires. Esa combinación temprana de estudio y trabajo fue moldeando un perfil práctico, con fuerte inclinación hacia los números, la gestión y la toma de decisiones.
Uno de los primeros desafíos de gran escala fue cuando comenzó a trabajar en la empresa que estaba a cargo de la construcción de la represa de Futaleufú, en Esquel. No solo había que enfocarse en el desarrollo de las obras, sino mantener un plantel de mas de mil personas en medio de la montaña con los altibajos que la nieve impone en ciertos momentos. Esa experiencia, dura y formativa, le dejó una enseñanza que luego repetiría a lo largo de su vida: sin organización y sin equipo, no hay proyecto que se sostenga.
A mediados de julio, el fallecimiento de Alfredo Sebastián Mondino, sinónimo de remates de hacienda en todo el sur provincial, y desde hace una década en buena parte del país, hizo que 2025 sea un año muy especial para la firma consignataria, que además es una empresa profundamente familiar. Por eso, en el último remate del año, que se hizo este miércoles en el Club Golf de Río Cuarto, la figura de “El Negro” sobrevoló en cada lote, en cada golpe de martillo, en cada seña, en cada charla en las mesas, repletas de clientes y amigos de la empresa.
El remate fue un éxito, con 22 mil cabezas comercializadas, como para poner un broche de oro al año, plagado de subastas por todo el centro del país. Pero en el balance, la figura de don Alfredo fue inevitable.
“Fue un gran remate el que dimos como broche final y estamos muy agradecidos a todos los clientes, los amigos que han querido sumarse para este especial de fin de año. En un momento distinto y un fin de año muy particular. ‘El Negro’ sabemos que nos está acompañando de otra manera, pero bueno, gracias a Dios, muchos amigos, un remate que transcurrió muy, pero muy bien. Los que vinieron a vender están contentos, los que vinieron a comprar también, entonces estamos muy contentos por eso”, sintetizó a Tranquera Abierta, Marcos Mondino, uno de los dos hijos varones, que hoy ocupa el rol de gerente general de la empresa.
–Recién lo mencionaba, una ausencia que no se puede obviar en este final de año...
–La verdad que no, siempre nuestro padre era muy, muy presente en todo; en el negocio, en el pueblo, en las localidades, con la prensa, con los amigos, con el que andaba arriba del tractor, con el que andaba a caballo. Realmente se hacía sentir. Hoy sentimos que quedó ese legado y que está él acompañándonos.
A la ganadería argentina se le están alineando los planetas. La combinación de un entorno macroeconómico más previsible, una oferta interna ajustada y un mercado internacional que atraviesa uno de sus momentos más firmes, con China consolidada como demandante clave y nuevas oportunidades en Estados Unidos y Asia, abre una ventana de crecimiento poco frecuente para la cadena de la carne.
“Hoy el productor puede pensar a tres, cinco o siete años con mucha más claridad”, señaló Martín Giletta, jefe del Departamento de Economía del Inta Manfredi. En un sector en el que los ciclos completos llevan varios años, ese cambio de clima es determinante.
Según Giletta, la posibilidad de planificar vuelve a aparecer porque el país transita un ciclo de estabilización macroeconómica. “Cuando tenés responsabilidad fiscal y prudencia monetaria, la macro tarde o temprano se estabiliza. Y ese es el norte que hoy tiene la Argentina”, opinó el especialista.
Además, consideró que ese rumbo reduce la inflación como factor de riesgo y aporta protagonismo a la inversión privada y a las exportaciones. En el caso de la ganadería bovina, el entorno macroeconómico se combina con drivers propios de la actividad.
Uno de ellos es la restricción estructural de oferta. Entre 2006 y 2012, la Argentina perdió cerca de 10 millones de cabezas, la mitad de ellas, vientres. “Ese fue un golpe enorme: la mitad de la fábrica de terneros se perdió”, recordó.