La sorprendente campaña de trigo que tiene a Córdoba como protagonista no solo bate récord en volumen, sino también en su valor. De acuerdo a la estimación que realizó la Bolsa de Cereales de Córdoba, se estima que esta campaña triguera alcanzaría los 1.320 millones de dólares.
Según la Bolsa, se espera una excelente campaña que la ubicaría como la mejor de la historia para el cereal desde que se registran datos en la institución.
Es que la producción se ubicaría en 6,2 millones de toneladas, 133% por encima del promedio, con alrededor de 1,8 millones de hectáreas sembradas y un inédito rendimiento de 37,4 quintales por hectárea.
“Estos resultados podrían verse alcanzados debido al estado general que viene desarrollando el cereal dentro de la provincia entre excelente y muy bueno”, consideró la Bolsa.
El informe explica que considerando la cotización y el volumen esperado se puede estimar el valor bruto de la producción (VBP) para la campaña 2025/26 del cereal. Este indicador expresa los ingresos totales generados por los actores de la cadena, incluyendo los derechos de exportación.
El VBP puede tomarse como una medida de facturación agregada del volumen producido, independientemente de su destino de venta (mercado interno o externo) y, constituye una herramienta para evaluar el impacto económico del agro sobre la economía local. En este contexto, el VBP estimado del trigo en Córdoba para esta campaña alcanzaría los US$ 1.320 millones, ubicándose como el mayor resultado histórico: 60% por encima de la campaña previa y US$ 660 millones por encima del promedio.
Con inversiones en marcha, una ampliación que entrará en operación en 2026 y un mercado que podría expandirse con un eventual aumento del corte de bioetanol, Bio4 se prepara para un salto de escala que reafirma su modelo de economía circular.
Al mismo tiempo, la empresa ubicada en Río Cuarto explora nuevas fronteras tecnológicas como el combustible sostenible de aviación (SAF), un mercado global incipiente, pero de enorme potencial.
Tomás Beamonte, es gerente general de la compañía y conversó con La Voz Agro sobre este escenario con una mezcla de prudencia y entusiasmo. “La demanda de nafta se ha recuperado en parte respecto a 2024”, un año en el que cayó el consumo luego de la expansión en 2023.
Pero lo más relevante no es la demanda actual, sino el marco regulatorio que podría cambiar pronto. “Lo distintivo es la nueva ley, o un potencial cambio en el régimen, que haga subir el corte de bioetanol”, señala. Hoy el corte está en 12%, pero se discute un incremento al 15% y la habilitación de vehículos llamados flex, capaces de usar bioetanol en cualquier proporción.
Ese cambio sería transformador para la industria. Según Beamonte, “si se lleva a un 15% de etanol, implicaría aproximadamente la capacidad de tres plantas de Bio4”. Y agrega un dato relevante: parte del sector ya tiene capacidad ociosa para abastecer una porción de esa demanda adicional, mientras que el resto requerirá nuevas inversiones.
El trigo 2025/2026 alcanzó un valor de 210US$/t durante las primeras etapas del cultivo. Con el paso del tiempo, y ante la perspectiva de una gran cosecha, las cotizaciones cayeron hasta ubicarse alrededor de 180US$/t a mediados de esta semana, pese a la baja de retenciones ¿Qué pueden hacer los productores con el cereal que se está cosechando si no tomaron coberturas anticipadas de precios? Hay dos caminos: “quienes están cosechando trigo de mala calidad, por bajos porcentajes de proteína, pueden venderlo a los precios actuales y colocar los fondos en instrumentos del mercado financiero para recuperar valor”, aconseja Matías Amorosi, director de AZ-Group.
Los altos rindes compensarán, en parte, los bajos precios: una rotación trigo/soja con 30 y 26qq/ha, con los precios actuales del cereal y los de la oleaginosa para mayo de 2026, prometerían renta 0 en campo alquilado, mientras que con 50 y 26qq/ha, la renta llega a 29%. “Si la mercadería es de baja calidad, no resultaría conveniente embolsarla y mantenerla durante un período prolongado, ya que seguramente se deteriorará más hasta el momento de la venta”, advierte el consultor.
Quienes dispongan de mercadería de mayor calidad y no necesiten los ingresos provenientes del trigo en diciembre-enero podrían conservarla esperando algún cambio en la tendencia del mercado en el largo plazo. “Por los bajos precios de la campaña 2025/2026, tal vez podría disminuir el área por sembrar en el otoño de 2026”, estima Amorosi.
Inesperado, el anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre la baja de Derechos de Exportación a los productos del complejo soja y al maíz, el trigo, cebada, sorgo y girasol representó una buena señal para la producción agropecuaria, según interpretaron productores y entidades rurales.
Aunque los porcentajes son exiguos, entre 1% y 2% no deja de ser un paso más en el camino de la eliminación total que el propio presidente Javier Milei prometió en tiempos de la campaña electoral de 2023. Nunca prometió una fecha específica, pero sí denunció el carácter distorsivo del tributo.
El interrogante que se abre es si alcanzará a tener incidencia en la siembra de soja de segunda o de maíz tardío. Según testimonios de productores consultados por LA NACION, no habrá cambios LA NACION, no habrá cambios, pero los especialistas del mercado creen que uno de los propósitos de Caputo es lograr una mayor producción de soja para 2026 dado que las estimaciones dan cuenta de una caída del área respecto del ciclo pasado.
Otros observadores interpretaron que la modesta baja apunta a lograr una mayor liquidación de la cosecha todavía no vendida luego de la fortísima venta de septiembre pasado cuando la ilusión de las retenciones cero se esfumó en apenas tres días.
La principal noticia de la semana fue la rebaja de las retenciones. Un par de puntos puede sonar a poco (sólo un punto para el maíz) pero ratifica la voluntad de la administración Milei/Caputo de ir terminando con los derechos de exportación. Más allá de lo que implican como exacción a un sector claramente discriminado, constituyen la principal traba para el desarrollo pleno del sector.
Vale la pena profundizar en una cuestión. Muchos analistas, a la hora de calcular el impacto de la medida en términos de “sacrificio fiscal”, dejan de lado la columna del “haber”. La realidad es que la reducción de los derechos de exportación se traduce en un aumento de la producción, ya que permite un mayor uso de tecnología. Es consecuencia de la mejora de la relación insumo/producto.
Podría argumentarse que eso es a mediano o largo plazo. Es cierto. Pero en esta campaña, al menos en la cosecha fina, donde hubo un uso razonable de tecnología y el clima acompañó, estamos con rendimientos un 35 a 40% superiores a la media histórica. Es decir que esta reducción de dos puntos porcentuales está sobre compensada con el aumento de la producción.
La Bolsa de Comercio de Rosario estimó el jueves una cosecha de trigo de 27,7 millones de toneladas, un millón por encima de lo que había pronosticado la Bolsa de Cereales de Buenos Aires la semana pasada, corrigiendo sus cálculos iniciales. Si hacemos bien las cuentas, los ingresos que va a generar la exportación de 20 millones de toneladas de trigo van a ser incluso superiores a los del año pasado.
La última semana de noviembre, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer los datos de ventas de maquinaria agrícola correspondientes al tercer trimestre de 2025, lo que permite analizar el desempeño del sector en los primeros nueve meses del año.
Las cifras de montos facturados, originalmente expresadas en precios corrientes, se convirtieron a valores presentes para aislar el efecto del incremento de precios. Para ello, todos los montos fueron ajustados a precios constantes de septiembre de 2025 utilizando el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Según datos del INDEC, la facturación total por ventas de maquinaria agrícola en Argentina, que comprende la comercialización de tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos, ascendió a $ 2 billones entre enero y septiembre del año en curso.
Este valor se ubica ligeramente por encima de igual período de 2024 (+0,1%), pero se posiciona 4,8% por detrás del promedio de los últimos cinco años.
En términos de volumen, las ventas de máquinas agrícolas totalizaron casi 13.000 unidades en los primeros nueve meses del año, marcando un aumento interanual del 11%, aunque cabe aclarar que el período de comparación es el más bajo desde el comienzo de la serie.
En la comparación histórica, no obstante, el total de unidades comercializadas marcó un retroceso del 9,5% respecto al promedio del último quinquenio, siendo el segundo volumen más bajo de los últimos seis años.
"Para hablar de ganadería, llamame cuando quieras". Hay un rasgo distintivo que caracteriza la historia de Fernando Briones: la pasión por la actividad ganadera. Ese rasgo, que combina una profunda dedicación con la capacidad de sostener esfuerzos durante décadas, explica en buena medida cómo logró construir un sistema productivo diverso, robusto y en expansión.
Briones es quien comanda una empresa agrícola-ganadera que en total trabaja unas 13.000 hectáreas distribuidas en Tres Arroyos y en Lincoln y Pehuajó, de las cuales 11.000 se destinan a agricultura -cerca de 4.000 hectáreas en el oeste-, mientras que unas 2.000 hectáreas complementan el esquema ganadero.
La rotación agrícola es un pilar central. En Tres Arroyos, el esquema es 50% fina y 50% gruesa, con fuerte presencia de girasol, maíz y menor participación de soja, mientras que en el oeste bonaerense la soja tiene mayor importancia que el girasol.
"La rotación que manejamos es la que funciona a largo plazo porque el corto plazo es para hoy y después pagás las consecuencias en los cultivos posteriores. Y más en los suelos como Tres Arroyos, que son bastante eh estables, pero cuando agregamos muchos cultivos de segunda, se vuelven inestables", apunta.
Precisamente, el girasol tiene un rol destacado en el sur: al ajustar densidades, encontraron un cultivo estable y competitivo, muy favorecido por la cercanía a los puertos y capaz de encajar de manera impecable en la rotación ya que en marzo libera los lotes para la fina.
Por Jorge Castro.
Una de las joyas de la agroindustria argentina, Adecoagro, acaba de comprar la totalidad de Profertil, el mayor productor de urea granulada de América Latina; y de esa manera se ha convertido en una empresa que integra el Nasdaq, y es una de las cabezas de la producción de fertilizantes en el mundo.
Todo esto sucede cuando se acaba de suscribir un “Acuerdo de Inversiones y Comercio Recíproco entre EE.UU. y la Argentina”, cuyo objetivo es integrar la economía nacional con la norteamericana, la primera y la más avanzada del mundo.
Donald Trump sostiene que la Argentina, que es su aliada principal en América Latina, es el “Campeón Regional” del Hemisferio Americano, y que ofrece 4 grandes oportunidades de negocios: Agroindustria, siempre en primer lugar, Energía, Minería, e industria del conocimiento.
La clave es la Agroindustria, que se caracteriza porque su productividad e innovación son equiparables a los niveles norteamericanos.
La cotización de Adecoagro en el Nasdaq supera U$S 1.000 millones; y su principal accionista es Tether, la mayor firma de criptomonedas en el mundo, que acaba de definir su participación en Adecoagro en los siguientes términos: se trata de “apoyar una industria fundamental para el futuro de la humanidad, que está centrada en la producción agrícola esencial”.
Por Esteban Bilbao.
Llega la cosecha de cebada y es una época contra reloj, con el clima y la biología para poder cosechar y guardar lo que pudimos generar con el trabajo de todo el año. Es un momento en el cual ya hicimos todo, casi todo, ya trabajamos e invertimos en el cuidado del cultivo de malezas, plagas y enfermedades y en alimentar/nutrir al mismo.
A fin de octubre sufrimos una helada importante en el sudeste de Buenos Aires y vemos las cebadas y trigos sembrados tempranos con 20 a 30% de pérdida, pero van desde un 4% de daño hasta un 80% de daño, por lo que en muchos casos estamos llegando a empatar el partido y con dos jugadores menos. Ahora nos tenemos que ocupar de no perder el partido en el alargue.
¿En qué no podemos fallar en el caso de la cebada? Antes que nada, dijimos que se acerca la cosecha, no que ya llegó. Debemos seguir monitoreando ya que las isocas desgranadoras (Faronta albilinea) y militar verdadera (Pseudaletia adultera) avanzan en esta época y pueden causar grandes pérdidas de rendimiento.
Otro tema a ajustar previamente es el de los seguros de granizo, incendio y viento, ya que en esta época suelen darse tormentas que generan mucho daño en los cultivos entregados, a lo que también se suman los accidentes durante la cosecha.
Atentos y a tiempo, haber acordado la disponibilidad de cosechadoras para el momento justo es clave. En general estimamos que deberíamos disponer de una cosechadora al menos cada trescientas hectáreas de cebada (¡si es cada 200 hectáreas mejor!).
Por Ignacio Iriarte.
Pese a los altos precios del ternero, ya cercanos a los máximos históricos, la fase de retención del ciclo ganadero sigue sin arrancar.
En noviembre la participación de las hembras en los envíos a faena (según datos de DTE y Senasa) fue del 48,8%, la segunda más alta para ese mes de los últimos 25 años y todavía por encima de los niveles de equilibrio.
Ha bajado la matanza de vacas, ya cercana a los niveles de equilibrio, pero sigue alta la faena de vaquillonas.
Las autoridades chinas postergaron para el 26 de enero de 2026 la publicación de las medidas destinadas a “salvaguardar” a la producción y al comercio local, de las importaciones masivas de carne vacuna. La postergación, según un comunicado oficial, obedece a la “complejidad” del caso.
En el año 2012 China importó 65 mil toneladas de carne vacuna, y en 2025 compraría 2,95 millones de toneladas: 44 veces más que 13 años atrás. La carne importada representa en China el 36% del consumo nacional.