Con bajas superiores al 2,5%, la soja completó una mala semana para sus precios en Chicago, mientras las cosechadoras se ponen en marcha y los compradores chinos siguen lejos de los puertos estadounidenses. El maíz también cerró con signo negativo, pero esas pérdidas apenas mayores al 0,5%, luego de dos semanas alcistas seguidas, podrían leerse como un mal menor frente al avance de una cosecha inédita. El sostén lo volvió a aportar un elevado volumen de ventas semanales. El trigo no logró quebrar una racha negativa que en Kansas sumó la séptima semana consecutiva. A la abundante oferta del hemisferio Norte parece que desde el mes próximo se le uniría otra oferta igualmente abundante desde el hemisferio Sur. Esto último viene repercutiendo sobre los valores vigentes para el trigo nuevo argentino, que se ubican casi un 8% detrás del nivel del mercado disponible.
“La compra de insumos para la siembra de granos gruesos venía atrasada, pero en los últimos 15 días se aceleró exponencialmente”, admite Enrique Bayá Casal, titular de una empresa proveedora de semillas y agroquímicos. El empresario observa una buena campaña de siembra, con ganas de hacer las cosas bien por parte de los productores. Con ese marco conceptual, observa que “hay buena demanda por semilla de maíz, aunque con algunos interrogantes por el tema climático, que no termina de definirse a favor del cultivo”.
A su vez, hubo demanda voraz por todos los híbridos de girasol, de los que casi no hay disponibilidad, fogoneada por los 360 dólares por tonelada que se ofrecen para el girasol 2026, que configuran alrededor del 20% más que el precio de la soja. “Se sembró muy bien en Chaco y Santiago del Estero y ahora presiona la demanda de la zona pampeana”, sostiene el directivo.
La semilla de soja está empezando a ser demandada y Bayá Casal dice que “puede estar más complicado el abastecimiento de los grupos largos -6 a 8- por una mala cosecha 2024/2025 en el norte del país, aunque del resto de los grupos de madurez hay suficiente oferta.
En la góndola de los agroquímicos hay muchas ofertas. Por ejemplo, el glifosato se puede conseguir a 4 dólares por litro y la atrazina, a 5,40, que son precios históricamente bajos, producto de la apertura de las importaciones y de la aparición de muchos genéricos que aseguran la provisión holgada. Por eso, en general, los granos muestran buenas relaciones de compra con los agroquímicos.
Nunca hay que contar los pollitos antes de que nazcan ni gritar los goles antes de que los convalide el árbitro. Estas frases de la sabiduría popular calzan justo para el nuevo escenario de la campaña agrícola 2025/2026 que se presentó con las feroces lluvias de la tormenta de Santa Rosa.
Con registros superiores a los 200 milímetros en 48 horas en diversas localidades de la región agrícola núcleo, la inminente siembra de maíz y la próxima implantación de soja, que se proyectaban con un incremento de área, enfrentan el factor climático como uno de los componentes más críticos de riesgo.
“Empiezan los meses de lluvias más importantes con suelos saturados en el 83% de la región”, advirtió en los últimos días el informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario. Los expertos describieron la situación como un verdadero “cisne negro”. Además, el trabajo recordó: “de oeste a este, hay un promedio de 30 a 75 mm en septiembre y, luego, en octubre, noviembre y diciembre las medias superan los 100 mm. A eso hay que sumar el contexto de un Pacífico en Neutralidad, pero con un Atlántico caliente que podría aportar todavía más humedad”.
Pero además del escenario futuro es grave lo que sucede en el presente, especialmente en el centro oeste bonaerense donde las lluvias ya venían perjudicando a la producción agrícola, ganadera y lechera. Los partidos más castigados son 9 de Julio, Carlos Casares, Bolívar, 25 de Mayo, Henderson, Lincoln, General Viamonte, Saladillo, General Alvear y parte de Pehuajó.
Dedicamos esta edición de Clarín Rural al Agrievolution Summit 2025, la octava edición de la cumbre internacional de maquinaria agrícola que tuvo lugar, por primera vez, en la Argentina. Una excelente oportunidad para ver hacia donde va el mundo de la mecanización agrícola. Pero también para repasar los aportes que hizo el cerebro criollo en esta saga. Con varios hitos que nos pusieron en la vanguardia global de la nueva agricultura.
El primer jalón, indudable, es el de la siembra directa. Nadie en el mundo avanzó tanto en la propuesta de sembrar sin laboreo y con mínimo disturbio del suelo. Beneficios económicos y ambientales. Reducción del uso de combustible, menos gasto de capital para implantar un cultivo, sustitución de labores mecánicas por tratamientos químicos y biológicos.
Secuestro de carbono y más materia orgánica en los suelos, lo que mejora la infiltración del agua de lluvia y retención de la humedad. Y después, la idea del “siempre verde”, el canopeo constante de los cultivos de servicio, que pueden incluir la cosecha mecánica o el pastoreo. Todo en evolución continua, donde los desafíos agronómicos son más complejos y estimulan la búsqueda de soluciones creativas.
La directa instaló el paradigma de la “agricultura liviana”. La idea germinó y continuó con la aparición de los equipos de tratamientos. Llegaron los “mosquitos” y tuvimos también los más competitivos del mundo, compartiendo luego el liderazgo con los colegas de Brasil. En el proceso, aparecieron los botalones de fibra de carbono, que a poco andar terminaron en manos de la líder mundial de maquinaria: John Deere se convenció rápidamente y compró la empresa que los fabricaba en Campana. Ahora la fibra de carbono llega a la cosecha, de la mano de los cabezales stripper de G-FAS, que también despiertan interés en los grandes players globales.
Del 1 al 3 de septiembre, Argentina fue sede por primera vez de la cumbre internacional de la maquinaria agrícola. Bajo el lema “Agricultura sostenible: hacia la eficiencia productiva y la seguridad alimentaria”, 30 disertantes nacionales e internacionales abordaron en nueve paneles temas como agricultura de conservación, agricultura de precisión y agtech, la evolución del silobolsa, la seguridad alimentaria y el futuro de la mecanización.
En ese marco, Charlie O’Brien, secretario general de Agrievolution Alliance, la red global que nuclea a las asociaciones de fabricantes de maquinaria agrícola de más de 20 países, remarcó el aporte del encuentro:
“Vimos muchísima información estos días y algunas de las cosas que surgieron en términos de solucionar el problema del hambre en el mundo”. Y agregó: “Parece haber un cambio de actitud desde la perspectiva de la FAO respecto de qué significa la mecanización. En reiteradas oportunidades, se mencionó que es parte de la solución”.
Beth Bechdol es la séptima generación de una familia de productores de maíz y soja en Indiana, Estados Unidos. Aunque en su juventud no mostró interés por el trabajo en el campo, con el tiempo se convirtió en una referente global de la agricultura. Su historia familiar es símbolo de resiliencia y transformación: en la generación de su padre no hubo hijos varones, y fueron sus dos hijas quienes llevaron adelante el legado. Hoy, una de ellas lidera la operación del campo familiar, incluso manejando las cosechadoras, y Beth ocupa el cargo de Directora Adjunta de la FAO, la segunda autoridad de la organización con sede en Roma. “Y él –al referirse a su padre– siempre ha sido mi norte en el rol que yo tengo hoy”, expresó.
Cerca de 1000 argentinos, entre productores, distribuidores y empresarios del agro, viajaron a Decatur, Illinois, para participar del último Farm Progress Show, la gran vidriera de la maquinaria agrícola a nivel mundial. Allí convivieron las demostraciones a campo, la asesoría en manejo de cultivos y la postal de un futuro que ya llegó, con, por ejemplo, equipos con motores eléctricos y máquinas cada vez más grandes, tal es el caso de megatractores sobre orugas. El entusiasmo contrastó con la ausencia de algunas compañías líderes, que se bajaron de la feria por “decisiones comerciales”, según dijeron.
La Argentina contó con la presencia de Spraytec, del santafesino Diego Parodi, una empresa nacional que se desarrolló en Brasil y está en 44 países. Mientras la atención estaba puesta en la irrupción de maquinaria agrícola autónoma y en la presentación de nuevos insumos, como Fulltec Oil, la conversación inevitable en la muestra derivaba hacia el modo en que los productores enfrentan los desafíos en cada región.
Pablo Lafuente, director de negocios de Spraytec, sostuvo que el productor argentino es “el campeón mundial, el Messi de la agricultura”, capaz de sostener altos niveles de productividad aun con retenciones, presión impositiva y falta de financiamiento. Esa resiliencia, aseguró, explica por qué se destaca por sobre el resto. Esa misma acepción hicieron los productores norteamericanos sobre la efectividad del productor argentino.
En el marco de la novena reunión cumbre de carácter mundial, sobre agricultura sustentable y mecanización, organizada en Buenos Aires por Agrievolution Summit, la Cámara Argentina Fabricantes Maquinaria Agrícola (Cafma) y Expoagro, tuvo su espacio un panel llamado “Agricultura de precisión. Agtech: mejora en la producción y cuidado del amiente”.
Es oportuno señalar que Agrievolution, que a su vez representa la voz internacional del sector, siendo conformada por asociaciones nacionales y regionales que agrupan a más de 6.000 empresas del rubro de la maquinaria y el equipamiento agrícola. Allí actúa la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola, que representa a los industriales del sector.
En referencia al panel que nos ocupa, podemos decir que David Pussetto un reconocido experto en agricultura de precisión con dedicación en CNH, fue su primer orador y en la oportunidad afirmó que la agricultura de Latinoamérica es muy particular y a la vez diversa, con establecimientos de campo muy grandes, con diferentes exigencias en logísticas y problemáticas ambientales.
“Una particularidad de la región, es que podemos tener dos y hasta tres cultivos en un año (en el mismo lote). Por ello la técnica de agricultura de precisión nos brinda beneficios en las diferentes actividades productivas. Preparación de suelo, siembra, cosechas. Para ello el agricultor puede encontrar diferentes equipos, marcas de máquinas y es importante la conectividad entre los diferentes equipos para el manejo de los datos”.
Los patentamientos de cosechadoras, tractores y pulverizadoras de agosto de 2025 alcanzaron las 550 unidades, una baja del 44,7% menos que en agosto de 2024. Contra julio la caída fue del 7,9%. En el acumulado de los ocho meses del año se patentaron 4.514 unidades, 11,8% más que en el mismo período del año anterior.
Los datos fueron informados por la división de maquinaria agrícola la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), que desagregó el análisis entre cosechadoras, tractores y pulverizadoras.
En agosto se patentaron 47 cosechadoras, 11,3% menos que en julio y 50% menos que en el mismo mes del año anterior. La baja en tractores fue del 4,9% contra julio y 43,1% contra 2024. En cuanto a pulverizadoras, la baja fue de 24,7% mensual y 51,8% interanual.
“Luego de una leve recuperación en julio, los patentamientos de tractores volvieron a caer en agosto. La baja interanual es significativa y refleja una desaceleración en la toma de decisiones de inversión, posiblemente por factores de incertidumbre macroeconómica”, señalaron los analistas de la asociación de concesionarios.
Se estima que el uso forrajero de maíz 2024/2025 totaliza 12,3 millones de toneladas. Alrededor de un tercio de este consumo correspondería al sector avícola, tanto carne como huevos, otro tercio al sector de producción de carne bovina, un 19% consumiría la lechería, un 13% el sector porcino y un 3% para otros consumos, principalmente petfood.
Observando la evolución del consumo forrajero de maíz, se prevé que esto represente un leve aumento con relación al ciclo previo (cuando se consumieron para uso animal 12 millones de toneladas), consolidando una tendencia de mayor absorción interna en el mediano plazo.
El consumo de maíz en la cría de bovinos constituye el 32% de la demanda forrajera doméstica y varía fundamentalmente según el sistema de engorde que se utilice, siendo el engorde a corral o feedlot más intensivo en uso de maíz que la cría a campo. En los últimos años ha crecido notablemente el aporte de los feedlots a la faena nacional. La extensión del engorde a corral responde en parte a los efectos de la expansión agrícola sobre tierras que antes se destinaban a la ganadería, desplazando la invernada hacia zonas más marginales.
A su vez, el crecimiento de los feedlots estuvo impulsado por un contexto de bajos precios del maíz en el mercado doméstico por trabas a la exportación durante los primeros años de la década anterior, así como de incentivos directos para las nuevas instalaciones de engorde a corral. ROSGAN (2019) estima que en 2019 la faena nacional proveniente de feedlots llegó a representar entre el 65% y el 85% del total. Según datos del SENASA, el movimiento de bovinos de establecimientos de engorde a corral (EAC o feedlots) durante el 2024 alcanzó 5,5 millones de cabezas, lo que representó un 36% sobre el total de animales faenados. Sin embargo, es probable que este número informado por SENASA marque un subregistro, por lo que se supone que la participación de los feedlots sobre el total faenado está más cerca del 50% del total de cabezas.
Aluminé Soledad Fessia es doctora en Ciencias Biológicas y trabaja para lograr un producto basado en una bacteria destinado al control biológico de una de las enfermedades más importantes del maíz. La mira está puesta en combatir el hongo patógeno Setosphaeria turcica, que es el agente causal del tizón foliar del maíz.
Es una estrategia alternativa y sustentable por la que resultó seleccionada para ingresar a la Carrera de Investigador Científico y Tecnológico del Conicet.
Trabaja en la implementación de nuevas herramientas de la ecología microbiana, para validar la efectividad del biocontrol a partir de conocer comunidades de bacterias y hongos, en términos de composición, diversidad y función.
El proyecto se titula “Desarrollo del bioformulado de Bacillus velezensis y la validación de la efectividad del biocontrol de Exserohilum turcicum en maíz, mediante el estudio del impacto de la diversidad y funcionalidad de comunidades microbianas en el agroecosistema”.
Fessia es docente de Facultad de Ciencias Exactas, Fisico-Químicas y Naturales y lleva adelante su investigación dirigida por la doctora Andrea Nesci y codirigida por el doctor Germán Barros. Todos integrantes del Instituto de Ciencias de la Tierra, Biodiversidad y Ambiente -ICBIA- de doble dependencia Conicet-UNRC.
El objetivo general de su plan de trabajo se basa en desarrollar una formulación de Bacillus velezensis para mejorar su aplicación a campo y validar la efectividad del biocontrol sobre Exserohilum turcicum en el agroecosistema de maíz, a partir de conocer las comunidades de bacterias y hongos en términos de composición, diversidad y función de los ecosistemas suelo y filosfera, y el ensamblaje con factores abióticos.