La compra de un toro implica bastante más que pagar por el reproductor. Hay que mantenerlo durante todo el año, reservarle un potrero, alimentarlo, atenderlo sanitariamente y afrontar los riesgos de que se enferme, se lastime o muera. Sobre esa cuenta se apoya Rent a Bull, una empresa que desde 1995 se dedica al alquiler de toros y que actualmente trabaja con unos 1.000 reproductores por campaña.
“Nosotros fundamos la empresa en el año 95, es decir que el año pasado cumplimos 30 años prestando este servicio de alquiler de reproductores bovinos”, contó su socio fundador y presidente, Alejandro Rodríguez, en diálogo con Bichos de Campo.
La idea es sencilla: el productor recibe los toros que necesita para el servicio y los devuelve una vez terminado. De ese modo, desaparece del campo una categoría que permanece allí durante todo el año, aunque solamente trabaje durante una parte del ciclo.
“El fundamento del sistema básicamente es una mejora brutal del manejo del campo al desaparecer una categoría que está todo el año ocupando espacio, haciendo servicios por robo, rompiendo instalaciones”, explicó Rodríguez.
El beneficio no es solamente liberar superficie. Según el empresario, un toro come aproximadamente como una vaca y media, pero su ocupación efectiva de los potreros puede ser mucho mayor. Además, obliga al productor a mantener una tropa separada y realizar controles sanitarios y de condición corporal durante todo el año.
La crisis que durante más de un año fue dejando a Lácteos Verónica sin producción, sin capital de trabajo y sin capacidad para cumplir con sus obligaciones terminó por llegar a los tribunales. La tradicional empresa santafesina se presentó esta semana en concurso preventivo de acreedores, acorralada por un pasivo que se multiplicó mientras sus tres plantas permanecían prácticamente fuera de funcionamiento.
La presentación quedó radicada ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°17, Secretaría N°34, donde ya tramitan varios de los reclamos contra la compañía. El expediente de concurso figura actualmente en despacho y la Justicia deberá resolver si corresponde abrir formalmente el proceso.
La empresa es patrocinada por el Estudio Alegria, Buey Fernández, Fissore & Montemerlo (ABFFM), un histórico estudio jurídico especializado en derecho empresario, reestructuraciones financieras y concursos y quiebras. La firma fue fundada en 1976 por Héctor Alegria y cuenta con una práctica específica en insolvencia y reestructuración de deuda. Según su propio sitio, participó en más de cien concursos, quiebras, acuerdos preventivos extrajudiciales y reestructuraciones.
Lácteos Verónica es una de las empresas más tradicionales de la industria láctea argentina. Fundada en 1923, lleva más de seis décadas radicada en Santa Fe y permanece bajo control de la familia Espiñeira, propietaria de la compañía. A lo largo de su historia se consolidó como una de las principales usinas de la región y llegó a procesar hasta un millón de litros de leche por día.
El paso al concurso se produce después de meses en los que la empresa intentó contener los reclamos de manera individual. Esa estrategia quedó cada vez más complicada por la cantidad de acreedores que comenzaron a avanzar judicialmente.