Hay suelos donde producir forraje parece correr siempre cuesta arriba. El exceso de sales, los anegamientos temporarios y las limitaciones del terreno suelen reducir el crecimiento de las pasturas y comprometer la estabilidad de los sistemas ganaderos.
Frente a ese escenario, un nuevo desarrollo del INTA busca aportar una alternativa capaz de sostener la productividad incluso en ambientes complejos.
Se trata de Karai INTA, un nuevo cultivar de Panicum coloratum obtenido por especialistas del INTA Rafaela, en Santa Fe. El material fue desarrollado a partir de un programa de mejoramiento genético orientado a seleccionar plantas con mejor respuesta frente al estrés salino.
El resultado fue una variedad que logró mantener niveles de crecimiento superiores respecto de otros materiales de la misma especie bajo esas condiciones.
Los ensayos realizados mostraron diferencias concretas. En ambientes salinos, Karai INTA produjo más biomasa aérea y presentó una mayor cantidad de hojas y macollos por planta. Esa combinación no solo mejora la oferta forrajera, sino que también favorece la persistencia de las pasturas en sistemas donde las condiciones del suelo suelen limitar el desarrollo vegetal.
La inteligencia artificial ya no es una promesa futurista. Está modificando industrias, transformando tareas cotidianas y comenzando a cambiar también la forma en que el agro produce, analiza información y toma decisiones. Ese fue uno de los ejes centrales de la charla brindada por el especialista en cultura digital y tecnologías emergentes Joan Cwaik, durante el Congreso A Todo Trigo que se realizó esta semana en Mar del Plata.
Autor, conferencista y una de las voces más influyentes en materia de innovación tecnológica, Cwaik abordó el presente y el futuro de la inteligencia artificial aplicada al mundo productivo, poniendo el foco no solo en las oportunidades, sino también en los desafíos humanos que acompañan esta revolución.
“La inteligencia artificial está redefiniendo muchas de las tareas que solíamos hacer. Pero el verdadero desafío no es tecnológico: es humano”, sostuvo.
Durante su exposición, explicó que la IA generativa, capaz de crear contenido como si fuera realizado por una persona, marca un punto de inflexión comparable a otras grandes revoluciones tecnológicas. Aunque el fenómeno explotó globalmente tras el lanzamiento de ChatGPT en 2022, recordó que los orígenes conceptuales de la inteligencia artificial se remontan a 1950, cuando Alan Turing ya planteaba la posibilidad de que las máquinas pudieran “pensar”.
Según Cwaik, “hay una brecha gigante entre lo que la IA puede hacer y lo que verdaderamente usamos. Tiene una capacidad teórica del 94% y un uso real del 33%. La oportunidad no es tener la mejor inteligencia artificial. La ventaja competitiva será de quien mejor la aplique”, afirmó y citó: “el 84% del mundo nunca usó IA de ningún tipo. No llegamos tarde”.
La semana en la que se conocieron las primeras proyecciones oficiales del USDA para la campaña 2026/2027 y en la que se concretó el esperado viaje de Trump a China el mercado de granos reflejó bajas para los precios de la soja y del maíz en Chicago, y subas para el trigo, pese a que los valores del grano fino cayeron en las tres últimas ruedas del segmento comercial. En el mercado argentino hubo mejoras para la soja, con valores que las fábricas acercaron al FAS teórico por la necesidad de sumar mercadería, y para el trigo, en tanto que el maíz cerró en baja y con un escaso volumen de negocios en las últimas ruedas de la semana en la plaza física.
La campaña de cultivos de invierno arrancará en la Argentina con un escenario climático mucho más favorable que el de años anteriores. Las lluvias del otoño permitieron recomponer los perfiles de humedad en gran parte de la región agrícola y, además, en las últimas semanas el precio internacional del trigo mostró una recuperación que devolvió cierto optimismo al mercado. Sin embargo, ese contexto positivo no alcanza para revertir la cautela de productores y asesores, que anticipan una campaña marcada por márgenes ajustados, altos costos de fertilización y escasos incentivos comerciales para producir calidad.
Durante el congreso “A Todo Trigo”, realizado esta semana en Mar del Plata, Clarín rural aprovechó para conversar con productores y asesores bonaerenses y medirle la temperatura a la campaña. Tras los primeros sondeos, quedó claro que el cereal seguirá ocupando un rol clave en las rotaciones agrícolas, aunque difícilmente logre expandir el área sembrada como se esperaba meses atrás.
De hecho, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) presentó durante el evento su primera estimación para la campaña 2026/27 y proyectó una caída del 3% en el área sembrada de trigo, que se ubicaría en 6,5 millones de hectáreas. La producción, en tanto, después del récord histórico de 28 millones de toneladas obtenidas en la última campaña, retrocedería un 23,4%, hasta los 21,3 millones de toneladas.
En cebada, la entidad estimó una leve expansión de superficie hasta los 1,35 millones de hectáreas, aunque la producción también caería, un 2,8%, hasta los 5,25 millones de toneladas. De esta manera, el área total sembrada con cereales de invierno se ubicaría en 7,85 millones de hectáreas, con una producción conjunta estimada en 26,55 millones de toneladas.
En el sudeste bonaerense, una de las principales regiones trigueras del país, el asesor agronómico Jesús Petroantonio describió con crudeza el escenario económico que enfrentan los productores. “La planilla de Excel va a dominar el año”, resumió.
Las proyecciones numéricas pueden servir para dar una idea de la magnitud de los objetivos por alcanzar. En sentido contrario, también para entender todo lo que falta hacer.
Una de ellas es la que elaboró en su reciente seminario anual la Fundación Producir Conservando (FPC) que proyectó para 2035 una cosecha total de granos de 177 millones de toneladas, que podrían generar ingresos de divisas por unos US$52.000 millones.
Hace más de 20 años, la FPC tuvo la virtud de proyectar una cosecha total de 100 millones de toneladas, cuando parecía muy difícil que esa cifra se alcanzara. En pocos años, se llegó a esa meta. Y ahora, cuando en los cálculos más optimistas se estima una cosecha de 160 millones de toneladas para la actual campaña, la cifra de los 177 millones no es descabellada.
Pero para proyectar esos escenarios, hay que superar numerosos escollos que, en el corto plazo, están fuertemente arraigados. El primero, y más evidente, es el de los Derechos de Exportación (DEX), mal llamados retenciones. De él se deriva la imposibilidad de aplicar todos los recursos de la tecnología a pleno porque altera la relación insumo-producto. Cuando se menciona la necesidad de reponer nutrientes y acortar la brecha de rendimientos entre el potencial que podrían alcanzar los cultivos y el real que se logra en el campo, si no se considera el efecto distorsivo de los DEX sobre todo el sistema, el mensaje gira en el vacío. De igual modo, cuando se aborda la discusión sobre el reconocimiento a la propiedad intelectual en semillas. Por más que se acepte la necesidad de instrumentar un sistema justo de retribución al obtentor, dejar afuera de la discusión la cuestión de los DEX no hará otra cosa que postergar cualquier posibilidad de consenso.
Otra limitante que marcó la proyección de la FPC es la de la infraestructura. La decisión de solucionar la concesión del dragado de la hidrovía del Paraná puede dar mayor estabilidad al sistema, pero todavía persiste el déficit del transporte terrestre y del ferroviario.
Arranca la siembra de trigo, el cultivo más importante de la temporada, y los márgenes de rentabilidad para los productores, que sacan cuentas profesionalmente, son muy estrechos. Desde semanas atrás, distintos referentes del agro fundamentaron públicamente la oportunidad que se presenta para otra gran cosecha del cereal, que sin embargo se proyecta menguada por la presión de las ecuaciones entre los insumos –los fertilizantes duplicaron su valor-, el precio internacional del grano y la carga fiscal de las retenciones.
En el seno del Gobierno se analizó una baja de retenciones, efectivamente, pero, finalmente el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, se presentó en el encuentro nacional A Todo Trigo y contestó los fundamentos del bolsillo con el corazón (ver "Estamos haciendo lo que podemos"). Fue la versión libertaria de la célebre frase del ministro de Economía de Alfonsín, Juan Carlos Pugliese, que tras una reunión con empresarios dijo: “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”.
Como reconoció el anfitrión del evento, Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores, en el campo se toma nota de la baja parcial de los derechos de exportación efectuada y otras mejoras macroeconómicas del Gobierno, pero “el robo de las retenciones” –dixit Javiel Milei- adquiere una vigencia álgida en este contexto.
Así lo expresaron especialistas agronómicos y de mercados en las conclusiones de A Todo Trigo. En el panel final, Enrique Erize (Nóvitas), Gustavo López (Agritrend), Jorge González Montaner (consultor) y Daniel Miralles (FAUBA-Conicet), moderados por Raúl Dente (Acopiadores), coincidieron que “el trigo argentino enfrenta un escenario de enorme potencial, pero condicionado por la falta de previsibilidad".
Durante el debate, los especialistas coincidieron en que el productor vuelve a tomar decisiones en medio de reglas inciertas. “No se puede esperar a la cosecha para saber cuáles serán las condiciones del negocio”, planteó Miralles, quien advirtió sobre la dificultad de planificar inversiones cuando las señales llegan tarde o son ambiguas.
El agro argentino enfrenta un escenario climático cada vez más complejo. Mientras la región núcleo atraviesa una campaña marcada por lluvias irregulares, temperaturas extremas y demoras en la cosecha, los principales modelos meteorológicos internacionales advierten sobre la inminente llegada de un fenómeno de El Niño que podría profundizar aún más la volatilidad climática.
Las proyecciones indican probabilidades superiores al 90% de precipitaciones abundantes desde julio, con riesgo de tormentas severas, inundaciones y olas de calor prolongadas. En algunas regiones ya se registran acumulados cercanos a los 400 milímetros y casi un millón de hectáreas afectadas por excesos hídricos.
Según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe un 61% de probabilidad de que se desarrolle El Niño y un 25% de chances de que el fenómeno alcance una intensidad fuerte o muy fuerte.
El escenario agrega presión sobre un sector que ya enfrenta altos costos de producción, retenciones, dificultades de financiamiento y una creciente pérdida de competitividad frente a países como Brasil. En ese contexto, especialistas en adaptación climática y biotecnología agrícola sostienen que el agro argentino enfrenta un cambio estructural que obliga a replantear las estrategias productivas tradicionales.
“La era de la predictibilidad climática terminó”, aseguró Rodrigo Pontiggia, fundador y CEO de Cycle F. “Los productores ya no pueden seguir tomando decisiones basadas únicamente en patrones históricos. El clima cambió y el agro debe adaptarse a esa nueva realidad”, agregó.
Las consecuencias ya se observan en la campaña actual. Durante abril, la saturación de humedad en la región agrícola generó fuertes complicaciones operativas. El avance de cosecha se ubicó muy por debajo de los niveles históricos, mientras que los suelos empantanados dificultaron el ingreso de maquinaria y aumentaron los riesgos de aparición de plagas, enfermedades y deterioro de granos por humedad prolongada.
La producción porcina en la Argentina viene transitando un proceso de crecimiento que se refleja tanto en las granjas como en los mostradores, con un alza permanente en los niveles de consumo, especialmente durante el último año donde la carne vacuna tuvo un salto significativo de precios que le dio más competitividad a alternativas como el cerdo y el pollo.
En ese contexto, las granjas muestran niveles de crecimiento importante, en particular en Córdoba, la primera productora nacional de cerdos con el 28% del total nacional.
“La realidad es que la producción porcina en los últimos 15 años en Argentina tuvo un crecimiento que diría exponencial. O sea, no solo en producción, sino también en consumo”, explicó María Powell, flamante presidenta de Cappcor, la cámara que reúne a los productores porcinos de la provincia.
En diálogo con Tranquera Abierta, la dirigente sectorial remarcó que “el consumo acompañó ese crecimiento productivo y todavía tiene un potencial enorme para seguir creciendo de manera sostenida en Argentina. O sea, la realidad es que la producción de maíz que tiene el país genera un potencial enorme para transformarlo en proteína animal y darle un valor agregado importantísimo”, destacó. De allí que Córdoba sea protagonista en la producción de cerdos, al ser la principal productora de maíz de la Argentina.
“Hoy representamos el 28% de la producción nacional de cerdos y las principales empresas, grandes empresas productoras de maíz que están en Córdoba, son las que impulsan esta producción porcina y este desarrollo, este valor agregado que tiene”, añadió quien es parte de una empresa familiar con producción porcina en Bengolea.
–Una gran oportunidad para que los granos salgan en cuatro patas...
–Exacto. En la granja para la que yo trabajo, que es una empresa familiar, esa inserción en la producción porcina hace 20 años fue a raíz de la producción de maíz. Fue buscarle la vuelta para transformar esa producción en carne. Por eso, al 100% de la producción de maíz que hacemos en la empresa lo consumen los cerdos.
Durante años, buena parte de la discusión ganadera estuvo centrada exclusivamente en la productividad medida en kilos.
Sin embargo, en distintas regiones del país empieza a consolidarse otra mirada que incorpora variables ambientales, regeneración de suelos, biodiversidad, bienestar animal y hasta mercados vinculados al carbono. En el sur de Córdoba, esa transformación ya tiene experiencias concretas.
En establecimientos de distintas escalas, productores avanzan con modelos basados en manejo holístico y pastoreo racional, sistemas que reorganizan el uso del campo a partir del descanso de las pasturas y del movimiento planificado de los animales (manejo de la carga). El objetivo ya no es solamente producir carne, sino hacerlo regenerando ecosistemas.
“Los animales comen pasto, que es lo que hacen por naturaleza los rumiantes. Acá no hay confinamiento y los animales cambian diariamente de parcela, con agua limpia, a demanda y con pastos nuevos, en abundante cantidad y calidad”, explicó la productora ganadera Rina Vasquetto, que junto a su familia está al frente del establecimiento El Puente y de la marca propia de carnes Agrodiversity.
Desde un campo de 330 hectáreas ubicado en Adelia María, Vasquetto desarrolla un esquema de recría y terminación pastoril, sobre un sistema basado en pastoreo racional intensivo. Compra terneros provenientes de la cuenca del Salado, con unos 180 kilos de peso y los lleva hasta alrededor de 480 kilos, para faena.
“No hacemos ciclo completo. En nuestro caso hacemos recría y terminación; hay una red de productores que se complementan con nosotros, para la reposición de terneros provenientes de sistemas productivos afines. El que hace cría, hace la posta con el que recría y termina”, señaló.
El Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba presentó los Geo Reportes Agrícolas, una nueva herramienta digital orientada a generar información territorial estratégica para el sector agropecuario. El sistema permite acceder a datos vinculados con cultivos, humedad del suelo, precipitaciones y variables productivas mediante imágenes satelitales y análisis georreferenciados.
Los geo reportes son un desarrollo de la Infraestructura de Datos Espaciales de la Provincia de Córdoba (Idecor) cordobesa que marca un hito en el acceso a datos territoriales abiertos de diversas capas del geoportal Mapas Córdoba.
Según explicaron en un artículo, el objetivo es facilitar la toma de decisiones a productores, técnicos y organismos públicos a partir de información actualizada y de fácil acceso. La plataforma reúne indicadores agrícolas y ambientales que permiten realizar seguimientos en distintas zonas de la provincia.
El ministro de Bioagroindustria, Sergio Busso, dijo que: “La puesta en marcha de los geo reportes agropecuarios representa un paso muy importante en la decisión del Gobierno de Córdoba de facilitar el acceso a la información territorial y poner la tecnología al servicio de la producción.
Y agregó: “el objetivo es que productores, técnicos, investigadores y ciudadanos puedan contar, en un solo informe, con datos estratégicos para planificar, producir y cuidar mejor nuestros recursos”.
El ministro, además, destaca las ventajas para quienes producen en el agro cordobés, de poder obtener información clave sobre su lote.