Ubicada en el centro geográfico del país, la provincia de La Pampa es uno de los territorios entre los cuales se asienta una parte de la producción de commodities y carnes que conforman los abultados números de la participación del agro en la economía argentina.
Es también, al menos desde su nombre, el viaje inmediato hacia aquello que se suele asociar con el potencial productivo del campo y el desarrollo de las tecnologías aplicadas al mundo rural.
Aquello de “pampa” se corporizó en una provincia que es actualmente la octava en superficie nacional, pero que en el ranking de posiciones de población cae al puesto 22. Solo Santa Cruz y Tierra del Fuego tienen menos habitantes que La Pampa.
De fondo, también, no cesan las disputas con Mendoza por el agua del río Atuel y las manifestaciones públicas -y cruzadas- desde ambas gobernaciones. La Pampa acusa a la provincia cuyana del impacto socioeconómico de no contar con el debido caudal del río que atraviesa ambos territorios.
En ese marco, el generar cadenas de empleo sostenibles y atractivas es el gran desafío de las articulaciones público-privadas que existen en la región.
Marcos Pereda, actual vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), y sus hermanos (Matilde y Celedonio) se desprendieron de unas 24.000 hectáreas de campos en la provincia de Buenos Aires. Se las vendieron al Grupo Faro Verde, una firma con oficinas en Tandil que, además de estar en la producción agropecuaria, trabaja en otros rubros, como hoteles y real estate. Su director es José María Larocca, un referente del deporte ecuestre que ha participado en varios Juegos Olímpicos.
Según pudo saber LA NACION, la negociación, finalizada el jueves pasado, tuvo un proceso de unos 6 a 7 meses. Sin embargo, ya hacía unos 3 o 4 años que los hermanos habían resuelto el tema con foco en una planificación familiar. En rigor, Pereda le dijo a LA NACION que se trata de una “decisión familiar” y que esta operatoria se hizo “pensando” en las nuevas generaciones. Pereda anticipó que buscará llevar adelante nuevos proyectos en el sector. La firma de Pereda que vendió las tierras es SA Explotación de Campos y Montes del Río Bermejo.
Ante una consulta de este medio, no se brindó ningún detalle del monto involucrado en la transacción. Sin una referencia oficial sobre este punto, este medio preguntó a fuentes del mercado agropecuario, que señalaron que, por las características del negocio, la operación se habría aproximado a los US$100 millones. En efecto, con las 24.000 hectáreas están incluidas miles de cabezas de ganado.
Las lluvias registradas durante el otoño-invierno 2025 en el sur de la provincia de Buenos Aires dejaron perfiles de suelo bien cargados de agua y promovieron un rebrote primaveral excepcional. Este escenario generó una oferta de forraje superior a la habitual en campos ganaderos, abriendo una oportunidad para planificar reservas que permitan sostener la producción en períodos de escasez.
En la Cuenca del Salado, una de las principales regiones ganaderas del país, los sistemas productivos se apoyan fuertemente en pastizales naturales. Sin embargo, la disponibilidad de forraje varía a lo largo del año y entre campañas, lo que suele provocar déficits o excesos vinculados a la variabilidad climática.
“Pastizales y pasturas, que concentran el 60 % y 70 % de su producción anual en esta época, aprovecharon esta situación, acumulando más forraje de lo habitual, generando una oportunidad interesante para la confección de reservas, que podría permitir a los productores capitalizar parte de los beneficios climáticos naturales de este buen año forrajero”, destacó José Otondo, investigador del INTA Cuenca del Salado.
Según los especialistas, en un contexto de variabilidad climática e intensificación productiva, la confección de reservas permite transferir alimento hacia épocas críticas, reducir riesgos y mejorar el manejo del recurso forrajero. Además, puede ser una herramienta para controlar la floración de forrajeras o malezas y, en algunos casos, generar excedentes comercializables.