Dos informes difundidos en los últimos días por la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) pintan un panorama para la campaña de soja 2025/26 que puede analizarse tanto con el vaso medio vacío como medio lleno.
Por el lado medio vacío, la sequía que tuvo lugar en enero ha provocado inevitables recortes en el pronóstico de cosecha, producto fundamentalmente de lotes que perdieron el potencial de rinde que arrastraban tras lo que había sido una excelente primavera en materia de lluvias.
Por el lado medio lleno, el alivio es que las precipitaciones que llegaron la semana pasada frenaron el deterioro y “alejaron el temido escenario de derrumbe”, según indicó la GEA.
La clave es que la desaparición de los aportes hídricos ocurrió justo en la región más sojera del país: la zona núcleo.
El resultado, según el reporte semanal de la GEA, es que se están previendo ahora 600.000 toneladas menos que las que se calculaban en el inicio de la campaña, cuando el clima había acompañado en todos los sentidos: mucha agua y temperaturas benévolas para los cultivos.
Ahora, “las lluvias de febrero lograron detener la caída del potencial de rinde de la soja en buena parte de la región núcleo, pero hay un corredor crítico por la falta de agua en el sur de Santa Fe”, precisó la Bolsa rosarina, confirmando la alerta que emitió la Sociedad Rural también de esa ciudad.
La industria global de la maquinaria agrícola observa a la Argentina como un laboratorio de desregulación. Tras una década de presencia intermitente y cambios en su modelo de representación, el grupo italiano SDF (Same Deutz-Fahr) decidió centralizar su estrategia regional en el país. Lodovico Bussolati, CEO mundial de la compañía, aterrizó en Buenos Aires para encabezar el “Dealer Meeting” latinoamericano y validar un cambio de rumbo: la transición de un esquema de supervivencia a uno de expansión agresiva bajo el nuevo contexto económico.
“Vemos al país como una región estratégica para la mecanización agrícola. Dentro de América Latina, es hoy el país que ofrece las mayores oportunidades de crecimiento”, dijo Bussolati en diálogo con LA NACION. Para el ejecutivo, que lidera un holding con plantas en Alemania, Italia, Turquía, India y China, el factor determinante no es solo el potencial del suelo argentino, sino la previsibilidad.
“El país está encontrando una estabilidad económica y una apertura de mercado que permite a las empresas que se prepararon con oferta de producto proyectar a largo plazo. Es una visión de relanzamiento del país en su conjunto”, señaló el CEO.
CÓRDOBA.- En el último encuentro del gabinete productivo de la Región Centro, los responsables del área agropecuaria coincidieron en reclamar a la Secretaría de Agricultura de la Nación la actualización del Fondo Nacional de Emergencia Agropecuaria, “promoviendo un esquema de montos actualizables”. Es que se mantiene en $500 millones anuales, lo mismo que cuando fue sancionada la ley en el 2009.
El Fondo fue creado por la ley nacional 26.509 de 2009 para remediar el impacto de inundaciones, sequías, incendios y hasta erupciones volcánicas en zonas agropecuarias. La norma estableció un piso presupuestario de $500 millones por año que se mantuvo fijo siempre, sin tener en cuenta las emergencias a atender.
Que el monto esté congelado, no implica que llegado el caso la Secretaría de Agricultura pueda asignar fondos extras. Por ejemplo, en diciembre pasado oficializó la transferencia de $1046 millones de aportes no reintegrables a los municipios bonaerenses de Laprida, Roque Pérez, Carlos Tejedor, Las Flores, Carlos Casares, General Guido, Veinticinco de Mayo, Bolívar, Monte y 9 de Julio cuyos productores fueron afectados por las inundaciones. Los giros se hicieron en el marco de la ley 26.509.
El gabinete productivo nuclea a los ministros y secretarios de Producción de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos junto a los representantes de los foros empresariales y la Mesa Ejecutiva de la Región Centro. El último encuentro se realizó en Leones (Córdoba).
En el inicio de 2026, el sector cárnico argentino registró indicadores que reflejan una profunda contracción tanto en la actividad industrial como en los niveles de consumo doméstico. Según el último Informe Económico Mensual de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo aparente de carne vacuna experimentó un retroceso del 13% entre enero de 2025 y enero de 2026. Esta caída sitúa al consumo per cápita en niveles históricamente bajos para el país.
De acuerdo con el documento, el promedio móvil de los últimos doce meses del consumo por habitante se ubicó en 47,9 kilos/año al cierre del primer mes del año. Esta cifra representa una baja del 0,5% respecto al promedio registrado en enero de 2025 y consolida una tendencia decreciente que ha llevado este indicador a su punto más bajo en las últimas dos décadas.
La dinámica del mercado interno está estrechamente ligada a un escenario de baja actividad productiva. En enero de 2026, la faena total de hacienda vacuna se situó en 1,014 millones de cabezas. Este volumen de actividad resultó un 16,1% inferior al de diciembre de 2025 (ajustado por días laborables) y un 11,8% menor en la comparación interanual con respecto a enero del año anterior, lo que equivale a una disminución de 136,24 mil cabezas en términos absolutos.