El Bovino Criollo Argentino consolida un rol estratégico dentro de la ganadería nacional a partir de un conjunto de características que responden de manera directa a las necesidades productivas de los sistemas actuales. Se trata de una raza que combina adaptación, funcionalidad y producción, y que ofrece respuestas concretas tanto en uso en pureza como en cruzamientos. Así lo destaca un informe del INTA.
Carlos Reising, investigador del INTA y coordinador de grupos de trabajo y proyectos vinculados al Bovino Criollo Argentino, explicó que “el Criollo es una raza definida, caracterizada y evaluada, con datos objetivos que respaldan su uso productivo”.
“Tiene atributos que permiten desenvolverse en ambientes desafiantes para su cría en pureza y aportar características diferenciales para su uso en cruzamientos aportando previsibilidad al sistema”, dijo.
En ese sentido, destacaron en la entidad, el principal diferencial de la raza es su comportamiento estable en condiciones donde otras alternativas no logran resultados consistentes.
“En sistemas exigentes, el Criollo muestra una respuesta productiva sostenida, asociada a su rusticidad, fertilidad, facilidad de parto, sanidad y mansedumbre, atributos centrales para planteos de cría en condiciones límite. Al mismo tiempo, su desempeño probado en sistemas zona núcleo y periféricos amplía su valor y rompe con la idea de que se trata de una raza circunscripta a regiones marginales”, detallaron en el informe.
El mercado de la hacienda volvió a mostrar firmeza en las últimas ruedas en Cañuelas y consolida una tendencia alcista que impacta de lleno en el precio de la carne al consumidor. Con menor ingreso de animales y una demanda sostenida, los valores en pie avanzan por encima de la inflación y ya hay nuevos ajustes en los diferentes cortes.
En el Mercado Agroganadero de Cañuelas el precio promedio del novillito se ubicó en $4.818,36 por kilo, con máximos de $5.500 en lotes puntuales. El viernes, el valor medio había sido de $4.770,23, lo que implica una suba del 1,01% respecto del promedio actual.
Si la comparación se realiza contra el inicio del mes, el incremento alcanza el 6,81%, ya que el martes 3 de febrero el precio promedio era de $4.511,00 por kilo.
La tendencia es aún más marcada en vaquillonas. El promedio se posicionó en $4.972,74 por kilo, con picos de $5.550. Frente al valor del viernes pasado, cuando la categoría promedió $4.671,06, la mejora es del 6,46%. En relación con el 3 de febrero, cuando cotizaba a $4.368,07, el aumento acumulado llega al 13,84%.
Desde el mercado físico explican que el principal factor detrás de la suba es la retracción en la oferta. Juan Pedro Colombo, martillero y referente de la consignataria Colombo y Magliano, señaló que “hay poca oferta de hacienda y la demanda está activa. El mercado es muy transparente y atomizado, con muchos compradores”.
Cuando falta menos de un mes para que vuelva a abrir sus puertas, los organizadores presentaron oficialmente la vigésima Expoagro edición YPF Agro, que se realizará del 10 al 13 de marzo en el predio ferial y autódromo de San Nicolás, provincia de Buenos Aires.
La muestra, que ya desde octubre pasado estaba prácticamente completa, reunirá a más de 700 expositores, con más de 100 empresas nuevas o que regresan. Además, habrá 13 plots con cultivos en pie, once entidades bancarias públicas y privadas, nueve casas consignatarias con remates y una fuerte presencia tecnológica.
“Se viene una exposición muy fuerte. Son los 20 años de Expoagro y estamos muy contentos de formar parte de la organización de este momento tan importante para la muestra y para el sector”, señaló Diego Abdo, gerente de Comunicación y Marketing de Exponenciar, en una presentación en Ford, en Pacheco. Tras hacer un repaso histórico de lo que fue el nacimiento de la exposición, en 2007, Abdo destacó que se cumplen 20 años de la muestra y que desde la organización tienen grandes expectativas por todo lo que proyecta esta edición.
Abdo destacó el peso del sector financiero en la muestra, donde los llamados “precios Expoagro” vuelven a ser una herramienta central. “Hay un trabajo muy fuerte entre las empresas y los bancos para que el productor pueda cerrar un negocio incluso meses después con el mismo precio acordado, algo impensado en la Argentina”, explicó.