El asfalto de la Ruta 205, a la altura de Roque Pérez, corta el paisaje como una cicatriz. De un lado, aguas abajo, el futuro: una obra hidráulica monumental que promete convertir el cauce del Río Salado en una “autopista de seis carriles” para que el agua escurra, veloz, hacia la Bahía de Samborombón. Del otro lado, aguas arriba, el presente: un espejo de agua inmóvil, casi infinito, que mantiene casi 5 millones de hectáreas bajo agua en la provincia de Buenos Aires. En esa frontera entre lo que debería ser y lo que dolorosamente es, Fernando Agostinelli intenta producir.…