Un gesto de empatía o de respaldo frente a una situación difícil es siempre bienvenido, pero si no aparece un acto concreto coherente con esa actitud, la situación cambia.
Esa es la principal conclusión que se puede obtener de la visita del presidente Javier Milei y su hermana Karina al predio de Palermo de la Sociedad Rural Argentina (SRA) para reunirse el martes pasado con los presidentes de la Mesa de Enlace.
Tras una gestión del dueño de casa, Nicolás Pino, el Presidente aceptó reunirse con los dirigentes rurales y escucharlos durante casi dos horas. Según cuentan los observadores políticos, Milei no es afecto a las reuniones de carácter protocolar o sectoriales: prefiere dedicarse a resolver los problemas de la macroeconomía. Que haya sido el campo uno de los primeros sectores con los que se sentó en una mesa, no deja de ser un reconocimiento a la importancia que se le da en la consideración oficial.
Horas después del encuentro, los dirigentes rurales que habían llegado con pocas expectativas de ser escuchados si se extendían en los planteos, reconocieron que el Presidente les prestó atención.
Claro, la respuesta no fue la que ellos esperaban, particularmente por la posibilidad de obtener una baja de los Derechos de Exportación (DEX) que el 1° de de este mes volvieron a los niveles de fin de enero pasado para los granos gruesos y derivados. Milei dijo que los DEX están entre los primeros tributos a bajar apenas se mejore la condición fiscal del país. Tampoco se comprometió a una fecha.
Cada julio, la gran vidriera de la pista central de Palermo vuelve a convocarlos. El ritual se repite en estos días. Y este año, en un contexto afortunado que les permite mostrar sus logros, que siempre se superan, esperanzados en que el buen presente de la ganadería vacuna se mantenga y aun mejore.
Buenos precios del ganado en el mercado doméstico y demanda y valores en alza de la carne a nivel local e internacional constituyen el vaso medio lleno de la actividad en la Argentina. El otro medio vaso sigue incluyendo los derechos de exportación, la presión impositiva y la falta de financiamiento específico para la ganadería vacuna.
A grandes rasgos, y con sus particularidades, en esto coinciden los presidentes de las 4 razas de mayor concurrencia a esta Expo Rural 25 -Angus, Brangus, Braford y Hereford-, quienes dialogaron con Clarín, contando sus progresos, sus expectativas para la muestra y su mirada de la actual coyuntura que viven la ganadería y la economía del país.
Los Angus llegaron a Palermo con 435 animales inscriptos y 140 expositores, luego de una Expo Otoño, realizada en mayo, que reunió a 600 animales de pedigree. “Son números muy importantes y nuevamente vamos a ser la raza más numerosa de Palermo. Va a ser una gran exposición, porque ya vimos hace 2 meses el nivel que tiene nuestra raza. No solamente a nivel exposición, sino a nivel general”, dice Alfonso Bustillo, presidente de la Asociación Argentina de Angus, quien recuerda la excelencia de los lotes de invernada y vacas de cría que se subastaron en esa muestra, que sumaron 100.000 animales y que “mostraron una calidad que en nuestra raza nos sorprende día a día”.
Basta con recorrer los pasillos del pabellón ganadero de la Exposición Rural de Palermo para entender que lo que pasa en el predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA) es la punta del iceberg. Detrás de cada ejemplar hay genética, selección, inversión y paciencia. Años de trabajo.
La 137a. Exposición Rural de Palermo —que comenzó hoy y se hará hasta el 27 de julio— llegó con otro aire. Según criadores y asociaciones ganaderas, a diferencia de otras ediciones, el clima acompaña y el ánimo también. Los precios están firmes, la demanda tracciona y los remates arrancaron con muy buenos resultados. El mercado interno paga bien, los reproductores se valoran y la expectativa por lo que viene es alta. El momento, aseguran, es bueno y se nota.
Más de 500 expositores y 2200 animales participan en esta edición. La ganadería es protagonista con 24 razas bovinas. Hay cabañas nuevas que debutan, otras que regresan después de décadas y animales que recorrieron cientos de kilómetros para llegar. Pero no se trata solo de tradición ni de ventas. Lo que cada vez mueve más a los criadores es la búsqueda de precisión. La ganadería argentina, afirman, está dando un salto tecnológico, y en Palermo eso se nota cada vez más.
La genómica ocupa un lugar central. Los animales ya no compiten solo por lo que muestran en la pista, sino por la información que llevan adentro. Hoy la genética se selecciona con datos concretos. Ya no alcanza con que un toro luzca bien: tiene que estar medido.
¿Cómo viene la campaña 2025/26 de soja? Durante un seminario organizado por la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja) los responsables de los centros de estudios económicos de las principales Bolsas del país expusieron las primeras perspectivas del nuevo ciclo.
Al inicio del encuentro que forma parte del ciclo de charlas virtuales Soja 360 -en la previa al seminario anual que se realizará el próximo 23 de septiembre en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)- Rodolfo Rossi, presidente de Acsoja se resaltó que estas charlas se han convertido en parte de la dinámica de actividades propuesta de la entidad y permiten tratar temas de actualidad y sumo interés para la cadena en su totalidad.
Julio Calzada, Director de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, moderó la charla y comenzó haciendo especial hincapié sobre la relevancia del tema márgenes en la actualidad y como afecta a cada región.
Señaló que el nuevo ciclo del principal producto de exportación de la Argentina arrancará en un contexto de “elevadas retenciones, tasas de interés en pesos positivas por primera vez en varias campañas, elevado costo de financiamiento en dólares, alto costo del transporte, precios bajos y problemas derivados de las crisis de importantes empresas de insumos”.
La primera presentación estuvo a cargo de María Marta Rebizo, gerente de Asuntos Económicos y Comerciales de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), exponiendo sobre los desafíos externos e internos que enfrenta la industria oleaginosa argentina para la próxima campaña, en el marco de un mundo revolucionado por las negociaciones entabladas por los Estados Unidos para renegociar el acceso de los productos norteamericanos en gran parte de los destinos de nuestras exportaciones.
El Reporte del Mercado de Granos BCR muestra los temas más resonantes de la coyuntura agroindustrial con foco en Argentina. El maíz argentino extiende su ventaja competitiva ante la demora de la safrinha brasileña y consolida su presencia en el mercado internacional. La recuperación del consumo interno de maíz en Brasil —impulsada por el etanol— limita su oferta exportable, dándole aire al cereal argentino, que ya embarcó el 38% del total estimado para la campaña.
El trigo, en cambio, muestra un menor dinamismo comercial y podría enfrentar mayores stocks, con presión adicional sobre los precios. En soja, el complejo proyecta su mejor campaña exportadora desde 2018/19, aunque el avance es más lento que en ciclos anteriores. La oleaginosa se sostiene en Chicago gracias a la fortaleza del aceite, respaldada por la política de biocombustibles en EE.UU.
Llegando al tramo final de la cosecha del tardío, para terminar de levantar todos los maíces de la 2024/25, la oferta local del cereal posiciona al maíz argentino como el más competitivo del mercado FOB sudamericano. Durante la semana, el FOB UPR argentino se negoció con un descuento promedio de 9 USD/t respecto al FOB brasilero embarcando desde Paranaguá para la posición más cercana.
La mayor competitividad argentina en precio no es algo extraordinario. Estacionalmente, la presión de cosecha local, sumado a la ventaja comparativa de Brasil en términos logísticos, hace que los granos argentinos se negocien con un descuento con respecto a los de origen en el norte. Sin embargo, el FOB brasilero está más caro que lo normal, inclusive teniendo en cuenta la inminente llegada de una safrinha récord.
En la campaña 2025/2026, las malezas volvieron a ocupar un lugar central en la agenda técnica del agro argentino. Consideradas por muchos especialistas como el principal factor biótico que limita la producción agropecuaria, estas especies no solo compiten con los cultivos por recursos como agua, luz y nutrientes, sino que también impactan en la calidad del grano cosechado, generan penalizaciones comerciales y, en algunos casos, pueden comprometer la inocuidad alimentaria.
En diálogo con Clarín Rural, Juan Pablo Martínez, ingeniero agrónomo asesor del estudio EDM, en el sudoeste bonaerense, destacó que este año las lluvias otoñales generaron condiciones ideales para una emergencia masiva de malezas, particularmente crucíferas y rama negra. Sin embargo, aclaró que el manejo temprano permitió contener la situación: “Hoy estamos viendo un panorama más tranquilo gracias a la adopción de herbicidas residuales de largo efecto, que permiten actuar sobre las malezas en sus primeros estadios y con mayor eficacia”, explicó.
Por su parte Marcos Yanniccari, investigador del Conicet, alertó sobre la complejidad del manejo invernal: “Ryegrass y las crucíferas, como el nabo, son las malezas que más condicionan las decisiones de manejo. En muchos casos presentan biotipos con resistencias múltiples a glifosato, ALS, ACCasa o incluso herbicidas auxínicos”, señaló. Frente a eso, el especialista coincide con Martínez en que los herbicidas residuales se han convertido en herramientas fundamentales, pero advierte que no bastan por sí solos: “Siempre hay malezas que emergen antes o después del tratamiento residual. Por eso se requiere también el uso estratégico de productos post-emergentes y un monitoreo constante del estado fenológico y perfil de resistencia”.
Más allá que Palermo tiene una fuerte inclinación hacia la ganadería, en varios stands de la edición 2025 de la feria, se pueden ver y analizar herramientas utilizadas en la actividad agrícola, y entre ellas se destacan los drones, ofrecidos en diferentes modelos, por firmas comerciales dedicadas a la comercialización, asesoramiento y capacitación en el uso de estas modernas máquinas agrícolas voladoras.
Esta presencia tiene como corolario su utilización cada vez más profusa por parte del productor y entre las actividades de más difusión se puede mencionar la pulverización de fitosanitarios, tales como herbicidas, insecticidas y fungicidas. Además, que los mismos drones agrícolas, con el equipamiento adecuado, se utilizan para distribuir fertilizantes granulados y semillas, claro está que, en cobertura, en decir, en superficie.
Entre los beneficios del trabajo de los drones agrícolas, se pueden mencionar la celeridad y agilidad de operación, y la llegada a lugares inaccesibles con otros equipos debido a las limitaciones que a veces impone la topografía o el estado del terreno, por ejemplo, luego de una lluvia.
Entre las limitaciones se puede anotar la capacidad de carga, detalle que sus fabricantes, van resolviendo a paso firme, como es el caso del DJI Agras T100 presentado por Tekron, de San Francisco, Córdoba, en su stand de Palermo. Es que el nuevo modelo duplica en capacidad de carga su inmediato predecesor, ya que, de acuerdo con los especialistas, este nuevo modelo lleva un depósito para 100 litros de líquido, (o tolva para 100 kg de sólido).
En el corazón del norte cordobés, donde hace 20 años la información agronómica era un bien escaso, un grupo de empresas agropecuarias decidió en 2005 comenzar a generar su propia base de datos con validación regional.
Así nació el Grupo Río Seco (GRS), un colectivo que en la actualidad integran 14 empresas que ha transitado un camino de evolución continua y apostando por la innovación para otorgarles valor agregado a sus integrantes.
La génesis del GRS se remonta a 2004 y, con más formalidad, a 2005. Fue cuando Pablo Solfanelli, hoy uno de sus asesores técnicos, identificó una carencia crucial: las empresas de la zona de Río Seco, en el norte de la provincia, carecían de información técnica especializada.
El empuje del recordado Pablo Lozano, por ese entonces gerente de una empresa agropecuaria del departamento Río Seco, fue clave para iniciar el proceso de convocatoria entre los productores de la zona. Su rol fue determinante y se convirtió en el primer presidente del grupo.
En ese momento, ninguna institución dedicada a la extensión agrícola de Santiago del Estero ni de Córdoba tenía suficiente cobertura en esta región, lo que dejaba a los productores “huérfanos de información técnica” en un momento en que incluso los grupos Crea tenían menor presencia en la zona, recuerda Solfanelli, en diálogo con La Voz.
Luego de tres años de sequía y bajos precios, el negocio lechero muestra una recuperación de valores y una favorable relación entre el precio de la leche y de los insumos. Por ejemplo, en 2023, un litro de leche alcanzaba para comprar un kilo de maíz; a fines de 2024 la relación mejoró a 2,3 kilos de maíz y en lo que va de 2025 se pueden adquirir aproximadamente dos kilos de maíz.
Durante este año, el negocio lechero mantiene un buen resultado económico, con precios de 472,87 pesos por litro en junio según Siglea, aunque los valores vienen subiendo muy gradualmente: en mayo el valor pagado fue 467,92 pesos.
“La producción viene recuperándose y se enfrenta a un consumo interno que, luego de muchos meses de estancamiento, muestra crecimiento y llegó 195,7 litros por habitante y por año entre enero y mayo de 2025”, observa el consultor Marcos Snyder. Sin embargo, la distribución del consumo no es pareja y aparentemente está creciendo más entre los integrantes de la clase media alta y alta que en las franjas inferiores de la población. Por eso muchas industrias pequeñas de comunidades y pueblos del interior todavía no alcanzan a registrarlo.
La exportación actualmente configura el 26,1% del volumen total de leche y está operando bien porque se mantienen cotizaciones superiores a 3500 dólares por tonelada de la leche en polvo en el mercado internacional.
Por Ignacio Iriarte.
En los últimos tiempos en Estados Unidos -y en otras economías desarrolladas- se registra una notable mejora de la calidad y del volumen de carne vacuna proveniente del rodeo lechero.
En Estados Unidos, el 30% de las vacas del rodeo son de razas lecheras -en Argentina sólo el 9%- y la baja rentabilidad del tambo ha estado llevando a gran parte de los productores lecheros a intensificar la producción de carne, que resulta más rentable que la lechera.
Se ha generalizado la inseminación -con semen sexado- de la mitad más productiva de las vacas lecheras, para obtener así la reposición, y el resto de los vientres se insemina con toros probados de razas de carne, con especial énfasis en la raza Wagyu.
Esta cruza F1 sobre vaca lechera produce un novillo de notable potencial productivo de carne de carcasas grandes, que como ternero al destete o luego de novillo –de elevado peso de faena– se valoriza ahora mucho más, que el macho Holstein puro.
Una notable proporción de estos novillos cruza con razas lecheras se clasifican al momento de la faena como “Prime”, y cuando se los lleva a altos pesos de faena muestran un sorprendente marmoreado.