Por Héctor Tristán. El productor todavía no sembró y el sistema ya sabe bastante sobre él. Sabe dónde está el campo, quién es su propietario, quién lo explota, bajo qué contrato, por cuánto tiempo, cuántas hectáreas comprende y cuál es la forma de retribución acordada. Cuando comienza la campaña, la información se multiplica. A través del SISA se declaran existencias, superficie sembrada y cultivos. Para determinadas especies se identifica también el cultivar utilizado y el Inase puede requerir información adicional sobre la semilla y su origen legal. En otras palabras, mucho antes de que exista una venta, el Estado ya…