Los puertos argentinos están operativos, pero no funcionan. Es la paradoja que atraviesan hoy las terminales del sistema fluvial, donde hay barcos cargados a calado, embarcaciones amarradas esperando completar su carga y buques en rada aguardando para subir el río, pero ninguno puede moverse. La razón es que, desde el sábado, los prácticos, pilotos y baqueanos dejaron de prestar servicio en rechazo al Decreto 690/2026, la norma con la que el Gobierno nacional desreguló el régimen de practicaje y pilotaje que regía desde 1991. Sin ellos, ningún buque puede zarpar, amarrar ni navegar por el río. Así lo describieron a…