El carbono es mucho más que un gas de efecto invernadero: es el corazón del suelo productivo. La mitad de la materia orgánica del suelo está compuesta por carbono, y cada punto que logramos aumentar se traduce en menos CO2 en la atmósfera y mayor salud del suelo. Pero a su vez, este elemento tiene impactos directos en la productividad: estudios en Argentina que reportan que por cada 1% de aumento en la MO los rindes de maíz pueden crecer hasta 12 qq/ha, mientras que, en soja, en la región centro de Santa Fe, los incrementos llegan a 3,3 a…