Pasó tan rápido que fue como un sueño. Es la primera vez que en el siglo XXI, la producción agrícola no es castigada con uno de los impuestos más distorsivos y perversos que existen: los Derechos de Exportación (DEX), mal llamados retenciones. Fueron apenas tres días.
Para que ocurriera semejante acontecimiento, hizo falta que la economía estuviera caminando por el precipicio. El viernes anterior, las cotizaciones del dólar estaban perforando el techo de la banda cambiaria que el gobierno de Javier Milei había diseñado como estrategia para estabilizar la economía y el riesgo país, índice que se toma como referencia para medir un potencial default, estaba en niveles alarmantes.
Y nuevamente, como ocurrió en varias ocasiones en los últimos 23 años, quienes manejan la economía entraron en zona de pánico y se acordaron del campo.
Sorpresivamente, el lunes por la mañana se anunció que los DEX de los granos pasaban a cero hasta el 31 de octubre o hasta que se registrara DJVE por US$7000 millones, lo que sucediera primero. Pasó lo segundo y la ilusión se terminó en tres días.
Ese manotazo sobre el campo más el respaldo contundente del gobierno de Estados Unidos al programa de Milei sirvieron para revertir la situación: del pánico se pasó al alivio, en términos macroeconómicos, claro.
Decía el recordado Marcelo Muniagurria, dirigente ruralista y ex vicegobernador de Santa Fe: “Los argentinos, cada vez que tenemos una solución, le encontramos un problema”. La cita viene al caso por lo que sucedió esta semana con el experimento de llevar las retenciones a cero por un plazo-monto determinado.
Esta vez, el Gobierno se anotó un sonoro triunfo: necesitaba 7.000 millones de dólares para parar el drenaje de divisas generado a partir del triunfo del kirchnerismo en las elecciones bonaerenses. El temor de los mercados provocó una corrida que amenazaba los cimientos del plan económico. Apuntó a dos frentes: el respaldo del gobierno de los Estados Unidos, y la única fuente de divisas consistente en la Argentina, la agroindustria. Otra cosa no había. En el futuro veremos si Vaca Muerta o la minería o el software o el turismo pueden sumar algo. Hoy lo que hay es la Vaca Viva.
Bueno, la conducción oficial apuntó a un plazo de poco más de un mes para lograr el objetivo. Puso fecha límite el 31 de octubre, pero indicando explícitamente que la medida caducaba cuando se alcanzasen los ansiados 7 mil millones. Nadie imaginó jamás que vendría un aluvión de anotaciones de DJVE (Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior) y se agotaría el cupo en apenas tres días.
Esto desató toda suerte de comentarios y especulaciones. Se habló de contubernio, mano negra, estafa a los pequeños y medianos productores, que “no tuvieron la oportunidad de aprovechar las retenciones cero”, etc.
Comenzó como una gran noticia que, si bien no iba a beneficiar a todos, muchos imaginaron que podrían vender sus granos por primera vez en décadas sin pagar derechos de exportación. Pero en 72 horas, el entusiasmo pasó ser malestar y hasta malhumor para los productores. Es que el anuncio realizado el lunes temprano de que se eliminaban temporalmente las retenciones hasta el 31 de octubre o hasta alcanzar declaraciones juradas por 7 mil millones de dólares, duró un suspiro. En tres días se cerró el registro y volvieron las alícuotas vigentes hasta el domingo. ¿Qué pasó? Llovieron declaraciones juradas de las grandes exportadoras aún por granos que ni siquiera tienen disponibles y se completó el cupo. Con eso, se cerró la ventana y volvieron las retenciones del 26% para la soja y del 9,5% para trigo y maíz.
Cuando muchos productores, que aún tenían algún remanente de granos, analizaban si comercializar o no, la noticia de que todo se había terminado generó una reacción que se volcó masivamente en las redes sociales. Con el correr de las horas, el malestar empezó a llegar a las entidades intermedias del agro y de ahí a viajar a la Mesa de Enlace Nacional para que haya un reclamo formal en contra de lo que se planteó como un beneficio inédito para el agro, pero que terminó siendo aprovechado mayormente por las cerealeras.
Ayer hubo una serie de comunicados de distintas entidades como Sociedad Rural Argentina, Cartez, Coninagro Córdoba y varias rurales de base planeando el malestar de los productores. También se sumaron dirigentes de distintas entidades reflejando la desazón.
Con un marcado protagonismo de la Argentina por la fugaz reducción de los derechos de exportación y por el usufructo que hizo China de la coyuntura, la soja completó la segunda semana bajista seguida para sus precios en Chicago. En el plano local el valor de la oleaginosa reflejó de manera parcial el impacto de una medida que rigió entre el lunes y el miércoles, pero que mantendría influencia sobre el mercado en las semanas sucesivas. Pocos cambios hubo sobre los precios de los cereales en Chicago y en la plaza doméstica.
“Nos dicen que el agro se guarda todos los dólares y que por eso al país le va mal”, le confesó un adolescente del Barrio 31 de Retiro a Ignacio Lartirigoyen en una de las tantas charlas con jóvenes. La frase, directa y cargada de prejuicios, fue el disparador de una iniciativa que hoy recorre escuelas de todo el país con un objetivo claro: mostrar que el agro es mucho más que soja, maíz o agroquímicos.
De esa inquietud nació LartiInnova, un programa impulsado por la empresa Lartirigoyen, con sede en Catriló, que busca acercar el mundo agropecuario a los estudiantes de cuarto y quinto año de secundaria. Primero lo hicieron con encuentros presenciales en La Pampa, donde startups del sector mostraban su tecnología a cientos de chicos. Y luego dieron un paso más: transformar esa experiencia en un camión interactivo que funciona como aula itinerante.
“Vimos que muchos jóvenes no tienen idea de lo que es el sector, ni siquiera en pueblos rurales. No asocian que desde que se levantan y comen, o cuando se visten, están en contacto con productos del agro”, relató Lartirigoyen en diálogo con LA NACION. “Queremos entusiasmar a los jóvenes y que descubran que el agro tiene mucha más innovación de la que imaginan, que no se trata solo de soja o de subirse a un tractor”, agregó.
La campaña 2025/26 se perfila como una de las de mayor superficie sembrada en la historia del país. Como indicó GEA en su último informe mensual, los perfiles de agua en los suelos durante el comienzo de las ventanas de siembra de maíz temprano y de soja de primera presentarían las mejores condiciones de los últimos cinco años, luego de cuatro niñas consecutivas que generaron una menor disponibilidad hídrica durante las campañas precedentes.
Se proyecta que en la campaña 2025/26 el área sembrada con soja, maíz, girasol, sorgo, arroz, maní, trigo, avena, centeno, cebada, alpiste, cártamo, colza, lino y trigo candeal ascienda a 41,1 millones de hectáreas. Esta superficie sería la segunda mayor en los registros, apenas un 0,5% por debajo del récord de 41,3 Mt alcanzado en el ciclo 2024/25.
En base a datos de superficie sembrada con los distintos granos, y teniendo en cuenta consumos promedio para actividades específicas: siembra, cosecha, laboreo, movimientos internos y transporte de insumos, puede realizarse una estimación sobre el consumo de gasoil que se realizaría durante el proceso de producción en la campaña 2025/26. Las fuentes de datos son la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP).
Los primeros aires de primavera se hicieron sentir esta semana en el predio Angus de Cañuelas y en el espíritu de todo el sector ganadero, que viene disfrutando de un muy buen año en términos de precios y de clima. Los campos están explotando de pasto, los remates de distintas categorías fluyen en todo el país y los productores observan un horizonte promisorio que los invita a invertir.
En diálogo con Clarín Rural desde la Semana Angus de Primavera, Carlos Fernández, criador y productor en el partido bonaerense de Lezama y secretario de la Asociación Argentina de Angus, destacó el cambio de clima en el sector y el rol de la previsibilidad para aumentar la producción de carne y mejorar el stock ganadero, y mencionó como una buena señal la quita temporaria de retenciones a las exportaciones de carne, que se anunció el lunes y automáticamente generó un salto en los valores de la hacienda.
“En ganadería pensamos siempre a largo plazo. Lo que decidimos hoy impacta en tres o cuatro años. Por eso, aunque la medida haya sido por 30 o 40 días, la tomamos como una señal positiva”, aseguró Fernández. “Cuando se nos afloja un poco la presión impositiva, el productor invierte: compra un tractor, aumenta su rodeo, apuesta a crecer. Necesitamos producir más carne para exportar y abastecer al mercado interno con mayor volumen”, agregó.
El presidente de la Asociación Argentina de Angus, Alfonso Bustillo, realzó la situación de la ganadería, aunque anticipó que se atraviesa por una proyección compleja por un stock y producción estancada.
En el marco de la Semana Angus de Primavera, el directivo instó a trabajar más para crecer dejando atrás los 30 años de trabas y desincentivo que hicieron que nuestra ganadería se frene en un promedio de 52 millones de cabezas, a diferencia de Brasil que superó un stock de 200 millones.
“Tenemos que mirar a esta Nación. Son el principal exportador de carne vacuna del mundo y los distintos gobiernos que han pasado, con diferentes ideologías no han tocado las políticas destinadas a producir carne”, dijo Bustillo.
A su tiempo, remarcó la necesidad de acelerar los tiempos y generar previsibilidad para que el productor ganadero se pueda decidir a invertir.
“Nos faltan créditos y financiación con tasas subsidiadas y tiene que haber un mercado de capitales que apoye la producción pecuaria”, subrayó el referente de la raza Angus.
La producción de leche en la Argentina registró un crecimiento del 11% entre enero y julio de 2025 en comparación con el mismo período de 2024. De manera simultánea, el consumo doméstico mostró una recuperación, al pasar de 170 a 190 litros equivalentes por habitante y por año.
“Se trata de un salto relevante en el marco de una economía en proceso de ajuste”, destaca el consultor Marcos Snyder. No obstante, aclara que “el repunte se produjo a costa de menores valores constantes, porque el precio del litro equivalente industrial cayó un 7% en términos reales, al comparar junio de 2025 versus junio de 2024”. En otras palabras: si bien el consumidor adquirió mayor volumen, los ingresos de la cadena se vieron erosionados por la inflación.
En el plano externo, las exportaciones reaccionaron favorablemente en un escenario internacional de elevada demanda, lo que permitió retirar excedentes del mercado interno. Sin embargo, las existencias de productos terminados en cámaras industriales se ubicaron un 5% por encima de 2024, con un stock compuesto en un 70% por quesos, de más difícil colocación que la leche en polvo.
Por Ignacio Iriarte.
El precio actual del ternero de invernada se ubica a moneda constante un 25% por encima del promedio del período 2005-2024. El mínimo de la serie se registra en diciembre del 2008, en plena liquidación ganadera, con $ 1.900 de hoy por kilo vivo, y el máximo en noviembre del 2010, con $ 5.300 por kilo vivo.
En cuanto al valor del ternero en dólares libres, que era de U$S 3,35 por kilo dos meses atrás, hoy vale –después de la devaluación y posterior revaluación de pesos– unos U$S 3,00 por kilo, todavía bien por encima (+80%) del promedio de los últimos 10 años.
El valor del ternero –en términos de dólar libre– de junio último resultó el más alto de la serie 2000-2025.
El precio del novillito en el Mercado de Cañuelas, a moneda constante, se ubica un 17% por encima del promedio del período 2005-2024. El máximo de la serie se dio en marzo-abril del 2022, con $ 4.200 por kilo –este nivel duró sólo dos meses–, y el mínimo en noviembre del 2008 –en plena liquidación–, con $ 1.750 por kilo, siempre a plata de hoy.
El pico excepcional de precios reales de la hacienda de abril-mayo de 2022 en nuestro país fue consecuencia de una restricción de oferta ganadera, combinada con un aumento notable de la demanda externa, liderada por el mercado chino, donde colocábamos 75% de nuestros embarques y que pagaba entonces precios FOB 25-30% más altos que los actuales.