El stock de créditos destinados al sector agrícola cerró el 2025 en niveles récord y alcanzó a $ 6 billones. El 73% correspondió a los préstamos en dólares. Así lo indicó la Bolsa de Comercio de Rosario, que analizó los datos del Banco Central (BCRA) sobre adelantos en cuenta, descuento de documentos, préstamos hipotecarios, prendarios, personales, tarjetas de crédito, y cualquier otro préstamo de efectivo y los deflactó utilizando el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Del stock de préstamos otorgados por entidades financieras al sector agrícola al 31 de diciembre, $ 1,6 billones fueron otorgados en pesos y $ 4,4 billones en moneda extranjera, convertidos a pesos al tipo de cambio BCRA A 3500.
El stock creció 51% real respecto a diciembre del año anterior y se ubicó 60% por encima del promedio de los últimos cinco años. Fue el monto más elevado del que se tiene registro para igual fecha desde el inicio de la serie en 1992.
El incremento se explica por el sólido crecimiento de los préstamos en dólares, que más que duplicaron (+115%) el volumen registrado el año anterior. De hecho, hacia finales de 2025 es el más alto de toda la serie, cuadruplicando el stock promedio de los cinco años previos (+314%) para la misma fecha. Por el contrario, el monto de financiación en moneda local marcó un descenso del 17% respecto al año previo, e incluso se posicionó 41% por detrás del promedio del último quinquenio.
MENDOZA.- Un proceso que parece inevitable en la tierra del vino, donde se generan oportunidades, pero también temores. La crisis internacional en el consumo de la bebida de los dioses, con un mercado que se enfoca más en la calidad, la moderación y en hábitos saludables, no deja de generar preocupación en el sector primario por la caída de las ventas y el bajo precio de la uva, con movimientos concretos sobre el terreno. De esta manera, cada vez más productores, sobre todo pequeños y medianos, deciden abandonar la industria vitivinícola y dedicarse a otra actividad, como la ganadería y las pasturas, o bien reconvertirse, a varietales premium o a otros productos, que empiezan a ganar espacio, como el pistacho y la cereza.
Así las cosas, de acuerdo a estimaciones oficiales, con datos aportados a LA NACION por el Ministerio de la Producción de la provincia cuyana, más del 10% de los productores locales ya iniciaron el camino de la transformación. En diálogo con este medio, el titular de la cartera, Rodolfo Vargas Arizu, explicó la situación que se vive en las fincas, con un contexto complejo que obliga a los agricultores e industriales a readaptarse o emprender nuevos horizontes. “Hay oportunidades todos los días. Muchos quieren que su problema se lo resuelva el Estado. Esto lo vemos bastante en la vitivinicultura. Es momento de entender el proceso y adaptarse a los cambios”, expresó el funcionario, quien hizo un llamado a los productores: “Métanse en la cereza, en el pistacho, en las pasturas; tengan vacas”.
El Poder Ejecutivo de la Nación anunció que en breve remitirá al Congreso de la Nación un paquete de reformas legislativas orientadas a “fortalecer la propiedad privada”.
Entre las iniciativas figura la modificación de Ley de Tierras Rurales, sancionada en 2011 durante el kirchnerismo, con el fin de eliminar las restricciones que existen para que ciudadanos o empresas extranjeras puedan invertir en campos en nuestro país.
La norma fue derogada en diciembre de 2023 por el decreto 70 del presidente Javier Milei, aunque su aplicación quedó suspendida por una decisión judicial. Ahora, el debate se reabre en el ámbito legislativo, con expectativas en el sector agropecuario.
Por un lado, desde el sector inmobiliario consideran que es importante para el sector, porque puede constituirse en una “llave para el desarrollo productivo”.
Pero también hay sector dentro del campo que opinan en contra: por ejemplo, la Mesa Agroalimentaria Argentina expresó su rechazo, porque considera que profundizará desigualdades y alejará aún más la posibilidad de que los pequeños productores puedan acceder a tierras.
Desde la Secretaría de Recursos Hídricos de la provincia, hicieron –con tecnología actual- lo que nuestros abuelos campesinos hacían con anotaciones manuales en sus libretitas: sumar los milímetros de agua caída. La cuenta, asusta. En cuatro meses, ya precipitó más agua que el promedio habitual de todo el año, cuando aún faltan ocho meses para que termine este húmedo 2026.
Incluso, esos registros, que a veces se concentran en una zona, en este caso el “mapa” de lluvias muestra que han sido castigados por igual localidades del extremo norte de la provincia, del centro o del sur.
Porque Villa Minetti está en el noroeste (9 de Julio); Fortin Olmos (Vera), Reconquista (General Obligado) en el noreste, entre las más castigadas. Pero un poquito “más abajo en el mapa”, los departamentos San Cristóbal, San Justo y San Javier también recibieron mucha agua. Constanza (San Cristóbal); Vera y Pintado y Gobernador Crespo (San Justo); Colonia Teresa y Alejandra (en San Javier), son ejemplos.
Pero también en las sureñas Correa y Cañada de Gómez (departamento Iriondo) llovió mucho; como sucedió en Casilda (departamento Caseros) y en Melincué (departamento General López, en el “sur-sur” de la provincia). Es decir: en todo el territorio provincial hubo precipitaciones bastante por encima de la media.
Tomo por ejemplo el caso de Villa Minetti, en el departamento 9 de Julio, donde trabajosamente el promedio anual habitual puede llegar a 900 mm. de lluvia o menos. Pues, desde el gobierno provincial informan que en estos primeros 120 días del año, ya precipitó más que esa cifra: 1.030 mm.
Agrimonitor, plataforma dirigida por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estimó que, en 2024, primer año del gobierno de Javier Milei, el Estado nacional extrajo 9279 millones de dólares a las empresas agrícolas argentinas.
Así lo indica el indicador denominado “Estimado de Apoyo al Productor” (EAP) elaborado por el BID, que en países normales refleja los subsidios y ayudas que el Estado ofrece al sector agrícola tanto de manera directa como indirecta.
Muy diferente es el caso de Brasil, donde, según Agrimonitor, en 2024 el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva transfirió 16.200 millones de dólares al sector agrícola.
En lo que respecta a los dos países restantes del Mercosur, el EAP en Uruguay fue de 291 millones de dólares en 2023 (último dato disponible), mientras que en Paraguay alcanzó en 2022 una cifra estimada en 28 millones de dólares. En lo que respecta a Chile, el EAP en 2024 fue estimado por la plataforma del BID en 355 millones de dólares.
Al comparar el apoyo o la extracción de recursos en función del ingreso total estimado de las empresas agrícolas, en Brasil esa proporción relativa es del 7,5%, mientras que en Uruguay es del 3,9%, en Chile del 2,5% y en Paraguay del 0,3%.
La confianza de los productores agropecuarios registró una caída del 16%. Según el Agbarometer, el indicador cayó de 158 a 132 el período anterior entre el primer y segundo bimestre del año. El dato, relevado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, marca un punto de inflexión tras los máximos históricos alcanzados a fines de 2025.
El retroceso también se verifica frente al pico de 159 puntos registrado en noviembre-diciembre del año pasado, luego de las elecciones legislativas. En términos interanuales, la baja es más moderada (-3,6%). El índice se mantiene por encima de los 100 puntos desde noviembre de 2023.
“El cambio de tendencia responde, en gran medida, al impacto del contexto internacional sobre los costos de producción, especialmente por la suba del petróleo y su efecto en insumos clave como el gasoil y los fertilizantes”, explicó Carlos Steiger, director del indicador.
La caída es generalizada y alcanza a todos los componentes. El mayor deterioro se observa en el Índice de Condiciones Presentes, que retrocedió 18%. Dentro de este indicador, la situación financiera actual cayó 21%, reflejando el estrechamiento de los márgenes.
En paralelo, las expectativas de inversión en activos fijos descendieron 14%. Si bien el 54% de los productores considera que sigue siendo un buen momento para invertir, solo el 43% prevé concretar esas decisiones en el corto plazo, lo que evidencia un escenario de cautela.
La producción porcina argentina comenzó 2026 con números que confirman la consolidación de una de las cadenas ganaderas de mayor dinamismo de los últimos años. Según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, durante el primer trimestre del año la producción de carne porcina registró un crecimiento del 15,7% respecto del mismo período de 2025, mientras que la faena aumentó 12,6%, reflejando un proceso sostenido de expansión productiva.
Los datos de marzo reforzaron esa tendencia alcista. Durante ese mes se faenaron 807.258 cabezas, un 18,4% más que en febrero, mientras que la producción alcanzó las 76.582 toneladas, lo que representó un salto mensual del 20%.
En tanto, el consumo doméstico continúa firme y ya supera los 19 kilos por habitante por año, una cifra que ratifica el creciente lugar que ocupa la carne de cerdo en la dieta de los argentinos.
Desde el punto de vista genético, el potencial de las granjas argentinas creció fuertemente, con establecimientos que alcanzan las 41 crías por cerda por año, un indicador que refleja avances en manejo, sanidad y tecnología aplicada a la producción. Este salto de productividad posiciona al sector en estándares cada vez más competitivos dentro del mercado global de proteínas animales.
En paralelo, el fortalecimiento sanitario aparece como otro pilar clave del crecimiento. En ese marco, el 22 de abril entró en vigencia la Resolución N°810/2026 del SENASA, orientada al monitoreo, control y erradicación de la enfermedad de Aujeszky, una patología que afecta a los porcinos y cuya contención resulta estratégica para mejorar la eficiencia productiva y elevar la calidad sanitaria de los rodeos.
En el desafío por trabajar en torno a una agricultura regenerativa, al menos en la producción de papa en la Argentina, productores agropecuarios de la zona sudeste de Buenos Aires participaron de lo que fue el reciente Regen Summit en Laguna de los Padres.
Se trató de un evento organizado por una de las empresas insignia en la demanda de materia prima, McCain Foods, que busca replicar entre los productores originadores los conceptos de sustentabilidad y cuidado al medio ambiente, a través de la conservación de la biodiversidad, en pos de que toda la cadena pueda contar con una trazabilidad real, rápida, demostrable, y que pueda ser fácilmente resumida mediante un código QR y un teléfono celular.
Llevar esa idea a los productores, quienes lidian -y arriesgan su capital- con la aventura de lanzarse a la prueba y lograr ese pasaje en un entorno de campos alquilados, variabilidades climáticas y condiciones macroeconómicas que no siempre son las deseables, es una parte muy importante de la “docencia” que se pretende.
Para ello, algunos analistas convocados por las empresas que participan de la actividad, sean vendedoras de insumos o industrias transformadoras del alimento, estudian el día a día de la producción a campo y asesoran a los productores agropecuarios.
En el Regen Summit uno de los investigadores que se calzó esta tarea al hombro fue el docente Mariano Devoto, quien participa de la cátedra de Botánica General de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA).
A unos 15 kilómetros de la localidad formoseña de Subteniente Perín, cerca del límite natural con Chaco que marca el Río Bermejo, los hermanos Diego y Gabriel Soneira, socios en la empresa agropecuaria Santa Cecilia SRL, sembraron el 1° de septiembre del año pasado 630 hectáreas de soja de la variedad DM60i62 ipro, que cosecharon el 2 de febrero del corriente ejercicio.
En total, con un rendimiento de 38 quintales por hectárea, obtuvieron un lote de 36 toneladas que fue enviado a la planta de Renova SA, en Timbúes, y cumplió todos los parámetros requeridos por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) para conseguir la distinción de ser el “primer lote de soja” del ciclo 2025/26, y que fue rematado el viernes 24 de abril, con un precio de 1,8 millones de pesos la tonelada pagado por el Banco Macro y a beneficio de un programa de UNICEF.
Pero quizás lo más llamativo no esté en los datos relatados, sino en que poco tiempo después de cosechada esa soja, los Soneira sembraron maíz tardío que se cosechará a partir de julio próximo.
Sí, así como suena: una doble cosecha gruesa, copiando los modelos agronómicos típicos de Brasil, aprovechando precisamente condiciones de suelos y ambiente -sobre todo lluvias y temperaturas- que permiten una rotación intensiva de verano y en secano.
En diálogo con Infocampo, tras recibir su galardón en Rosario por haber sido los autores del lote “primicia” de soja, Diego y Gabriel relataron cómo es este modelo agronómico que supone también mucha intensidad de trabajo, debido a la mayor presión de plagas, malezas y enfermedades de la región, y también muchísima tecnología: entre otros aspectos, realizan la mayoría de las labores por medio de drones.
EL CALAFATE, Santa Cruz.- Siembran en agua salada. Hablan de hectáreas, pero no es tierra. Cultivan y se entusiasman en escalar el producto que ya tuvo su primera cosecha. Se trata de una prueba piloto de cultivo de macroalgas que apuntan a transformarlas en bioinsumos para el agro y explorar así una nueva cadena productiva.
Este verano ya hubo cosecha en la primera granja marina del país que se instaló en Puerto San Julián, en un trabajo que integra la tierra con el agua y conecta el mar con el campo: el proyecto lo impulsa la Fundación Por el Mar y apunta al cultivo controlado de Macrocystis pyrifera, conocida como cachiyuyo, una macroalga con alto valor por sus propiedades como bioestimulante.
“El objetivo es proteger los bosques de macroalgas tanto en Santa Cruz como en Tierra del Fuego, por eso proponemos sembrarlas en el mar, y así preservar los bosques. Tanto por su rol como por sus servicios al ecosistema queremos que sean conservadas, entonces proponemos que antes que se deforesten, se promueva el cultivo controlado que pueda ser utilizada para otros usos”, explicó a LA NACION Mariano Bertinat, coordinador de Santa Cruz de la fundación que lleva adelante varias iniciativas en la provincia.
En lugar de extraerla del ambiente, el modelo propone “sembrarla” en el mar: las esporas se desarrollan en el laboratorio y luego se trasladan a líneas de cultivo llamadas longlines que se instalan a 9 metros de profundidad.