La eliminación de los aranceles a la carne que se exporta dentro de la famosa Cuota Hilton disparó nuevas subas que mejoran el ingreso y compensan en parte la pérdida de competitividad del negocio de los frigoríficos, sobre la que vienen alertando los exportadores de carne.
Los últimos valores reportados dan cuenta de que los importadores europeos están pagando hasta 25.000 dólares la tonelada por la tonelada Hilton, conformada por los mejores cortes del vacuno, como el lomo, el cuadril y el bife angosto. Eso implica un incremento de 14% respecto al pico anterior, que fue de 22.000 dólares.
La suba tiene que ver con la quita del 20% de los aranceles, lo que quedó dispuesto en el acuerdo Unión Europea Mercosur. Al no tener que hacer ese pago al estado europeo, los importadores de ese bloque comercial mejoraron su capacidad de pago y como lo que crece es la demanda y lo que escasea es el producto, la mayor parte del beneficio se trasladó el precio de la carne.
Ese incremento todavía no se trasladó al precio del novillo de exportación. Su valor es de 8.000 a 8.200 pesos por kilo gancho. Las vacas para atender a la demanda europea se están negociando entre 6.600 y 6.900 pesos. Esas cotizaciones se lograron esta semana en el remate de exportación en el Mercado de Cañuelas y son también las que informan desde la Asociación de Productores Exportadores (APEA).
El comportamiento que marca el informe del Rosgan publicado esta semana sugiere que los productores están definitivamente apostando a la recría y reteniendo hembras, lo que podría anticipar una oferta más ajustada en el corto plazo y animales más pesados hacia adelante.
El primer trimestre de 2026 dejó señales claras sobre un cambio en el patrón de movimientos ganaderos. El análisis indica que hay menos oferta inmediata de hacienda y un aumento en los esquemas de recría, lo que empieza a cambiar la forma en que se produce y se comercia en el sector.
Aunque en los remates recientes se observó una oferta importante de invernada, los datos oficiales de movimientos indican que los productores están tomando decisiones diferentes a las habituales para esta época del año.
En marzo se trasladaron 795.871 terneros y terneras desde los campos de cría hacia otros destinos productivos, lo que representó una caída del 3% respecto de febrero y una baja del 21% frente a igual mes de 2025.
Se trata de un dato relevante desde el punto de vista estacional. Marzo suele marcar el inicio generalizado de la zafra en las principales regiones ganaderas, con una aceleración en la salida de terneros.
Enzo Lambertucci es contratista de pulverización, profesión que heredó de su padre y su tío con quienes comenzó a trabajar desde muy joven, en la zona de General Pinto, noroeste de la provincia de Buenos Aires, sobre la ruta 188 casi a mitad de camino entre Junin y Villegas.
En su actividad diaria, conoció a unos turistas llegados desde Austria, en plan de descansar, aunque en realidad, resultaron grandes productores agrícolas en varios países de Europa y en Centro América, quienes al enterarse del conocimiento y expertise de Enzo, le propusieron que fuera su asesor.
De esta manera, en una minuciosa recorrida por los referidos lugares, llegó a conocer cómo manejan las aplicaciones de fitosanitarios en diversos lugares y cultivos distintos, y a su regreso, conversó con Clarín Rural ocasión en la que nos trazó una síntesis comparativa con el trabajo en nuestro país.
“En Europa tienen máquinas increíbles, con depósitos de 8.000 litros, que se justifican por los volúmenes que aplican, pero no saben sacarles el jugo como hacemos acá, que experimentamos todo. En el concepto de que precisamos utilizar de gotas finas para llegar abajo (los estratos inferiores de las plantas), están muy lejos. Echan 350 litros/ha, y entonces se ve como el fungicida chorrea desde las plantas, es decir, se desperdicia mucho producto que termina en suelo contaminando”.