¿Sembrar temprano o apostar por fechas tardías? La elección no es sencilla, y está condicionada por múltiples factores ambientales, productivos y tecnológicos. El asesor técnico especializado en maíz, Pablo Talano, explicó las razones detrás de cada alternativa y sus implicancias en el rendimiento y la estabilidad del cultivo.
La principal virtud de las siembras tempranas de maíz —aquellas que se realizan en septiembre u octubre en gran parte de la región pampeana— radica en su capacidad para sincronizar el período crítico del cultivo (floración y llenado de grano) con el momento del año en que se registran los mayores niveles de radiación solar: fines de diciembre.
"Los maíces tempranos florecen cuando la radiación es máxima, alrededor de Navidad. Si en ese momento hay buena humedad, el rendimiento potencial es sin dudas el más alto", señala Talano. Esta combinación de luz, temperatura y disponibilidad hídrica permite maximizar la fotosíntesis y, por ende, la producción individual por planta.
Sin embargo, esta estrategia también implica riesgos. Los maíces tempranos están más expuestos a las condiciones de estrés hídrico en plena floración, lo que puede afectar fuertemente el rinde en años secos o con lluvias mal distribuidas. Además, los perfiles de humedad del suelo deben estar bien cargados desde el arranque, lo que no siempre ocurre al final del invierno.
El Servicio Meteorológico Nacional emitió el pronóstico climático para el trimestre julio -septiembre. Determinó que continúan las condiciones Neutrales y estima lluvias normales para el norte del país y sudeste de Buenos Aires; inferiores a lo normal en la provincia de Córdoba y oeste de Santa Fe y superiores a lo normal para el sur del litoral y noreste de Buenos Aires. Por su parte, las temperaturas mostrarían un patrón de normalidad o superior a lo normal para NOA, Cuyo y centro del territorio.
Más allá de estas proyecciones generales, el consultor Eduardo Sierra aclara que “estamos en una situación climática inestable, con fuertes irrupciones de aire polar en las últimas semanas”. Así, la masa de aire muy frío se posiciona muy al norte y no deja entrar la humedad que contiene el aire tropical.
“Tradicionalmente, las lluvias en el territorio argentino surgen a partir de vientos cálidos del nordeste cargados de humedad, que se encuentran con vientos fríos del sudoeste que desencadenan lluvias. Debe haber un equilibrio entre estas dos fuerzas, pero los vientos polares de las últimas semanas lo han alterado”, resume el especialista.
Por Jorge Castro.
El acuerdo entre la Argentina y China para exportar harina de soja al mercado de la República Popular se alcanzó en 2019, pero recién ahora –y por mediación de Bunge, una de las 4 grandes transnacionales de los alimentos con sede en EE.UU. pero con origen en la Argentina– un grupo de importadores con sede en Shanghái compraron 30.000 toneladas del producto, con proyección a multiplicar las compras por 3 o por 4 en los próximos 5 años.
Acá, en esta decisión crucial para el sector agroindustrial argentino, hay 3 factores en juego de importancia igualmente fundamental: a) el gobierno de Javier Milei ha tenido un enorme acierto estratégico al considerar prioritaria la cuestión fiscal, y de esa manera ha logrado terminar con la inflación como el aspecto central de la crisis macroeconómica de un país mega e híper inflacionario como es la Argentina, y en ese camino se ha convertido en el principal aliado de EE.UU. en América Latina, y quizás del mundo; b) en el hecho de que China es la 2da economía del sistema global, y acaba de sellar en Ginebra un acuerdo de cooperación con EE.UU.; y c) Bunge, ahora norteamericana, fue creada en la Argentina de 1880 por inmigrantes europeos; y se convirtió de inmediato en uno de los principales protagonistas del extraordinario boom exportador desatado por el agro argentino entonces.
CARLOS CASARES, Buenos Aires.- Para transitar por la ruta provincial 50, que es de tierra, entre la localidad de Carlos Casares y Bolívar, hay que subirse a una camioneta y, aun así, las probabilidades de quedarse encajado en medio del barro son muchas. Si esto sucede habrá que tener algo de suerte y esperar que pase un vecino con un tractor, porque tampoco hay señal para comunicarse por teléfono. Lo sabe muy bien la gente de Ordoqui, una localidad en donde viven 137 personas, lejos de las 2000 que supo albergar en la década del 40, cuando pasaba el tren. “Acá había seis fábricas”, dice Roberto Berardo al recordar viejos y buenos tiempos para una comunidad que estaba conectada con la ciudad. Hoy en esta localidad, sobre el camino de tierra que se vuelve intransitable, se encuentra una planta compresora que lleva gas de Vaca Muerta al AMBA.
Este es uno de los lugares del centro y oeste bonaerense con problemas de inundaciones por las intensas lluvias de los últimos meses, en especial durante abril y mayo, pero también por la falta de continuidad de diversas obras de infraestructura. En total, según la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), unos 2 millones de hectáreas quedaron bajo el agua en toda la provincia en el peor momento del fenómeno. La entidad informó que Carlos Casares y 9 de Julio se convirtieron en el epicentro del problema. Hoy siguen muy afectadas entre 800.000 y un millón de hectáreas, además de Carlos Casares y 9 de Julio, si se consideran Bolívar, 25 de Mayo, Henderson (partido de Hipólito Yrigoyen), parte de Saladillo y General Alvear, entre otras zonas.
Por Ignacio Iriarte.
Todos los años del período 2016/2024, la faena del segundo semestre ha sido más alta que la de los primeros seis meses.
En los últimos cinco años, en promedio, la matanza de julio-diciembre resultó un 10% superior a la del período enero-junio previo; el año pasado, la faena del segundo semestre superó en un 12% a la de la primera parte del año.
Si tenemos en cuenta lo faenado en el primer semestre de este año, y la estacionalidad de la oferta prevista para la segunda parte del año, 2025 cerraría con una faena de 13,9 millones de cabezas. Sería prácticamente el mismo volumen que el año pasado.
Puede atribuirse ese aumento estacional de la oferta a partir de julio a la gran cantidad de terneros y terneras que se destetan en otoño, y con –o sin– una recría corta va a los feedlots y son engordados para salir en gran volumen en agosto-noviembre.
En el año 1994, el campo argentino venía con nula rentabilidad en las producciones lechera, ganadera y de granos. Muchos productores aún arrastraban las heridas de la crisis económica previa con la hiperinflación del gobierno de Alfonsín.
Ante un panorama desolador y la imperiosa necesidad de subsistir, un grupo de productores de localidades del departamento Las Colonias (San Jerónimo Norte, Santa María Norte, San Jerónimo del Sauce, San Carlos Norte, Las Tunas y Humboldt), concibió una idea innovadora: trabajar de forma asociada.
El objetivo era claro: compartir maquinaria de gran porte e incorporar tecnologías que, individualmente, les resultaban inalcanzables, facilitando así el trabajo de la tierra.
Tras intensas reuniones e intercambio de ideas, en junio de 1994 se materializó el acta constitutiva de la Agrupación de Colaboración Colonias Unidas. Un nombre que, desde el inicio, reflejó la unión de productores de diferentes localidades, y el espíritu de cooperación que los impulsaba. La convicción era que, como toda tormenta, la crisis pasaría.
El Gobierno dio por terminada la baja temporal de retenciones a la soja. Así, el poroto vuelve a tributar una alícuota del 33% y sus derivados del 31%. Los precios bajaron de forma inmediata y en la industria anticipan que se van a frenar las ventas. Salvo por las declaraciones pendientes de liquidación, esperan un menor flujo de divisas hasta noviembre, aunque no descartan que Economía en algún momento vuelva a conceder otra reducción. Quedan sin vender unos u$s15.000 millones en granos.
Como habían anticipado el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, la baja temporal de retenciones al maíz, la soja y sus derivados terminó en junio. El equipo económico tomó la decisión de extender el beneficio solo para el trigo y la cebada, pensando sobre todo en las perspectivas de siembra del productor de cara a la próxima cosecha.
La explicación que extendió el Gobierno al sector es que la medida no pudo sostenerse por el costo fiscal. El consultor agropecuario Javier Preciado Patiño, estima que se dejaron de recaudar alrededor de u$s800 millones desde febrero. Aunque hacia adelante con un menor precio podrían detenerse las ventas y también impactar negativamente a las cuentas fiscales.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, señaló que el Gobierno se encuentra “terminando de definir el decreto” con el cual se reformará el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y confirmó que al ente se le va a “sacar” la autarquía para “ordenarlo” desde la Secretaría de Agricultura. En tanto, sobre el reclamo del campo por las retenciones, apuntó que se busca “generar un superávit” para “bajar impuestos”, entre ellos los derechos de exportación (DEX).
Así lo expresó el funcionario a LA NACION al visitar Caminos y Sabores, la feria de alimentos y gastronomía organizada por Exponenciar que comenzó ayer y finalizará el próximo domingo en el predio de Palermo de la Sociedad Rural Argentina (SRA). En esta edición participan 550 expositores de las provincias de Buenos Aires, Catamarca, ciudad Autónoma de Buenos Aires, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Tucumán. Hay, según los organizadores, 135 que son nuevos o regresan después de unos años.
“Estamos terminando de definir el decreto; lo que se busca, fundamentalmente, es concentrar la administración en la Secretaría de Agricultura para reducir el costo de administración y para ordenarlo. No se pretende, de ninguna manera, afectar la función que tiene el INTA ni a sus profesionales, pero sí ordenarlo un poco”, señaló. Luego amplió: “Fundamentalmente la idea es reorganizarlo, sacar la autarquía que tiene para que se maneje mucho más organizadamente y que siga funcionando como actualmente”.
“Lo bueno y breve, dos veces bueno”, es un refrán popular del que la Federación Agraria Argentina (FAA) hizo gala en las últimas horas.
Bastaron solo 160 palabras de un escueto comunicado para que la entidad que preside Andrea Sarnari realizara un crudo diagnóstico de la situación que atraviesa el campo y que puede resumirse en una de las frases del documento: “ausencia de políticas agropecuarias virtuosas”.
Así lo manifestó luego de que su Consejo Directivo Central (CDC) sesionara en Rosario y, durante la reunión, directores de todo el país expresaran su malestar y gran preocupación por la realidad que les toca atravesar a los pequeños y medianos productores.
“Las políticas agropecuarias dejan fuera de la cancha a los productores de pequeña y mediana escala”, señaló la FAA en el título del comunicado, donde precisó luego que “la asfixiante presión impositiva, la ausencia de políticas agropecuarias virtuosas que promuevan la producción de los pequeños y medianos chacareros, y la poca o nula rentabilidad que existe en el sector”, son los problemas que inquietan a sus asociados.
Luego de que el 15 de agosto de 2023 la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) denunciara a los principales exportadores de granos y subproductos y a la cámara que agrupa a esas empresas ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) por supuestas conductas “anticompetitivas” en contra de los productores, el organismo desestimó dicha acusación. La denuncia fue realizada cuando el entonces ministro de Economía, Sergio Massa, en el gobierno de Alberto Fernández, puso en marcha los distintos programas de dólares soja. La denuncia abarcaba el período 2020-2023 y señalaba como indicios las diferencias entre precios FOB internacionales y los registrados en el sistema SIO-Granos, así como el comportamiento durante programas estatales.
Entre los fundamentos, la CNDC dijo que la investigación condujo a que no existen condiciones estructurales ni evidencias de cartelización en el mercado granario argentino. Los principales argumentos del dictamen fueron: alta atomización del mercado, existen más de 500 empresas exportadoras, 180 molinos harineros, 2151 plantas de acopio y numerosas cooperativas, rotación en el ranking de exportadores sin estabilidad en el liderazgo, con empresas que encabezan las exportaciones que un año pierden participación al siguiente, lo que evidencia una competencia dinámica.