Por años, la política habló del campo como si fuera un sector que responde por inercia. Siembra porque siempre sembró. Produce porque siempre produjo. Exporta porque no tiene otra opción. Pero la realidad es más compleja. El agro responde a incentivos. Y cuando estos faltan, se estanca.
Por eso, una frase que el presidente Javier Milei lanzó en la Asamblea Legislativa no pasó inadvertida: “Tenemos las condiciones y las herramientas para producir 300 millones de toneladas”.
No fue una declaración menor. Fue, en rigor, la primera vez en mucho tiempo que un Presidente pone sobre la mesa, ante el Congreso, una meta productiva de esa magnitud. Llegar a 300 millones de toneladas implicaría prácticamente duplicar el volumen actual. No es imposible. Pero tampoco es automático.
Milei fue claro en un punto: la baja de los derechos de exportación dependerá del superávit fiscal. Y ahí está la clave. La presión impositiva, particularmente las retenciones, es el principal condicionante de la expansión productiva. Sin una reducción sostenida, difícilmente haya un salto estructural.
El superávit no es un eslogan ideológico para el agro: es la condición para recuperar competitividad. Cada punto que se baja en retenciones es un punto que vuelve a la inversión, a la tecnología, al paquete agronómico. Si el Gobierno logra consolidar equilibrio fiscal, el campo tendrá el estímulo necesario para ampliar área, intensificar manejo y apostar a mayores rindes.
Pero el Ejecutivo no es el único actor. El Congreso también tiene tareas pendientes.
GENERAL ROCA- En el Alto Valle de Río Negro, el paisaje tiene una imagen clásica: filas ordenadas de perales y manzanos que durante décadas definieron la identidad productiva de la región y la convirtieron en uno de los principales polos exportadores de fruta del mundo. Pero, entre esas plantaciones que siguen siendo la joya de la economía regional, empieza a aparecer otro color: lotes de maíz que rompen el paisaje frutícola tradicional. En distintos puntos del valle, y sobre todo hacia zonas nuevas bajo riego, el cereal aparece cada vez con más frecuencia. Esa imagen refleja un cambio que se viene consolidando en la provincia: el avance del maíz como parte de una diversificación productiva asociada al riego y a la ganadería.
Los números muestran que el crecimiento ya empezó. “Hace unos diez años había entre 12.000 y 14.000 hectáreas y hoy tenemos más de 24.000 hectáreas”, señaló Lucio Reinoso, secretario de Agricultura de Río Negro, que visitó la región. Además, participó, en Cervantes, del 1° Encuentro de Maíz bajo Riego en la Norpatagonia, con la organización de los gobiernos de Rio Negro y Neuquén. Maizar colaboró con la difusión y comunicación, además del INTA, Aapresid y CREA. Hubo más de 100 asistentes entre productores, técnicos y referentes del sector.
Gran parte de esa superficie se destina tanto a grano como a silo para alimentación animal. Si avanzan nuevos desarrollos bajo riego, el crecimiento podría ser mucho mayor. “Si se desarrollan nuevas áreas bajo riego y la rentabilidad del cultivo mejora, creemos que podemos llegar a tener alrededor de 100.000 hectáreas de maíz en toda la región”, indicó el funcionario.
La guerra declarada por Estados Unidos e Israel contra Irán concentró la atención de los inversores y tuvo un impacto semanal alcista sobre el valor de los granos en Chicago, en parte, derivado del aumento del petróleo y de la chance de un mayor uso de biocombustibles derivados de la soja y del maíz para morigerar el encarecimiento de los combustibles. En cuanto al trigo, la crisis geopolítica ahora afecta con sendas guerras un polo de oferta y un polo de demanda, mientras que el encarecimiento de un insumo clave como la urea abre signos de interrogación sobre los rindes de la futura cosecha. En el mercado argentino la soja mantuvo valores deprimidos, mientras que los cereales evidenciaron un nivel de precios más firme.
Hay muchos motivos para explicar por qué Expoagro, la megamuestra más importante del campo argentino, que se desarrollará desde el martes hasta el viernes próximo en el predio ferial y autódromo de San Nicolás, es imperdible. Y, entre ellos, la edición 2026 lo es porque la exposición celebra su 20° aniversario. El punto de encuentro entre productores y la oferta de tecnología y de servicios de empresas de semillas, maquinaria agrícola, bancos, insumos, ag tech, innovación tecnológica, instituciones, gobiernos, expertos y ganadería refleja una forma de trabajo colaborativa del agro argentino que logró trascender las diferentes coyunturas que atravesó el país en los últimos años. Acaso todos esos motivos pueden resumirse en ese concepto.
Aunque ahora hay un Gobierno que reconoce al agro como uno de los principales motores de la economía argentina, el escenario sigue siendo complejo. Los márgenes agrícolas son ajustados por la permanencia de la presión impositiva y hay costos en alza por la coyuntura internacional. Al mismo tiempo, la actividad necesita una baja de las tasas de interés para canalizar las inversiones productivas. Pero el agro argentino ya ha demostrado que siempre va por más y Expoagro es el escenario ideal para tomar decisiones que ayuden a utilizar la mejor tecnología que permita lograr los mayores niveles de eficiencia de cada planteo productivo.
Con más de 700 expositores, 12 plots de semilleros, 11 bancos públicos y privados, decenas de empresas de maquinaria agrícola y 29 start up de agtech y una extensa agenda de actividades de capacitación, entre otros aspectos salientes, Expoagro exhibirá la potencia del campo argentino.
Del 10 al 13 de marzo, el Predio Ferial y Autódromo de San Nicolás volverá a convertirse en la capital del agro argentino con una nueva edición de Expoagro 2026, la muestra agroindustrial a cielo abierto más importante de la región. En su 20° aniversario, la exposición llega con récord de participación, una agenda cargada de contenidos y una propuesta que combina tecnología, conocimiento, financiamiento e innovación para toda la cadena agroindustrial.
Consolidada como el gran punto de encuentro anual del sector, la muestra reunirá a productores, empresas de maquinaria e insumos, bancos, startups tecnológicas y especialistas del agro que durante cuatro días buscarán generar negocios, compartir conocimiento y analizar el futuro de la producción.
En el año en que cumple dos décadas, la exposición alcanzó un nuevo hito: todos los espacios fueron reservados con anticipación. Según explicó Diego Abdo, la muestra reunirá a más de 700 expositores, entre ellos más de 100 empresas nuevas o que regresan al evento.
“En 20 años hubo al menos 20 hitos que marcaron cada exposición”, recordó Abdo. Y agregó que la feria evolucionó desde una muestra itinerante hacia un predio estable en San Nicolás, ampliando su alcance desde una exposición local a una de proyección internacional. “Pasó de ser una muestra puramente fierrera a integrar a toda la cadena agroindustrial y dejó de ser una simple vidriera para convertirse en un espacio donde se interactúa y se concretan negocios”, destacó.
El mundo demanda cada vez más alimentos y producir enfrentando las constantes sequías es un gran desafío. En Argentina se riegan 2,1 millones de hectáreas, pero hay potencial para regar 7 millones y medio. Un estudio de Fada (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) encontró un potencial oculto en la ampliación y mejoramiento del riego. En el informe se trabajaron propuestas que revelaron al riego como un generador de más empleo, más producción y un aliado de la sustentabilidad.
“Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo, la propuesta no es gastar más agua sino justamente cuidarla y usarla mejor, más responsablemente”, explicó Antonella Semadeni, economista Fada.
Sólo en Córdoba y Buenos Aires, ampliar el riego generaría más de un millón de toneladas extras de soja, más de 3 millones de maíz y más de 800 mil de trigo, es decir, podrían producirse 5 millones de toneladas más de estos granos.
En términos de empleo, generaría 2 nuevos puestos de trabajo cada 100 hectáreas, aportando más de 27 mil fuentes de trabajo: en servicios, industrias, fletes, para las exportaciones, entre muchos otros. “En ciertas zonas de Argentina, el riego no sólo mejora los rindes, o sea, lo que podés producir por hectárea, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, resaltaron desde Fada.
Por Jorge Castro.
La apertura de la economía argentina ha adquirido un carácter irreversible, y se integra en el sistema mundial en las condiciones tecnológicas de la revolución de la Inteligencia artificial. El sector más competitivo que tiene el país es el agro argentino.
La Argentina exporta U$S 80.000 millones anuales, y en las condiciones del mundo actual puede triplicar estas exportaciones en los próximos 10 años.
Por eso es esencial aprobar lo antes posible el acuerdo con Estados Unidos, que ante todo prioriza las inversiones, y sólo subsidiariamente promueve el comercio; y el hecho es que le abre el mayor mercado del mundo para las carnes argentinas, lo que se ocurre con el apoyo del presidente Donald Trump.
La política internacional es un mundo de realidades donde lo único que importa es ser relevante, y de obtener el primer lugar en alguna actividad significativa, que en el caso de la Argentina es la producción de agroalimentos de alta calidad y menores costos.
Esto significa que el agro argentino debe adoptar sin miedos las tecnologías y los estándares más avanzados de la época; y aceptar con los brazos abiertos las pautas más exigentes tecnológicas y científicas impuestas por la comunidad internacional, y en especial por los países más avanzados del mundo, liderados por EE.UU.
El mercado argentino de fertilizantes cerró 2025 con un volumen de 5,1 millones de toneladas. El dato representa un incremento del 3% respecto del año calendario anterior, revelaron los estudios preliminares de Fertilizar Asociación Civil. Este resultado ratifica la tendencia positiva iniciada en 2024 y confirma la recuperación del sector tras los ajustes registrados en años previos.
María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de Fertilizar, explicó que el año comenzó con un primer bimestre débil, en gran parte como consecuencia de la menor superficie de maíz tardío correspondiente a la campaña 2024/25. No obstante, con el correr de los meses el consumo se recuperó, impulsado por condiciones climáticas favorables para la producción agrícola y por la recarga de humedad en los perfiles del suelo, detalló la referente de la entidad dedicada a difundir conocimiento sobre la nutrición y el cuidado del suelo para una producción sostenible.
Este factor resultó determinante para estimular la expansión de la superficie destinada a gramíneas, especialmente trigo y maíz. En el caso del trigo, el consumo de fertilizantes creció en línea con el aumento de la superficie sembrada. Sin embargo, se observó un deterioro en las dosis aplicadas por hectárea. De acuerdo con el análisis de la entidad, la producción récord del cereal no estuvo acompañada por un nivel de fertilización acorde, lo que derivó en un deterioro en la calidad de los granos obtenidos.
“En un contexto generalizado de suelos que vienen perdiendo fertilidad, debemos estar atentos a la nutrición para no resignar ni cantidad ni calidad de grano producido”, advirtió González Sanjuan.
La reciente autorización de una vacuna contra la fiebre aftosa producida por la empresa brasileña Ourofino Saúde Animal marca un punto de inflexión en el sistema sanitario ganadero argentino.
La aprobación fue otorgada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) a través del mecanismo de equivalencia, un procedimiento técnico que permite habilitar productos ya evaluados y aprobados en otros países bajo estándares sanitarios comparables.
Para el sector ganadero, esta decisión tiene un impacto directo en la estructura de costos de producción, ya que la vacuna antiaftosa constituye un insumo indispensable para mantener el estatus sanitario del rodeo nacional, condición clave para sostener las exportaciones y el posicionamiento de la carne argentina en los mercados internacionales.
Durante años, los productores señalaron que el precio de este insumo representaba un costo significativo dentro del esquema productivo. La escasa competencia en el mercado limitaba las alternativas disponibles y mantenía valores elevados en un producto que es obligatorio dentro del calendario sanitario.
El procedimiento de equivalencia utilizado por el SENASA no implica una reducción en los controles sanitarios, sino la aplicación de un mecanismo técnico reconocido internacionalmente.
A través de este sistema, se verifica que la vacuna cumpla con los mismos estándares de calidad, seguridad y eficacia exigidos para los productos aprobados en el país. Este tipo de validaciones ya se ha utilizado previamente en otras vacunas veterinarias, permitiendo agilizar los procesos regulatorios sin comprometer el nivel de exigencia sanitaria.
Los precios de la hacienda se ubican en niveles inéditos en comparación con los promedios históricos. Basta señalar que un ternero para invernada de 180-200 kilos cotiza actualmente a unos 6500 pesos por kilo –4,4 dólares por kilo—, el valor más alto en dólares constantes de toda la historia de la ganadería argentina. Si se lo compara con el promedio de los últimos 10 años, de 1,80 dólares corrientes por kilo, el valor actual es 140% más alto. En pesos constantes, el máximo histórico para el ternero había sido de 5500 pesos por kilo, un nivel que se sostuvo apenas durante dos meses en 2022.
Una situación similar se observa en la hacienda gorda: entre febrero de 2025 y febrero de 2026, el precio del novillito aumentó 89% versus 30% de la inflación. En el mismo periodo, la vaca gorda subió 85%, mientras que un índice ponderado de insumos ganaderos creció 40%. “En síntesis, los valores actuales son muy rentables para el productor de carne, especialmente para el criador, y tienen chances de mantenerse durante un período prolongado”, proyecta el consultor Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero.
Las causas de este escenario favorable son diversas. En primer lugar, la faena de los últimos tres meses ha sido muy baja. Inicialmente, este déficit se atribuyó a la incertidumbre generada por las elecciones de medio término; sin embargo, aun con resultados favorables en octubre, la importante baja continuó.
También influyó la existencia de millones de hectáreas fuera de producción en el centro de de Buenos Aires, así como una retención estacional de primavera, incentivada por expectativas de precios crecientes.