En el marco del gran despliegue que Santa Fe realiza en La Rural -con el stand más grande en la historia de la muestra, rondas de negocios, cocina en vivo, espectáculos culturales y participación destacada en el Salón Agtech- el gobierno de Santa Fe consolida una presencia que no solo exhibe el potencial productivo del territorio, sino también el perfil innovador y tecnológico de sus políticas públicas.
Una de las actividades relevantes del área productivo que lidera Gustavo Puccini fue la entrega de certificados a 14 empresas seleccionadas en la edición especial del programa Tecnoindustria + IA, orientada al sector de maquinaria agrícola.
“Santa Fe no solo produce: diseña, innova y lidera con tecnología desarrollada en su propio territorio. Este programa es parte de una política pública que pone a la industria en el centro de la agenda, con mirada estratégica y federal”, expresó el secretario de Desarrollo Industrial, Guillermo Beccani.
La edición estuvo enfocada en brindar soluciones tecnológicas aplicadas a la industria, específicamente en tres ejes: mantenimiento predictivo (para anticipar fallas en planta), seguridad laboral (con sistemas de visión por cámara que detectan riesgos) y eficiencia energética (mediante análisis digital de patrones de consumo). Cada empresa implementará tres soluciones basadas en inteligencia artificial, gestionadas desde una plataforma que permite visualizar en tiempo real el funcionamiento productivo y las devoluciones generadas por la IA.
Esta semana en La Rural de Palermo se percibió a las claras que la ganadería argentina atraviesa un momento positivo, con señales alentadoras en términos de demanda y precios internacionales, un clima que apuntala el engorde del rodeo y buen ánimo entre los productores, pero también con desafíos estructurales que no les permiten bajar la guardia.
En este contexto la genética, cuyo muestrario se lució en la pista de la expo, se perfila como una de las herramientas más poderosas para mejorar la eficiencia productiva y enfrentar las nuevas exigencias del mercado global.
Alejandro Lauret, productor cordobés y director de la Cabaña La Dominga, de Ischilín, quien participó este año como jurado de la raza Brangus, sostiene que “el mejoramiento genético representa una de las herramientas más eficaces y transformadoras para elevar la eficiencia productiva en sistemas ganaderos”. Para Lauret, no se trata solamente de buscar animales con mejores características individuales, sino de construir sistemas más resilientes: “Estamos hablando de mayor rendimiento, mejor calidad de carne, resistencia a enfermedades, eficiencia alimentaria y, por ende, menor impacto ambiental”.
En esa línea, destaca que animales que alcanzan el peso óptimo con menos consumo no solo son más rentables, sino también más sostenibles: “Invertir en genética es apostar a un modelo competitivo a largo plazo. Es una inversión en conocimiento, en tecnología y en la eficiencia de toda la cadena de valor”, dice.
La ganadería se llevó muchas de las miradas en esta Exposición Rural de Palermo, pero en el Pabellón Azul —el espacio donde todos los años la maquinaria agrícola muestra sus últimos avances— también hubo novedades que marcaron una diferencia. En esta edición 137a. el foco de muchas empresas estuvo puesto en cómo la tecnología desarrollada originalmente para la agricultura comienza a adaptarse a las necesidades específicas del sector ganadero. Además, el nuevo escenario de apertura de importaciones permitió la llegada de equipos que hasta hace poco eran inviables en el mercado local. La flexibilización del comercio exterior abre la puerta a incorporar maquinaria importada con modificaciones pensadas especialmente para el productor argentino.
“Todas las empresas están intentando entrar por ese lado. Son productos que existen en el mundo, pero como teníamos nichos chicos y una estructura cerrada, era complicada. Entonces se prefería tener una sola línea de producto, para facilitar el abastecimiento de repuestos”, explicó Reynaldo Postacchini, vicepresidente de Claas.
Con la apertura, aseguró, también cambió la mirada del productor, especialmente en lo que respecta a la ganadería y la lechería. “Veo que el productor está muy ávido de incorporar tecnología. Hay un cambio de tendencia fuerte, lo ves en la gente de las cooperativas”, sostuvo.
De todos modos, aclaró que esa tecnología no puede usarse tal como llega del exterior. Requiere una adaptación al mercado argentino, que tiene condiciones y formas de trabajo distintas. “Lo primero fue el ancho de trabajo, porque aquí se usan máquinas de mayor capacidad, pero también que resistan la cantidad de horas de uso. Un equipo de estos en la Argentina hace 4000 o 5000 hectáreas por año; en Europa, hace 400. Es totalmente distinta la exigencia”, señaló.
La Asociación Argentina de Criadores de Hereford y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) firmaron una carta de intención para avanzar en pruebas pastoriles sobre toros en estaciones experimentales de en la zona de Las Armas, provincia de Buenos Aires. El objetivo es identificar líneas genéticas más eficientes, productivas y sustentables. El convenio se da en un contexto donde la ganadería argentina da un nuevo paso en su articulación entre el sector público y privado. A partir de este acuerdo, las entidades buscan evaluar la eficiencia productiva de animales provenientes de distintos criadores, todos bajo un mismo sistema de manejo.
“Son pruebas que se realizan a campo y a pasto, que es donde realmente se cría la mayoría de los rodeos nacionales. Más allá de algunos reproductores de pedigree, donde se busca genética de alta precisión, estas evaluaciones reflejan el comportamiento real del animal en el sistema productivo. Por eso trabajamos en ese sentido, buscando la integración público privada, que es la potenciación que se va a hacer en todo el país”, explicó Alejandro de La Tour, presidente de Hereford Argentina.
Según explicó De La Tour, la carta de intención forma parte de un convenio marco más amplio que la asociación mantiene con el INTA desde hace tiempo. A partir de ese acuerdo general, se firman convenios específicos para avanzar en distintos proyectos, como la medición de eficiencia de conversión, la evaluación de toros en distintos ambientes y el estudio de parámetros reproductivos.
Al observar los equipos expuestos en Palermo se puede trazar el rumbo que ha seguido la evolución de la maquinaria en los últimos tiempos, más allá del conocido avance de la electrónica, la digitalización y la comunicación. En la gran mayoría de los equipos que se ven en la feria, subyace como objetivo de fondo, a veces logado otras veces no tanto, un mejor manejo de los insumos y de los recursos, buscando trasformar cada actividad en sostenible, desde el punto de vista de la reducción de los costos de producción y de la conservación del ambiente.
En estos dos sentidos -económico y ambiental-, los drones agrícolas constituyen un claro caso de mejoramiento de la eficiencia en el uso de los agroquímicos, con alto poder para minimizar la deriva y lograr la llegada de las gotas de las pulverizaciones con mayor efectividad. Con estos equipos se pueden limitar las áreas de aplicación solo a los lugares donde es necesario hacer el tratamiento en cada lote, como también llegar a sitios de acceso difícil por lluvia o por las condiciones topográficas.
Para todo ello, se han desarrollado los modelos con cámaras multiespectrales –para el reconocimiento—y los modelos para la distribución de líquidos y sólidos granulados.
Las imágenes se utilizan para, por ejemplo, hacer mapas de malezas para luego, llegar con las pulverizaciones solo a los lugares donde están esas malezas. Luego las pulverizaciones pueden ser con pulverizadoras terrestres o con drones aplicadores. Las pulverizadoras se prefieren para el trabajo en grandes lotes, los drones aplicadores, para lotes menos extensos.
Por Ignacio Iriarte.
En Estados Unidos, el ciclo ganadero se ha dado vuelta: los precios no paran de subir, alcanzando niveles récords. Se espera para este año una caída en la faena del ganado bovino del 7%, y una reducción del 14% en la matanza de vacas y de toros, que es lo que compone el grueso de la oferta doméstica de carne magra, que provee a la gigantesca industria de la carne picada.
En este contexto tan complejo, Donald Trump ha amenazado a Brasil con aranceles adicionales del 50% a la importación de varios productos, incluida la carne vacuna, lo que volvería imposible continuar con un flujo comercial de Brasil a este país, equivalente hoy a unas 350 mil toneladas anuales.
A este faltante –el 20% de lo que Estados Unidos importa– hay que agregarle además una nueva suspensión por parte de las autoridades sanitarias estadounidenses de la importación de terneros en pie de México, como consecuencia de la dispersión -cada vez más preocupante- del “Gusano Barrenador del Nuevo Mundo” en los estados del norte de México.
Estados Unidos está desde hace décadas muy involucrado en la lucha contra el gusano barrenador; en Centroamérica financia la producción e importación de machos estériles de la mosca que lo difunde, pero esta técnica, hasta ahora eficaz, parece impotente para frenar la difusión de la mosca.