En pleno corazón del noroeste bonaerense, en el partido de General Villegas, se gesta un proyecto que promete revolucionar la matriz energética y productiva de la Argentina: BioVi. En el establecimiento “El Clarinete”, sobre la ruta 188, el productor agropecuario Pierre Courreges encabeza una iniciativa ambiciosa: la instalación de una planta de bioetanol a base de maíz, concebida bajo un modelo asociativo con la empresa Bio4, de Río Cuarto, en Córdoba. Otro de los pilares del proyecto es Juan Pablo Russi, ingeniero agrónomo y experto en nutrición animal.
La inversión estimada supera los US$100 millones. La propuesta no solo busca generar energía renovable y sumarse a la agenda global de la descarbonización, sino también potenciar la economía regional, dinamizar la ganadería y consolidar a General Villegas como un polo de energía verde en el país. La planta proyectada tendrá una capacidad productiva de 88.855 metros cúbicos de bioetanol por año, con una notable conversión: cada tonelada de maíz se transformará en 410 litros de etanol automotor.
Pero el proyecto excede la generación de combustible. El proceso industrial también producirá 0,931 toneladas de burlanda húmeda y 15 kilos de aceite de maíz por cada tonelada procesada. Estos subproductos son estratégicos: la burlanda, por ejemplo, se ha convertido en un insumo clave y más económico que el maíz para la alimentación de ganado en feedlots y tambos. De hecho, la futura planta generaría diariamente la cantidad suficiente de burlanda para alimentar 80.000 cabezas de ganado. La burlanda representa en torno a un 30% de la dieta en ganadería y el 10% en lechería.
Cada vez que hay ruido con los Derechos de Exportación (DEX), más conocidos como retenciones, pocas veces se tiene en cuenta la evidencia del impacto que provocan cuando no están. De la misma forma que no siempre se considera el efecto que provoca la eliminación de las regulaciones y las trabas al comercio.
En los últimos días aparecieron datos que contribuyen a demostrar que cuando al agro se le reduce la carga impositiva o el Estado retrocede en su rol de interventor sobre el mercado la respuesta positiva no tarda en llegar.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) las exportaciones de carne vacuna entre enero y agosto pasado se incrementaron un 24% respecto del mismo período de 2024 con un aporte de divisas por US$2256 millones. Ese nivel de ventas externas supera en un 20% al promedio de los últimos cinco años.
A partir de diciembre de 2023, con la asunción de Javier Milei en la presidencia, se eliminó cualquier posibilidad de frenar el comercio externo de carne. En los cuatro años anteriores eso estaba a tiro de la voluntad de cualquier funcionario. Se podía recurrir a la negativa a otorgar permisos de exportación o decretar la prohibición lisa y llana, como lo hizo Alberto Fernández en mayo de 2021.
Lejos de las promesas que la semana anterior posibilitaron un ligero repunte de la soja, esta semana la oleaginosa cerró con valores en baja en Chicago, sin certezas sobre las ayudas que la Casa Blanca daría a los agricultores por los perjuicios de la batalla arancelaria y con un recrudecimiento de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que derivó en la cancelación de la cumbre Trump-Xi. En tanto, el maíz y el trigo completaron la cuarta semana bajista seguida en el mercado estadounidense. En la Argentina se va disipando la firmeza de la soja derivada de la fugaz baja a cero de los derechos de exportación.
Con el clima como aliado en buena parte de la región agrícola del país, las proyecciones para la campaña 2024/2025 anticipan una cosecha récord. Estimaciones privadas prevén que los principales cultivos —soja, maíz, trigo, sorgo y girasol— superen los 140 millones de toneladas a nivel nacional.
En Córdoba, las perspectivas siguen la misma tendencia. Los cultivos de invierno y los primeros lotes implantados muestran un escenario alentador, particularmente en trigo.
Según la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), la producción provincial de trigo alcanzaría un récord histórico de 5,7 millones de hectáreas, impulsada por una superficie sembrada también récord de 1,79 millones de hectáreas y un rendimiento promedio de 35,1 quintales por hectárea, de acuerdo con el relevamiento del Departamento de Información Agronómica (DIA) de la entidad.
Si a las cifras del cultivo invernal se suman las proyecciones de siembra de los granos gruesos —soja, maíz, sorgo, maní y girasol—, los productores cordobeses implantarían 9,6 millones de hectáreas con fines agrícolas.
Los sectores agroindustrial y energético son los dos pilares clave con los que cuenta la Argentina para mejorar su situación en el comercio internacional.
Así lo señaló Marcelo Elizondo, presidente de la International Chamber of Commerce (ICC) en el país, al participar el miércoles en la cuarta edición del ciclo “Coyuntura y agro 2025, ‘Vaca Viva’ y Vaca Muerta, Dos modelos de desarrollo: ¿complementarios?”, organizado por La Voz.
Se hicieron presentes también en el evento, llevado a cabo en el auditorio de La Voz, Silvina Fiant, directora del Departamento de Información Agronómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba; Daniel Artana, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (Fiel), y el periodista Edgardo Moreno, jefe de Programación y Noticias de radio Mitre Córdoba.
La jornada tuvo el auspicio de Corteva Agriscience, Tecnomyl, Lothar, Air Europa, Ecovatio, Bacar y la Asociación Somos Vaca Viva, y el acompañamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba, la Fundación Bolsa de Cereales de Córdoba y la Sociedad Rural de Jesús María.
Como punto de partida, Elizondo recordó que en 2024 las ventas de bienes del país al exterior alcanzaron un total de U$S 79.721 millones, con importaciones totales por U$S 60.822 millones.
En el desagregado, las exportaciones fueron lideradas por las Manufacturas Agropecuarias (37% del total, con U$S 29.675 millones) y los Productos Primarios (23%, con U$S 18.307 millones).
“La recomendación agronómica más importante en este momento es no demorarse con las aplicaciones de fungicidas ante la aparición de enfermedades que pueden comprometer los rendimientos de cebada y trigo”, afirma el consultor Agustín Bilbao, en el sur bonaerense. Observa que en estos días apareció escaldadura en cebada, por ahora con baja incidencia, pero que puede secar las hojas si no se controla a tiempo.
También se desarrolló la mancha en red, con presencia en el 70-100% de los lotes, en algunos casos con ataques fuertes. “En trigo hubo ataques de roya de la hoja y estriada, y mancha amarilla, ante lo cual debió hacerse una primera aplicación y se está a las puertas de la segunda”, alerta.
En el norte de Buenos Aires, el asesor Julio Lieutier dice que “los trigos sufrieron ataques de roya y que en estos días hay una oleada de mancha amarilla que está siendo objeto de control químico con avión. En cebada apareció mancha en red, que ya exigió una aplicación y va por la segunda. Para el control de estas enfermedades ha habido una evolución en los productos y hoy se cuenta con mezclas que ofrecen contundencia en el control y gran residualidad en los efectos.
Las condiciones ambientales de la actual campaña triguera encienden las alarmas sobre un viejo enemigo: mancha amarilla (Drechslera tritici-repentis).
Se trata de un hongo que persiste en los rastrojos y cuya infección se ve favorecida por temperaturas de entre 18 y 28 °C, combinadas con períodos prolongados (~30 horas) de humedad foliar (rocío, lluvias o alta humedad relativa) y la presencia de rastrojos de trigo infectados del año anterior, que actúa como fuente de inóculo inicial.
Afecta principalmente las hojas y puede manifestarse desde etapas tempranas hasta el llenado de granos. Una vez establecida, la dispersión del inóculo se realiza a través del viento y el salpicado de la lluvia.
En entrevista con la Red de Manejo de Plagas de Aapresid, la fitopatóloga Cristina Palacio, Directora del Laboratorio de Sanidad y Biotecnología Vegetal SIEF advierte que “es una enfermedad recurrente que aparece todos los años, especialmente si hay variedades susceptibles.”
Desde la REM advierten que los síntomas de mancha amarilla pueden confundirse con otras enfermedades foliares, por lo que se requiere un diagnóstico cuidadoso.
La ganadería -como el fútbol, la música y otras pasiones- siempre encuentra la forma de arraigarse en el territorio argentino. La provincia de Chaco, con sus ambientes desafiantes y su población aguerrida, ilustra a la perfección esta máxima. En el monte, con un clima riguroso y extremo, los productores encarnan una transformación silenciosa, impulsada por la incorporación de tecnología, la profesionalización de los jóvenes y un renovado optimismo tras años de sequía.
“Toda mi vida estuvo ligada a la ganadería”, resume Carlos Humberto Pérez, veterinario y productor del departamento Bermejo, quien hasta hace poco estuvo al frente del establecimiento familiar y hoy asesora a sus hijos, quienes formaron una sociedad para continuar con la actividad. “El Chaco ha mejorado bastante en genética, se ha invertido mucho y hay progreso, pero sigo convencido de que la base de todo es la alimentación. En ganadería, como en los humanos, si no comés bien, no rendís”, afirma con la claridad de quien aprendió mirando al campo más que a los libros.
Aprovechando la Exposición Braford de Primavera, que se realizó esta semana en la Rural de Margarita Belén, y donde se conoció la genética que hace viable a la actividad, Clarín Rural conversó con Pérez y con otros productores y técnicos para entender sus desafíos y oportunidades.
El caso Vicentin, el default privado más grande la historia argentina, no deja de sorprender. La trama parece de película, o de serie: con múltiples idas y vueltas, protagonistas centrales que suben y bajan, partenaires que tienen su tiempo de alto voltaje y luego salen de escena, actores que pasan de poderosos a víctimas, o viceversa. Y, aunque ya hubo tendencias que parecían definitivas y se diluyeron, se acercan los capítulos finales y la perspectiva sigue siendo incierta.
Van casi 6 años desde que la compañía agroexportadora de origen familiar detuvo su marcha de 90 años de crecimiento arrollador, y desde el pedestal de ser una de las mayores empresas de capital nacional, el 4 de diciembre de 2019 anunció su “stress financiero”.
El 8 de junio de 2020, esta historia empezó a tener alto impacto masivo. Ese día, el gobierno nacional de Alberto Fernández quiso intervenirla y desató un vendaval de manifestaciones cívicas pocas veces vista, en plena pandemia. Poco después, esa intención se dejó de lado desde el Poder Ejecutivo, pero la politización siguió en torno a lo judicial y al Banco Nación, el principal acreedor no granario. En el medio, Sergio Nardelli, el CEO de la empresa, murió de un infarto.
El Servicio Agrícola Ganadero de Chile (SAG) ha determinado restituir el reconocimiento sanitario de la zona libre de aftosa sin vacunación de Argentina y levantar la medida de suspensión de las importaciones de las mercancías bovinas y ovinas procedentes de la Patagonia.
La medida es el resultado de las gestiones realizadas entre SENASA y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, así como también de las conclusiones del informe oficial del SAG, tras la visita de auditoría a la barrera zoofitosanitaria de la Patagonia.
La planificación del SENASA para desarrollar las negociaciones sanitarias con Chile durante este período del año permitió minimizar cualquier impacto sobre el comercio bilateral.
Por la estacionalidad de las exportaciones de carne ovina —que se concentran en los primeros meses—, las operaciones comerciales no se vieron afectadas.
Los frigoríficos situados en General López no sintieron el cimbronazo y aseguran que siguen trabajando de igual manera.
Estas acciones representan un avance significativo en la consolidación del modelo sanitario nacional, acompañado por una evolución epidemiológica favorable frente a la enfermedad.