Vicentin muestra sus cartas y redobla la apuesta para quedarse con la firma Alimentos Refrigerados SA (Arsa), empresa que actualmente atraviesa un proceso de quiebra y que elaboraba reconocidos postres y yogures para Sancor, como Yogs y Shimy.
Así, la agroexportadora busca ganarles la compulsa a otros dos jugadores del sector, Tregar y Vacalin, y elevó en un millón de dólares su oferta para imponerse sobre sus competidores.
En un escrito en el que solicita derecho de preferencia Vicentin dejó en claro su objetivo de mejorar la oferta de adquisición de activos que había hecho por la suma de 2,5 millones de dólares y la elevó a 3,5 millones de dólares.
"Esta nueva presentación persigue un doble propósito. Por un lado, elevar el precio ofrecido, incrementando de ese modo el recupero de la masa. Por el otro, y atendiendo a la naturaleza heterogénea de los bienes comprendidos, discriminar el precio ofrecido respecto de cada activo, dotando a VS y a la sindicatura de otra pauta objetiva para determinar la forma más conveniente de realización de los bienes para el concurso", se señala en el escrito.
La propuesta de Vicentin tiene el objetivo de quedarse con las marcas y con el establecimiento industrial que Arsa posee en la localidad de Arenaza, partido de Lincoln, provincia de Buenos Aires, como también maquinarias, equipos, herramientas, instalaciones fijas y demás bienes muebles afectados a su explotación.
La cadena láctea argentina alcanzó un récord histórico de exportaciones durante los primeros siete meses de 2026.
Entre enero y julio, los envíos al exterior sumaron un total de 259.282 toneladas y generaron ingresos por U$S 987 millones, llegando a máximos tanto en volumen como en valor para ese período.
De acuerdo con la información difundida por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, las exportaciones representaron el equivalente a 1.835 millones de litros de leche.
Ese volumen significó una suba interanual del 20% y concentró el 29% de toda la producción nacional registrada entre enero y julio.
La medición realizada en toneladas por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (Ocla) mostró un incremento interanual del 24,8%.
En términos económicos, los U$S 987 millones obtenidos significaron una mejora del 18,4% frente al mismo período del año anterior.
El crecimiento de los embarques se produjo, sin embargo, en un contexto de menores precios internacionales.
El valor promedio de exportación se ubicó en U$S 3.807 por tonelada, un 5,1% por debajo del registrado en los primeros siete meses del año pasado. La expansión del volumen permitió compensar esa caída y sostener el aumento de los ingresos.
Las exportaciones argentinas de vino registraron un fuerte retroceso en agosto, golpeadas por los cierres del Paso Cristo Redentor y por el desplome de los envíos a granel. El dato vuelve a poner bajo presión a una industria que, además de enfrentar problemas coyunturales de logística, viene perdiendo participación en el mercado internacional y exportando a precios cada vez más bajos.
De acuerdo con el informe de comercialización del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), durante agosto se exportaron 121.908 hectolitros, un 27,8% menos que en el mismo mes de 2025. En valor, las ventas externas alcanzaron u$s45,6 millones FOB, con una caída del 23% interanual.
El derrumbe estuvo concentrado en el vino a granel. Los despachos bajo esta modalidad se hundieron 75,1% en volumen y 75,8% en valor, al pasar de 44.847 hectolitros en agosto de 2025 a apenas 11.165 hectolitros este año. En el vino fraccionado, en cambio, la caída fue menor: 10,8% en volumen y 17,9% en valor.
La explicación principal de lo que pasó el mes pasado está en la logística. Durante buena parte de agosto, el Paso Cristo Redentor, principal corredor terrestre entre Mendoza y Chile, permaneció cerrado en reiteradas oportunidades debido a los temporales de nieve en la alta montaña. La circulación de camiones recién comenzó a normalizarse hacia el final del mes.
El impacto fue especialmente fuerte sobre el granel, debido a que una parte importante de estos embarques utiliza flexi tanks o contenedores isotanque y depende de una salida terrestre fluida hacia los puertos chilenos del Pacífico. El vino fraccionado cuenta con mayores posibilidades de reprogramación o de derivación hacia terminales del Atlántico.