Unas 13,4 toneladas de carne vacuna argentina fueron retiradas del mercado de los Estados Unidos debido a que se comercializaron sin pasar por una reinspección obligatoria. El hecho no implicó ningún castigo para el frigorífico que abasteció la carne ni tampoco problema alguno para las exportaciones, que siguen su curso.
La novedad la dio a conocer el Food Safety and Inspection Service (FSIS) del Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA, por sus siglas en inglés). Se trata mercadería que la firma Corte Argentino USA LLC, de Florida, importó desde el frigorífico argentino Gorina. El producto, equivalente a menos de la carga de un contenedor, terminó luego, según trascendió, en el depósito de otra firma, muy reconocida en Estados Unidos y de gran reputación. En el comunicado oficial no se señaló el nombre.
Esta última empresa, por algún error, no realizó la reinspección obligatoria que correspondía. La situación no involucra ningún tema sanitario, sino solo esta cuestión administrativa. LA NACION pudo saber de fuentes al tanto del caso de que las circunstancias se dieron así y que no afectan a Gorina como tal ni le generaron perjuicio alguno. Ya hubo contactos entre las diferentes partes y el asunto está aclarado. Dijeron que la responsabilidad por el error fue del depósito final de la mercadería.
Gorina es uno de los mayores exportadores de carne vacuna de la Argentina a diversos mercados, entre ellos China, el primer mercado que hoy tiene el país.
Investigadoras de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y del Conicet alcanzaron un importante logro científico que puede ayudar a combatir una de las principales enfermedades que afectan a los cultivos de fina en Argentina.
En lo que constituye un hallazgo inédito a nivel mundial, aislaron una bacteria del género Burkholderia capaz de degradar la micotoxina que generan los hongos del género Fusarium.
Incluso, ya describieron algunos de los genes y enzimas involucrados en la degradación y lograron revertir los efectos tóxicos del ácido fusárico en semillas de cebada.
De esta manera, el hallazgo abre múltiples oportunidades para desarrollar aplicaciones eficaces y con menos consecuencias ecológicas que los tratamientos con fungicidas actuales.
Como se mencionó, los hongos del género Fusarium provocan graves enfermedades y pérdidas millonarias en el agro.
En particular, la especie Fusarium oxysporum infecta a diversas especies vegetales y su gran capacidad de daño a los cultivos se relaciona con la producción de una toxina: el ácido fusárico. La consecuencia es que, de la nada, se pudre o marchita el tallo, la raíz o las hojas de los cultivos.
El gran problema es que los métodos actuales para combatir este mal son muy ineficientes y tienen un alto impacto ambiental.
El precio promedio que recibieron los tamberos durante julio fue de 527,47 pesos por litro, según informó la Secretaría de Agricultura a través del Siglea. El valor aumentó 1,8% respecto de junio.
Si bien en los últimos meses la evolución del precio casi que empató a la inflación, en los últimos doce tiene un atraso manifiesto. “El precio al productor subió 11,8% interanual y estamos 16,6 puntos por detrás de la inflación en moneda constante”, dijo Jorge Giraudo, del Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA).
El deterioro se refleja en la rentabilidad de los tambos. Según indicó Giraudo, “los tambos más chicos presentan tasa de rentabilidad negativa, es decir, que no están cubriendo los costos totales de producción. Los tambos medios están casi al borde de cero, salen empatados sin generar renta”. Los más grandes, agregó, “todavía tienen algún nivel de contribución marginal positiva que les permite diluir un poco el costo de estructura y generar al menos una renta mínima”.
En este escenario, una de las pocas variables que juega a favor de la producción es la relación entre el precio de la leche y el de los granos. Las referencias tradicionales son dos kilos de maíz por litro de leche y 1,10 kilos de soja por litro.
La soja tiene además un doble impacto sobre el negocio, ya que se utiliza como alimento y es la referencia con la que se fijan buena parte de los alquileres. “El 60% casi de la superficie destinada a la producción de leche es en campos alquilados y los alquileres están normalmente fijados en quintales de soja”, explicó.
Santa Fe continúa siendo uno de los pilares de la producción láctea argentina. La provincia reúne el 34,8% de los tambos activos del país y concentra el 31,1% del rodeo bovino destinado a la lechería, consolidándose como uno de los principales motores del sector. Sin embargo, ese liderazgo convive con un proceso de transformación que preocupa: en apenas un año cerraron 290 tambos.
Mientras el aumento de los costos y la pérdida de rentabilidad golpean con mayor fuerza a los establecimientos de menor escala, la producción comenzó a mostrar señales de recuperación durante 2026, impulsada por la incorporación de tecnología y mejores perspectivas para las exportaciones, detalla el informe "Panorama productivo actual en el sector lácteo santafesino", elaborado por el Centro de Estudios y Servicios (CES) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, sobre la base de datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y del Ministerio de Desarrollo Productivo.
El trabajo analiza la situación del eslabón primario de la cadena láctea y pone de relieve tanto la importancia estratégica de la provincia como los desafíos que enfrenta la actividad. En rigor, señaló que, al 30 de junio de 2026, Santa Fe contabilizaba 941.428 bovinos destinados a la producción de leche, equivalentes al 31,1% del stock nacional, lo que la ubica en el segundo lugar del país detrás de Córdoba.
EL CALAFATE, Santa Cruz.- Los productores de cerezas de Los Antiguos, en esta provincia, se encaminan a ser protagonistas de un hito histórico en la próxima zafra: exportarán más de 600 toneladas de fruta bajo el sello denominación de origen [DO] “Cereza del Valle de Los Antiguos-Patagonia” y se convertirán así en la primera fruta del país en exportar con DO. Esto permitirá seguir posicionando el producto en el exterior por su calidad premium y por ser la cosecha más austral del mundo.
Llegar hasta aquí implicó varios años de trabajo que esta temporada finalmente verá su fruto cuando partan desde la localidad ubicada sobre el Lago Buenos Aires, junto al límite fronterizo con Chile, las primeras cajas que llevarán la DO, una carta de presentación de calidad y prestigio mundial.
El año pasado se publicó la resolución de la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía que reconoció oficialmente la denominación de origen (DO) tras un arduo trabajo de productores tanto de la Cooperativa El Oasis como de la firma Río Alara, que conformaron la Asociación Civil Consejo de la Denominación de Origen Cereza del Valle de Los Antiguos – Patagonia. Pero aún faltaban algunos pasos.
“Con los fondos que gestionamos a través de la provincia en el CFI (Consejo Federal de Inversiones) hicimos el manual de gestión de las cerezas de Denominación de Origen. ¿Qué significa el manual de gestión? Determina cómo manejar la fruta desde la cosecha hasta la comercialización, para mantener la trazabilidad y que no se mezcle con fruta que no es de la DO”, explicó a LA NACION el ingeniero Federico Guerendiain, uno de los impulsores del sello y secretario de la Asociación Civil Consejo de la Denominación de Origen. Al financiamiento se llegó a través del Ministerio de la Producción, Comercio e Industria de la provincia, que lo gestionó a través del CFI y permitió desarrollar tanto el Manual de Gestión como acceder al equipamiento de empaque que garantizará la calidad de la fruta bajo la DO.