La primera estimación preliminar de la intención de siembra de granos finos en la Argentina en el ciclo 2026/2027 refiere una caída con respecto a las dos campañas previas, pero no un derrumbe como el registrado hasta 2023/2024.
La Encuesta SEA realizada en el presente mes de marzo por CREA entre los socios de la entidad muestra que los cultivos invernales tendrían, según lo planificado, un 29% de participación en la rotación agrícola del ciclo 2026/2027.
Si bien se trata –considerando las respuestas ofrecidas en la Encuesta SEA en años anteriores para esta misma fecha– de una cifra inferior al 33% de 2025/2026 y al 30% del 2024/2025, sigue estando por encima del 25% y 24% de los años 2023 y 2022 respectivamente.
En cuanto a la distribución de cultivos, el área de cebada se mantendría estable con respecto a 2025/2026, mientras que la de trigo caería en torno a dos puntos porcentuales. Crece además el atractivo por cultivos alternativos como la colza o la avena.
Si bien la suba considerable de los fertilizantes licúa los márgenes proyectados del cultivo de trigo, en el mercado de futuros A3 están apariendo precios atractivos para realizar coberturas tempranas.
La cosecha de maíz ya cubre el 14% de la superficie argentina a nivel nacional y en lo que va de marzo ya se descargaron tres millones de toneladas en los puertos del Gran Rosario, una cifra 1,4 millones superior que en la misma fecha que el año pasado.
“La comercialización interna avanza a paso firme, habiendo comprometido hasta ahora el 30% de las toneladas esperadas para esta campaña, diez puntos. por encima del ciclo pasado”, resalta un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Al 20 de marzo ya se habían registrado Declaraciones Juradas de Ventas Externas (DJVE) de maíz 2025/2026 por 4,93 millones de toneladas, mientras que en segundo lugar se ubica –lejos– el trigo con 815.940 toneladas.
“Teniendo en cuenta las toneladas embarcadas y las que restan por hacerlo durante el mes de marzo, el programa exportador para el primer mes de la campaña de maíz indica que será récord, superando los cinco millones exportadas del cereal”, apunta el informe.
CÓRDOBA.- Los dólares aportados por las exportaciones agroindustriales argentinas crecieron 7% interanual en el primer bimestre del año. Según datos del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), ingresaron en total US$7463 millones en ese período, US$489 millones más que en el mismo período del 2025. Con todo, febrero estuvo por debajo del mismo mes del año pasado (una caída de 4,5%).
En lo que hace al tipo de cambio real multilateral, un indicador seguido con atención por productores y empresarios, disminuyó 4% respecto a enero, pero estuvo 3% por encima del promedio del 2025.
El mes pasado los complejos con mayor evolución relativa fueron el tabacalero, el del girasol y el de porcinos, aunque no son los de más peso en el global. En cambio, trigo, girasol y carne-cuero vacuno fueron los de mayor contribución a la suba; maíz, soja y maní, los que más la amortiguaron.
Diez de los 22 complejos que analiza el Consejo presentaron una variación negativa en el segundo mes del año. El de cítricos (excluidos limones que mejoraron 24,5%) lidera ese grupo con una caída del 69% interanual; le sigue el yerbatero con una baja del 43%; el avícola con 38% y el de arándanos y frutas similares con 26%.
El tabaco -que participa con 0,4% del total de las exportaciones agroindustriales- creció 286% interanual; atrás quedó el girasol con 220% (es 7,3% del total exportado); el complejo porcino con 193% (su peso no llega al 0,1% del total) y el apícola con 49% (su porción en el total es del 0,5%).
Por Héctor Tristán.
¿Por qué un inversor en criptomonedas tributa menos que un productor que asegura su precio en el mercado de futuros? Mientras la normativa actual consolida beneficios para la renta financiera tradicional bajo el artículo 98, los derivados granarios quedan atrapados en un esquema de alícuotas progresivas y quebrantos “encerrados”.
Un análisis profundo sobre la asimetría fiscal que castiga la gestión de riesgo en el agro y la urgencia de una reforma que devuelva la equidad al sector.
Mapa actual de la renta financiera
Tras las sucesivas reformas que han moldeado la Ley de Impuesto a las Ganancias en los últimos años —desde la instauración del impuesto cedular hasta la reciente Ley de Modernización Laboral de 2026—, el ecosistema tributario para el productor y el inversor agropecuario ha quedado configurado como un terreno de arenas movedizas.
Mientras que ciertos activos financieros han encontrado un refugio de previsibilidad bajo la alícuota fija del 15% del artículo 98, los instrumentos derivados granarios —el corazón de la gestión de riesgo en nuestro sector— han quedado relegados a un tratamiento que no solo es más gravoso, sino que ignora la naturaleza intrínseca del negocio agroindustrial.
Por medio de una resolución publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno eximió a los productores del campo de contar con habilitaciones municipales o provinciales en varios trámites de la actividad agropecuaria ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
La resolución, que lleva la firma de María Beatriz Giraudo, titular del Senasa, deroga disposiciones de una resolución de noviembre de 1992, básicamente simplifica los trámites al eximir a los productores de contar con habilitaciones locales si están inscriptos en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa), un registro obligatorio y gratuito del Senasa que asocia al productor con su tierra y actividad (agrícola, ganadera o forestal), como medio de fiscalización de la sanidad vegetal y animal, inocuidad de alimentos y la comercialización. Además de ser gratuito, contra los costos de ciertas habilitaciones municipales, este trámite se gestiona online a través de AFIP o de forma presencial.
En sus considerandos, la resolución cita expresamente como antecedentes y fundamento al Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 y el Decreto 90/2025 del gobierno de Javier Milei. El DNU 70, la primera gran pieza normativa elaborada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, estableció “que el ESTADO NACIONAL promoverá y asegurará la vigencia efectiva, en todo el Territorio Nacional, de un sistema económico basado en decisiones libres, adoptadas en un ámbito de libre concurrencia, con respeto a la propiedad privada y a los principios constitucionales de libre circulación de bienes, servicios y trabajo” mediante “la más amplia desregulación del comercio, los servicios y la industria en todo el territorio nacional y que quedarían sin efecto todas las restricciones a la oferta de bienes y servicios, así como toda exigencia normativa que distorsione los precios de mercado, impida la libre iniciativa privada o evite la interacción espontánea de la oferta y la demanda”.
Pedro Vigneau acaba de bajarse del pequeño escenario montado en el auditorio de la sala de prensa de la reciente Expoagro. La escena es austera. Está solo, con una tablet en la mano, frente a productores y periodistas. El mensaje, en cambio, fue directo y sin concesiones. No habló solo de producción ni de tecnología como nos tenía acostumbrados en los tiempos en que vestía sacos hechos con derivados del maíz, sino de poder. Y de una ausencia que, según plantea, el propio sector agropecuario todavía no logra resolver y está basada en la participación efectiva en la política.
Ingeniero agrónomo, productor y ex presidente de Maizar, Vigneau también tuvo un paso por la función pública durante el gobierno de Javier Milei, donde integró el área vinculada a Secretaría de Agricultura. En ese paso actuó como subsecretario de Fortalecimiento Productivo y Sustentable durante la gestión de Fernando Vilella, siendo el segundo en importancia en la cartera productiva.
Tras ser despedido de la gestión nacional debido a tensiones internas del propio gobierno (o mejor dicho, cuando el equipo económico de Luis Caputo decidió apoderarse de ese sector del gobierno), Vigneau fue en 2025 candidato a senador por la séptima sección electoral de la provincia de Buenos Aires por el partido Potencia. Ese recorrido le sirve hoy como argumento para una autocrítica.
Otra empresa láctea santafesina está en crisis. Se trata de Sudamericana de Lácteos, dueña de marcas como Premio, SyS, Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca. Basada en la localidad de Díaz, provincia de Santa Fe, la empresa arrastra dificultades financieras desde mediados del año pasado y, de no conseguir un inversor que aporte capital, podría convertirse en una cooperativa a cargo de los 80 trabajadores de la planta.
El caso de Sudamericana se suma al de otras empresas del sector, como Verónica, Arsa o La Suipachense, en un contexto provincial en el que la industria láctea tuvo una caída productiva del 10,3% solo en enero de 2026, según la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe).
La empresa está ubicada en el departamento San Jerónimo, en la localidad de Díaz, donde viven unos 2.000 habitantes. Según el intendente de la comuna, Juan José González, la planta mantiene tres meses de salarios impagos y una importante deuda con los productores lácteos de la zona.
De acuerdo con información del Banco Central, la firma también registra una deuda financiera y, aunque llegó a acumular 36 cheques rechazados por casi $189 millones, luego cubrió más del 90% de los pagos. Sin embargo, en febrero de 2026 se rechazaron al menos tres cheques por un total de $12 millones, todos por falta de fondos.
A partir del 1° de enero de este año, el gobierno chino dispuso de cupos para la importación de carne vacuna. Lo hizo como medida antidumping, para proteger a sus productores e industriales de las crecientes importaciones.
La medida se tomó a inicios de año y desde entonces los importadores chinos salieron a comprar carne de forma casi desesperada porque, saben que el tonelaje autorizado es menor a las necesidades de su mercado, en especial por los recortes aplicados a Brasil. La Argentina tiene un cupo de 511 mil toneladas, semejante a lo exportado en 2025.
El cupo total es de 2,8 millones de toneladas y el año pasado las importaciones fueron por 3,3 millones de toneladas
El analista uruguayo Rafael Tardáguila se refirió al ritmo de las importaciones de carne de China: “Su aduana dio a conocer los datos de las importaciones del primer bimestre de este año y sumaron 630.000 toneladas de carne vacuna”.
El dato no es menor: “Ese volumen representa casi el 24% del total habilitado dentro de las cuotas, que es de 2,8 millones de toneladas”, detalló el experto, y recordó que operar por fuera de ese esquema es prácticamente inviable por la carga arancelaria. “Hay un 55% de arancel más el 12% dentro de cuota, lo cual hace virtualmente imposible la operativa por fuera de cuotas”.
Sobre finales del año pasado la Asociación Argentina de Angus, la raza bovina predominante en los campos de la Argentina y puerta hacia el mundo, anunció que el reemplazante de Alfonso Bustillo al frente de la misma sería el productor Amadeo Derito.
Se trató de una continuidad del mismo proceso que había llevado a cabo Bustillo y su equipo: Derito asumió como representante de la lista “Federalismo, Unidad y Renovación” (la única que se presentó). Bustillo, por su parte, le puso fin a una larga trayectoria dirigencial de 25 años en la AAA.
“Mi gestión es la continuidad de otra, muy prolija”, destacó Derito en una charla reciente con Infocampo.
Los elogios no son casuales: trabajaron juntos, ya que Derito fue su vicepresidente, como también lo fue del anterior presidente, Alfredo Guzmán. De todos modos, se sabe, en Argentina ser vicepresidente y tener buena sintonía con quien lidera no siempre es una regla inquebrantable. Puede pasar en la Casa Rosada como también entre el gremialismo agropecuario.
“Fue una gestión muy ordenada, con la Asociación Argentina de Angus creciendo todo el tiempo y sólida y con equipos de trabajo muy buenos. Es inmejorable cómo tomé la situación de Angus. De aquí para adelante vamos a seguir con esas líneas de trabajo, de estar cerca del productor comercial, de tratar de promover la carne Angus certificada tanto en mercados de exportación que estamos trabajando muy bien”, destacó ante este medio.
EL CALAFATE.- A través de un programa de ganadería regenerativa desarrollado para Sudamérica buscan que los productores agropecuarios puedan regenerar sus tierras, recuperar la biodiversidad y capturar carbono a la par de obtener un ingreso económico. Se trata del programa SARA, que anunció la primera emisión de créditos de carbono verificados por Verra, la principal entidad global de certificación.
El Programa SARA (South American Regenerative Agriculture) es uno de los proyectos pioneros bajo la metodología VM0042, que valida su impacto ambiental, social y económico en la región, y tiene un objetivo ambicioso: aspira a mejorar más de 500.000 hectáreas proyectadas hacia 2028, entre la Argentina, Chile y Paraguay.
“SARA es uno de los primeros siete programas del mundo en ser validados bajo esta metodología y el más grande en Sudamérica en emitir créditos de carbono”, informaron a través de un comunicado difundido por Ovis 21.
El programa fue desarrollado por la firma global Anthesis Group junto a la plataforma de regeneración conformada por Ruuts y Ovis 21, con la colaboración de De Raíz (Paraguay) y Efecto Manada (Chile).