El lino, un cultivo histórico en la provincia de Entre Ríos, atraviesa una campaña favorable en el ciclo 2025/2026.
Según el último reporte del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), el área implantada se confirmó en torno a 7.000 hectáreas, reflejando la estabilidad de la oleaginosa en las rotaciones agrícolas y una mejora en sus perspectivas productivas.
De acuerdo con el relevamiento realizado por la Red de Colaboradores del SIBER, los lotes presentan un desarrollo que va desde el inicio de llenado de cápsulas —en las siembras más tardías de fines de julio— hasta la madurez fisiológica, en los lotes implantados entre la segunda quincena de mayo y comienzos de junio.
Las condiciones climáticas de las últimas semanas, con buena disponibilidad de humedad en el perfil y temperaturas moderadas, favorecieron el desarrollo del cultivo y permitieron consolidar una condición general entre buena y muy buena en la mayor parte de la superficie sembrada.
El agua es el insumo clave para la agricultura y la ganadería. Sin embargo, en muchos establecimientos, los niveles de agua se desconocen hasta que la falta o el exceso se convierten en un problema. Frente a esto, investigadores del Instituto de Ingeniería Rural y del Instituto de Clima y Agua del INTA desarrollaron un prototipo que integra las funciones de limnímetro y freatímetro, que permite monitorear en forma continua tanto el agua superficial como el agua subterránea, enviando la información en tiempo real al celular del productor.
Con alimentación solar, precisión validada y capacidad de transmitir información en tiempo real, el prototipo se proyecta como una herramienta de alto impacto para la agricultura argentina, en un contexto donde la variabilidad climática y la competencia por el recurso hídrico obligan a tomar decisiones rápidas y fundamentadas.
“Este prototipo combina un sensor hidrostático de presión que mide la presión ejercida por la columna de agua, con tecnología propia para su control, autonomía, manejo y almacenamiento de datos: microcontrolador, memoria interna, sistema autónomo solar, conectividad Bluetooth y módulo celular con GPS”, explicó Nicolás Clemares, investigador del Instituto de Ingeniería Rural del INTA Castelar.
En el corazón del Chaco, donde la lluvia se mide en gotas y cada decisión cuenta, un productor decidió ir por otro camino. Terrazas que cuidan el suelo, colmenas que revelan el equilibrio del ambiente y un modelo de trabajo que piensa más allá del rinde inmediato. La historia de Juan Carlos “Teddy” Cotella (63) es la de alguien que entendió que producir también puede ser una forma de cuidar.
Los números hablan de un sistema sólido: 25 años como productor, 8500 hectáreas en producción agrícola, de las cuales 4194 están certificadas bajo rotaciones de soja (1019 ha) y maíz (3175 ha), además de trigo, garbanzo, colza, girasol y cultivos de cobertura. A eso se suman 550 hectáreas de reserva natural y 150 colmenas. Pero, detrás de cada cifra, hay una historia que empezó mucho antes.
Ingeniero agrónomo de formación, Cotella transitó primero el mundo corporativo del agro. En 1989 se instaló en Salta para trabajar en una empresa del sector, donde permaneció hasta 1997. Sin embargo, hacia 2001, entre la crisis económica y decisiones empresariales que chocaban con sus valores, resolvió cambiar de rumbo. “Fue el momento de repensar mi vida personal y profesional”, recuerda.
Las exportaciones de carne aviar crecieron en valor un 8% interanual en el período enero-agosto de 2025, con un volumen de 112 mil toneladas y casi U$S155 millones, según información suministrada por el INDEC.
La reciente restitución del status sanitario de país libre de Influenza aviar permitirá retomar el comercio de mercancías aviares con distintos socios, con quienes se mantienen negociaciones tanto desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, como desde el SENASA.
En tanto, el consumo de carne aviar en el mercado interno también registró en agosto un aumento interanual de 1,2%; al pasar de un promedio registrado de 45,11 kilos por persona por año en 2024 a 45,67 kilos por persona por año, dato que representa un incremento de más de medio kilogramo por persona.
En cuanto al consumo de huevos, marcó un nuevo récord de casi 380 unidades/per cápita/año, lo que posiciona a la Argentina como segundo consumidor a nivel mundial, detrás de México, de acuerdo datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
“La vigilancia es mucho más rigurosa cuando no vacunás que cuando vacunás. Eso es una es una verdad”, resaltó Gedeão Silveira Pereira, vicepresidente de la Confederação da Agricultura e Pecuária do Brasil (CNA), antes de su visita a Argentina para participar del 4º Congreso Federal Ganadero organizado por Rosgan que se realizará el 13 de noviembre en la Bolsa de Comercio de Rosario.
Con más de 210 millones de cabezas de ganado, Brasil se posiciona entre los mayores productores y exportadores de carne del mundo. Recientemente Brasil dio un paso histórico en materia sanitaria. Desde mayo de este año, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) reconoció oficialmente al país como libre de fiebre aftosa sin vacunación, un estatus que marca un antes y un después para su ganadería y para toda la región.
Uno de los momentos más destacados del encuentro promete ser el panel “Fiebre Aftosa: estrategias sanitarias y experiencia regional en el control y erradicación de la enfermedad” y el vicepresidente de la Confederação da Agricultura e Pecuária do Brasil será uno de los expositores.
Con la expectativa del mercado puesta en las negociaciones abiertas entre Estados Unidos y China para procurar poner fin a la veda impuesta por Pekín a la soja estadounidense, la oleaginosa cerró la semana con saldo a favor de sus precios en Chicago. Para el maíz las mejoras fueron mínimas, presionado por la cosecha récord, en tanto que para el trigo las subas fueron consecuencia de la acción de los especuladores frente a valores que siguen en niveles deprimidos, pero competitivos para su exportación. En el mercado local se destacó la firmeza del maíz disponible, en tanto que la soja se mantuvo mayormente estable y que el trigo evidencia la presión de una cosecha que se augura muy abundante.
En los últimos tiempos, al transitar por las rutas argentinas, incluso en la zona núcleo, se nota una reducción del sistema de siembra directa para la implantación de cultivos agrícolas. Las justificaciones de los productores que realizan algunas labranzas en sus lotes se asocian a principalmente a borrar huellones creados por pasadas de cosechadoras en condiciones de humedad, a romper capas endurecidas y airear el suelo y combatir malezas resistentes a los herbicidas. Es un tema en debate, sobre el que hay distintos puntos de vista, algunos de los cuales se exponen a continuación, sin pretender agotar el tema.
Para la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), la entidad que lleva la bandera de esa técnica, en un sistema agrícola de esas características no hay lugar para las labranzas, ni siquiera para las esporádicas. La explicación es que, luego de entrar en un sistema de implantación directa, la estabilización ocurre recién a los 20 años. Por lo tanto, incorporar trabajos mecánicos al sistema es un retroceso grande, según la entidad.
Una de las justificaciones para incluir la labranza en lotes agrícolas que se cultivan con siembra directa sería airear el suelo. En ese sentido, Marcelo Arriola, vocal titular de la entidad y profesor de Manejo de Suelos y Fertilidad de la Universidad Católica Argentina, indica que “ese no es el camino, porque la porosidad del suelo está dada por las raíces y por los organismos que se desarrollan en los distintos horizontes del suelo”.
Aún sin estar en flor, los girasoles del norte ya anuncian el color que pintará el paisaje rural en las próximas semanas. Desde el Chaco y Santa Fe, el amarillo avanzara hacia el resto del país, cuando las sembradoras avancen sobre Buenos Aires y La Pampa, y promete cubrir una de las mayores superficies de los últimos diez años.
Este año, el girasol es uno de los cultivos estrella. Con precios internacionales en alza, ventas récord y una fuerte recuperación del área sembrada, el girasol vive su mejor momento en más de una década. El complejo exportador ya generó más de US$1400 millones en los primeros ocho meses del año, casi el doble que en 2024. La combinación de buenos precios, baja de retenciones, condiciones climáticas favorables y alta demanda externa empujó al cultivo a una expansión que se replica desde el norte hacia el sur del país.
“El productor vendió 47% más que el año pasado: 3,7 millones de toneladas contra 2,5 millones”, resume Jorge Ingaramo, asesor económico de Asagir. “Y las preventas de la nueva campaña ya suman 637.000 toneladas, un 370% más que el año pasado. Es impresionante”, agrega.
La expansión del girasol, dice, tiene explicación en los precios y en el contexto internacional. Hasta 2022, Rusia y Ucrania concentraban el 55% de la producción y el 80% de las exportaciones mundiales de aceite. La guerra alteró todo: la logística por el mar Negro se complicó y Europa tuvo dificultades para abastecerse. “La relación stock-consumo global cayó a 7%, cuando lo normal es 12%. No había girasol en el mundo. Y los precios se mantuvieron altísimos”, explica Ingaramo.
Las grandes compañías del agro aseguraron que, con la adopción de tecnología disponible, el mercado agrícola argentino podría alcanzar fácilmente los 200 millones de toneladas. Para esta campaña la inversión por parte de los productores es mayor, respecto de ciclos anteriores. El sector se entusiasma con los resultados finales, pero va por más. Por eso también apuestan a la discusión sobre un nuevo marco para la propiedad intelectual que permita el desembarco de nueva tecnología para hacer explotar la productividad en los campos argentinos.
En el marco del Coloquio de Idea que se realizó en Mar del Plata con la participación de más de mil ejecutivos y directivos de empresas de todo el país, los máximos directivos de Bayer, Syngenta, Basf, Corterva, Adecoagro, Lartirigoyen y Cía., MSU, Tempra, Nuseed SA, Grupo Benetton, Milicic y NC Grupo hablaron sobre los desafíos y las oportunidades para el sector agropecuario.
“Para invertir todos tenemos que tener un horizonte previsible, si bien el productor es resiliente, mucho más contentos estamos cuando sabemos qué nos depara el destino”, apuntó Ignacio Lartirigoyen, presidente de Lartirigoyen y Cía, quien fue el encargado de detallar las aspiraciones de las compañías del sector.
¿De cenicienta a princesa? Así parece la transformación de la agroexportadora Vicentin, el default privado más importante de la historia argentina, con una deuda verificada de 1.332 millones de dólares a 1692 acreedores. Porque luego de varios años en crisis, tras el “stress financiero” de hace casi 6 años, en los últimos días está reluciendo como un botín apreciado por multinacionales y empresas argentinas, que se agruparon en dos grupos y están batallando con todo para quedarse con las operaciones de esta empresa.
El principal dato del momento es que, en un escenario de competencia abierta, se pasó de quitas sustanciales (del 80%) de la deuda a propuestas de pago a los damnificados por el total de las acreencias, manteniendo el valor actualizado, por la conversión de los granos y el dinero comprometido al tipo de cambio de un dólar a 60,78 pesos (lo que valía en febrero de 2020). Es decir, si en se momento la deuda (en moneda argentina o en granos) era el equivalente a 1.000 pesos, al acreedor se le computará por 24.679 pesos (por la evolución de la moneda norteamericana hasta los 1500 pesos actuales).
Este viernes se realizó una audiencia pública judicial conducida por el juez del concurso, Fabián Lorenzini, en la que se perfilaron los proyectos para el futuro de Vicentin, y surgieron nuevos datos que fortalecen la perspectiva de los acreedores, por importantes mejoras de las propuestas de pago y el involucramiento de más operadores del mercado de granos, que le dan a ambas propuestas un carácter de viabilidad.