La industria láctea argentina atraviesa un momento de dinamismo. Según datos oficiales, entre enero y agosto de 2025 las exportaciones aumentaron 13% y generaron ingresos por US$980 millones, mientras que la producción acumulada alcanzó 7193 millones de litros, un 11% más que en igual período del año pasado. En este contexto, en el Gobierno destacan que el desafío ahora está en desarrollar los mercados ya abiertos, fortalecer la presencia argentina en cada destino y sumar valor a los productos. Para eso, aseguran, se necesita más innovación, articulación público-privada y promoción comercial.
El crecimiento del sector indica que se explica por una combinación de factores: una mejora en la productividad, la estabilidad de los precios internacionales y una demanda interna que volvió a afirmarse. Entre enero y agosto, el consumo de leche fluida aumentó 5% y el de quesos 9%, lo que refleja una base de consumo sólida tras años de sequía y altos costos. En paralelo, la elaboración industrial creció 11,3% interanual y la utilización de la capacidad de recibo en las plantas se ubicó en torno al 51%, con una participación del 79% de las industrias comprendidas bajo la resolución 230, que agrupa a las principales usinas lácteas del país.
La Pastoriza comenzó con un campo que fue comprado por Juan José Orazi a fines de la década del 50. Era un emprendedor y luego adquirió dos más. Su hijo siguió el derrotero y en 1976 buscó mejorar la productividad original con pasturas consociadas, servicio estacionado, inseminación artificial para progresar con el mejoramiento genético, etc. “La filosofía de la familia fue siempre la mejora continua, que nos sigue guiando en cada ciclo de trabajo”, cuenta Ricardo Orazi, nieto de Juan José y actual titular de la empresa.
El traspaso de la conducción fue muy ordenado entre las sucesivas generaciones porque esa es una de las premisas de la familia. El abuelo fundador dejó la empresa a cargo del padre de Ricardo a edad temprana (22 años) y este hizo lo mismo con Ricardo, aunque siguen trabajando juntos en los tres campos.
Los Orazi rompieron el molde tradicional de producción en la Cuenca del río Salado. En esa región, de suelos overos, son comunes planteos de cría vacuna con poco personal y baja carga, lo que lleva a una magra producción de carne por hectárea, con venta de terneros livianos al destete como casi única actividad agropecuaria. La familia Orazi se alejó de ese modelo tradicional y hoy, en los campos de la Cuenca de Salado, desarrolla un planteo de cría, recría, venta de reproductores de pedigrí y agricultura en las mejores partes que da empleo a 28 personas. Con la cabaña, en la última exposición de Palermo, obtuvieron la segunda Mejor Ternera Angus Colorada y el tercer Mejor Ternero de esa raza.
María José Ramírez Soria, valenciana, de algo más de 40 años, es Ingeniera Agrónoma por la Universidad Politécnica de su ciudad natal. Su carrera ha estado marcada por una constante movilidad, gracias a diversas becas de estudio que la llevaron a especializarse en instituciones europeas, latinoamericanas y norteamericanas, culminando su periodo formativo con un doctorado en control biológico de plagas.
A pesar de su recorrido, ella se define simplemente como “una persona inquieta”, una cualidad que la ha llevado a desarrollar su carrera en diversos lugares del mundo y a participar en experiencias donde el uso de macrobiológicos en la agricultura es una práctica establecida.
“Lo más curioso es que de pequeña no me gustaban nada los bichos. Me enamoré del tema durante la carrera, en la clase de Protección de Cultivos, dónde el ‘control biológico’ era apenas un capítulo dentro de esa larga asignatura. Me quedé prendada. Me pareció inteligente y maravilloso utilizar las funciones de la naturaleza a nuestro favor; emular lo que ella misma hace, que unos bichos se coman a otros, el ciclo de la vida mismo, y reproducirlo dentro de un sistema más antropizado”, recuerda.
Por Aníbal Fernández Mayer.
En la mayoría de los casos se corta la avena, cebada, moha o mijo para rollos (heno) o silaje de planta entera cuando las plantas están con “grano pastoso a duro”. Esto ocurre porque se asocia la presencia de grano como un indicador de mayor calidad de la reserva. Sin embargo, desde el punto de vista nutricional esto no es correcto. ¿Veamos por qué?
Cuando las plantas están formando los granos cae la calidad de la mayoría de los parámetros químicos (proteína, digestibilidad, fibra, azúcares solubles, etc.) de las hojas y tallos, porque se “envejecen” los tejidos.
A continuación, presentamos una síntesis de numerosos análisis químicos realizados en los laboratorios del INTA Bordenave, Balcarce y privados en las diferentes etapas de crecimiento de estos cereales y la evolución de los principales parámetros nutricionales a lo largo de esas etapas fenológicas.
La semana dejó subas generales para los granos en Chicago. Además del papel protagónico de los fondos de inversión, que concretaron compras de ocasión ante precios que se mantienen deprimidos, las mejoras respondieron a un buen ritmo de la molienda estadounidense de soja, que apuntala la demanda interna en medio de la disputa con China, que se mantiene sin solución, y a la chance de volúmenes menores a los previstos por el USDA para la cosecha de la oleaginosa y de maíz. En el caso del trigo, su principal fundamento alcista fue, paradójicamente, haber caído hasta el nivel de precios más bajo en cinco años, lo que lo ubicó en un lugar de competitividad destacado en el mercado de exportación. En el mercado local volvió a retroceder el valor de la soja y ya se siente la presión por la proximidad de la cosecha de trigo.
La campaña maicera 2025/26 avanza con gran expectativa, hacia niveles históricos para el cereal: entre 58 y 61 millones de toneladas (Mt). Una cifra récord que contrasta con los 49 Mt del año pasado y el máximo de 55 Mt alcanzado en la campaña 2020/21.
Aunque los perfiles están cargados por las buenas lluvias invernales —que impulsaron las siembras tempranas—, los márgenes siguen ajustados y el clima, impredecible. En un año que pinta “Neutro” o con una posible “Niña débil”, la escasez de lluvias en los momentos críticos del maíz temprano puede convertirse en un problema. ¿Temprano o tardío? Esa es la cuestión. Y la respuesta puede ser "los dos", aún para un mismo productor.
“Hoy tenemos los perfiles llenos y napas altas en buena parte del cinturón maicero. Con ese escenario, el maíz temprano podría funcionar muy bien, pero los pronósticos a largo plazo nunca son demasiado confiables. La mejor estrategia en Argentina sigue siendo diversificar los riesgos: una parte temprano, otra parte tardío. En contextos de márgenes finitos, minimizar amenazas es una necesidad imperiosa”, resume Pablo Talano, asesor CREA y consultor en agricultura regenerativa en BioRed.
En el corazón agrícola de Córdoba, el girasol vuelve a brillar. Lo que hace una década parecía un cultivo relegado –por la presión de las palomas, la competencia de la soja y la búsqueda de rindes más estables– actualmente recupera espacio con fuerza. La campaña pasada marcó un punto de inflexión y la nueva, que ya comenzó a sembrarse, consolida esa tendencia: más superficie, más tecnología y resultados que sorprenden incluso a los técnicos más experimentados.
El fenómeno no es aislado. La Bolsa de Cereales de Córdoba proyecta en la provincia un incremento en la superficie sembrada de maíz y de girasol, en detrimento de soja, maní y sorgo. El documento señala que la siembra de girasol comenzó a principios de septiembre y que, aunque el avance aún no se cuantifica, se observa una fuerte intención de siembra en todo el territorio provincial. Según la misma entidad, el cultivo atraviesa “uno de sus mejores momentos en los últimos 15 años”, impulsado por los buenos resultados de la campaña anterior y por un marco de precios atractivo.
En el este cordobés, Francisco Revol, ingeniero agrónomo y encargado de producción de la firma ACI Agro, en la zona de El Tío, cerca de Arroyito, decidió volver al girasol después de más de una década sin sembrarlo. “La última vez fue en 2009. Lo habíamos dejado por la paloma, que era muy agresiva en la zona y nos generaba pérdidas importantes”, recuerda a La Voz.
Aunque la agenda legislativa se comprime y se vuelve estrecha en medio de un proceso electoral, con un recambio de diputados y senadores en el corto plazo y un debate por el Presupuesto 2026 pendiente, el proyecto que busca modificar la actual ley de biocombustibles, que fue calificada como un claro retroceso para el sector, se hizo lugar en la discusión de la Comisión de Energía del Senado e intenta abrirse camino con el respaldo de la liga las provincias bioenergéticas y las cámaras empresarias sectoriales.
Entre los objetivos del proyecto en tratamiento se destaca la necesidad de modificar los artículos 8° y 9º de la ley 27.640 -Ley de Biocombustibles- para establecer el aumento en el corte de gasoil y de nafta, en un porcentaje obligatorio de biodiesel y bioetanol en su caso.
“Es una realidad de hecho, y una situación de público y notorio conocimiento, la grave crisis imperante en las provincias que integran nuestro país, en especial en el norte argentino, del constante y persistente desabastecimiento de combustibles, nafta y en especial gasoil, en los últimos meses”, remarcan los fundamentos.
“Esta cuestión que afecta a los argentinos y que involucra a los sectores público y privado, como a los trabajadores, que desarrollan sus actividades comerciales y productivas basadas en el transporte, deriva inevitablemente en una verdadera situación de emergencia, por la escasez de combustible, que impacta de manera directa en la marca del proceso económico y financiero de nuestro país”, agregan.
Estados Unidos proyecta una cosecha de soja de 118 millones de toneladas para la campaña 2025/2026, y la producción se centra en el Medio Oeste, ante todo en estados como Iowa, Illinois y Minnesota.
Por su parte, la producción mundial del grano alcanzaría a 426,8 millones de toneladas, con un alza notable de la cosecha en Brasil que alcanzaría a 178 millones de toneladas.
La República Popular sólo produce 18/20 millones de toneladas de soja por año, mientras tiene una demanda doméstica de más de 120 millones de toneladas; y esto hace que China sea estructuralmente dependiente de las importaciones del exterior, originadas en sólo 3 países: EE.UU., Brasil, y la Argentina.
El vínculo entre estos 3 países y la demanda de la República Popular es el núcleo del negocio de los agroalimentos en el mundo.
Esto le otorga un carácter inmediatamente relevante a todo conflicto que estalle entre EE.UU. y China respecto a la producción sojera; y esto es lo que ha ocurrido en este momento cuando la República Popular ha dejado de comprar soja a EE.UU. a partir del mes de abril, como represalia a los aranceles especiales de más de 300% que le impuso Donald Trump.
Mar del Plata. En el marco del 61° Coloquio de IDEA, un grupo de empresarios agroindustriales se reunió para analizar los desafíos del sector y plantear los principales reclamos al Gobierno nacional. La baja de retenciones, la apertura comercial y la mejora de las rutas y puertos encabezaron la lista de pedidos.
Del encuentro participaron Juan Farinati (Bayer Argentina), Marcos Bradley (Syngenta), Ignacio Lartirigoyen (Lartirigoyen y Cía.), Mariano Bosch (AdecoAgro), Gustavo Portis (Basf) y Gustavo Armendáriz (Tempra), además de representantes de Agroindustria, Agroeducación, Aapresid y otras compañías y cámaras vinculadas al sector.
El encuentro sirvió como espacio de diagnóstico y propuesta. Los empresarios coincidieron en que la Argentina necesita avanzar hacia un esquema de impuestos más razonable, que incentive la inversión y la producción. Farinati advirtió que la presión impositiva “sigue siendo enorme” y que la eliminación gradual de las retenciones debe formar parte de un plan integral.
Marcos Bradley, de Syngenta, pidió previsibilidad y reglas estables, con políticas de largo plazo que trasciendan los cambios de gobierno. “Estos horizontes largos son los que permiten planificar y crecer”, sostuvo.