Tras varias idas y vueltas y casi un año de suspensión de su aplicación, comenzó la cuenta regresiva para la puesta en marcha del sistema obligatorio de identificación electrónica bovina, que entrará en vigencia el 1° de enero de 2026. La medida, impulsada por el Senasa, abre una etapa decisiva para la ganadería argentina, con expectativas altas en materia de trazabilidad y apertura de mercados, pero también con desafíos operativos para el organismo sanitario, las empresas proveedoras y, sobre todo, los productores. El nuevo esquema se apoya en dos normas centrales. Por un lado, la resolución 530/2025, que definió qué…