La decisión del gobierno nacional de avanzar, con el decreto 462 conocido ayer, sobre organismos autárquicos, vinculados con el sector agropecuario, como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), representa una disminución de la autonomía, capacidades técnicas y estructura participativa del ente, según distintas fuentes consultadas. El INTA, que perderá la autarquía para gestionar sus propios recursos, se convertirá en un organismo “desconcentrado”, un brazo directamente controlado por el gobierno nacional, con funciones más restringidas y menor articulación con el sistema científico, productivo y territorial, indicaron en el sector. En los pasillos del organismo, a la “transformación” la ven como…