La agricultura regenerativa no propone una receta cerrada ni implica dejar de utilizar las herramientas disponibles para el productor. Plantea mirar el campo como un sistema y poner en el centro al recurso que permite producir alimentos, fibras y combustibles: el suelo.
Esa es la mirada de Pablo “Patuco” Méndez, ingeniero agrónomo, histórico integrante de Casafe (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes) y docente en escuelas de educación agropecuaria, quien recientemente participó del armado de un manual con los conceptos básicos de este modelo productivo.
“La agricultura regenerativa es un sistema que surgió allá por los años 60 y que justamente hace foco en regenerar el recurso que nos permite producir alimentos, fibras, combustibles: el suelo”, explicó Méndez en charla con Bichos de Campo. Se trata de una mirada “holística, global”, en la que distintas acciones se complementan.
Entre esas prácticas aparecen mantener el suelo cubierto para reducir la erosión, sostener raíces vivas, incorporar biodiversidad mediante rotaciones, sumar cultivos de servicio, integrar agricultura y ganadería y utilizar abonos y enmiendas para aportar materia orgánica. Pero también contempla el uso de fitosanitarios cuando son necesarios.
“Si tuviera que tomar la decisión de aplicar un producto fitosanitario, que puede ser de origen natural, biológico o de origen químico, usarlo de manera responsable y no aplicarlo de manera indiscriminada, sino saber en qué momento”, sostuvo.
Para Méndez, la diferencia está en dejar de buscar recetas. “El sistema es mi campo y cada campo es distinto y cada situación es distinta. Hay que ver qué estoy haciendo, por ahí estoy haciendo alguna acción que regenera, empezar a medirla y ver qué más haría”, señaló.