La industria de los frigoríficos atraviesa un escenario de tensión, con señales que ya se traducen en reducción de actividad. La primera alerta fue el caso de la firma exportadora ArreBeef, que dejó sin tareas a 400 trabajadores, en un contexto donde los costos presionan los márgenes.
Uno de los principales factores detrás de este deterioro es el aumento del precio del ganado en pie, que en los últimos meses comenzó a crecer por encima de la inflación. Según el Monitor Ganadero de la Universidad Austral y FADA, en febrero el precio del ternero subió 10,7% y el del novillito, 7,5%, en ambos casos muy por encima del IPC.
Este encarecimiento impacta directamente en los frigoríficos, que enfrentan dificultades para trasladar esos costos. “Hay dos realidades de la industria. El que exporta en este momento tiene los precios deprimidos y con el aumento del precio del animal en pie se les dificulta poder exportar. Entonces tienen dos alternativas: o achican personal o achican faena. Los que venden al mercado interno tienen un problema serio con los cobros. Los cobros se están atrasando y se pagan siete de cada diez medias reses porque los gastos subieron con la inflación, aumentaron servicios, el personal, etcétera, y se están empezando a acumular deudores”, advirtió Miguel Schiariti, titular de CICCRA.
La actividad también muestra signos de contracción. En enero, la producción de carne bovina alcanzó las 239 mil toneladas, lo que implicó una caída tanto mensual como interanual. En los últimos tres meses, la faena retrocedió entre 9% y 10% respecto del mismo período del año anterior, en parte por un cambio en el ciclo ganadero.
La Organización Mundial de Salud Animal (OMSA) recibió la confirmación y notificó a la comunidad internacional la detección de casos de fiebre aftosa en Grecia, país de la Unión Europea que se encontraba libre de la enfermedad desde 1994, dentro del grupo que era reconocido como libre sin vacunación.
Según informaron las autoridades sanitarias griegas al organismo veterinario internacional, el hallazgo de aftosa fue reportado el pasado 15 de marzo. Tras los análisis realizados por el Centro Veterinario de Atenas, se confirmó el retorno de la enfermedad.
Al momento se declararon 9 casos en bovinos, con 38 animales catalogados como susceptibles; y 9 ovinos, con 250 cabezas susceptibles. Lo que no se detalló aún es la cepa causal de los brotes, un dato clave para analizar el movimiento de la enfermedad en la región.
La noticia hace escalar la tensión en Europa, que semanas atrás registró casos de la enfermedad en Chipre y debió avanzar con la eliminación de 14.060 animales según el reporte oficial.
En esa oportunidad, la cepa detectada fue la SAT 1 del virus, uno de los siete serotipos de la enfermedad reconocidos, para la cual las vacunas europeas no ofrecen inmunidad.
Tras un 2025 que dejó indicadores positivos en materia productiva y de consumo, la cadena porcina argentina atraviesa un escenario favorable con casi tres meses del inicio de 2026. El aumento de la faena, la mejora en la rentabilidad en los primeros meses del año y una demanda sostenida posicionan a la actividad como uno de los segmentos dinámicos de la agroindustria. Sin embargo, referentes del sector advierten que el avance de las importaciones y factores macroeconómicos podrían condicionar el ritmo de expansión.
De acuerdo con un informe del equipo técnico de Pormag, en febrero pasado se faenaron 680.663 animales, una baja del 5,2% respecto de enero último. No obstante, en el acumulado del primer bimestre se registró un total de 1.398.692 cabezas, cifra que implicó un crecimiento interanual del 8%.
Este desempeño confirma una tendencia de expansión que viene consolidándose en los últimos años y que se vincula tanto con la mejora en la eficiencia productiva como con la evolución del consumo interno. En ese contexto, desde la Federación Porcina Argentina (FPA) destacaron que el arranque de 2026 muestra señales alentadoras.
“El sector porcino arrancó este 2026 de una manera muy dinámica. Si bien en enero tuvimos algunos desafíos en términos de márgenes, porque se achicaron por una suba en los costos, lo que vemos como positivo es que ya en febrero el panorama cambió, bajaron costos, la rentabilidad del productor se estabilizó y también la demanda se sostuvo”, señaló Agustín Seijas, director ejecutivo de la entidad, a LA NACION.