Se acumuló mucha hacienda en los corrales al anunciarse la medida de fuerza, y se faenó -especialmente en frigoríficos medianos y pequeños del interior del país- mucha hacienda proveniente de los corrales de engorde, propiedad de matarifes, de frigoríficos de consumo y hasta de los mismos feedloteros.
Los frigoríficos exportadores echaron mano también del considerable stock de novillos que tenían en feedlots propios o de hotelería. En pocas palabras, muchos “propietarios de hacienda” que integran la cadena de la carne, pero no son ganaderos tradicionales, terminaron mandando a faena hacienda de su propiedad.
Durante el paro ganadero hubo días de faena muy baja, pero hubo también jornadas en que la faena llegó a ser el 20 al 25 por ciento de lo normal. En los días previos a la finalización de la medida de fuerza, los envíos a faena se incrementaron claramente.
Alternativas
El Gobierno habría comenzado a advertir que prohibir la exportación de vacas manufactura y conserva no contribuye en absoluto a bajar el precio de la carne de novillito y vaquillona al mostrador en Capital Federal y el Conurbano. Sin embargo, tampoco quiere reabrir las exportaciones rápidamente y que quede flotando en la opinión pública la idea de que las medidas oficiales fueron un fracaso o que el paro fue un éxito.
Se trabaja la reapertura sobre la base de la oferta por parte de la exportación de un importante volumen de cortes a precio fijo -por varios meses-, otro volumen significativo a “precios cuidados”, la prohibición de exportar algunos cortes populares y eventualmente -con esto escalaría el conflicto- una cuotificación de las exportaciones.
Como consecuencia del considerable stock de carne en cámara que había al principio del paro, y del acatamiento sólo parcial de la medida de fuerza, el desabastecimiento de carne fue muy bajo y sólo se sintió al final del período.
Precios
El valor actual del novillito (300 a 390 kilos) en Liniers, a moneda constante, se ubica un 41por ciento por encima del promedio de los años 2005-2020. A moneda de hoy, el valor más alto de la serie se logra en marzo del 2011 (valor casi idéntico al actual), a la salida del ciclo de liquidación de existencias, con 209 pesos por kilo, y el valor mínimo en noviembre del 2008, en pleno proceso de destrucción de la ganadería, el equivalente a 90 pesos por kilo vivo.
En cuanto al precio real del ternero negro de invernada (180 a 200 kilos), resulta actualmente un 33 por ciento superior al promedio de los años 2005-2020, siempre a moneda constante. El valor máximo de la serie se logra en octubre del 2010, con 270 pesos de hoy por kilo, también al final de la liquidación, y el precio mínimo se ubica en diciembre del 2008, con 98 pesos de hoy por kilo.
Agrovoz – La Voz del Interior – Ignacio Iriarte


