Pero el Presidente confirmó en Palermo lo que economistas y observadores adelantaron: los DEX al agro serán eliminados cuando otros sectores de la economía como la energía y la minería incrementen su aporte de divisas al país. Para el campo, sin dudas, es una buena noticia que no ser el único sector de la economía con capacidad de ingresar dólares por exportaciones. Sin embargo, lo que no se está reconociendo es que no hay un equilibrio con lo que efectivamente el campo aportó a las arcas del Estado desde principios de este siglo. En rigor, si ahora hay equilibrio fiscal es por la vigencia de un tributo claramente distorsivo y regresivo.
Milei defendió las medidas de desregulación instrumentadas desde el comienzo de su gestión, destacó la apertura de mercados internacionales y expresó que el país se encamina hacia un “campo radicalmente distinto” gracias a un marco de mayor libertad económica.
Es claramente positivo que un Presidente comprenda el papel esencial de la producción agropecuaria a la que asoció, casi con una visión antropológica, como el origen de la civilización. El interrogante que se abre es si este respaldo se traduce en nuevas decisiones políticas. El último anuncio de baja de DEX para trigo y cebada y el esquema planteado para los granos gruesos a partir de 2027 fueron aceptados por la dirigencia rural, pero, cada vez más, los productores creen que este cronograma debe ser más agresivo. Desde la tribuna ruralista se escucharon algunos gritos de “acelere, acelere” mientras Milei hacía referencia al esquema de reducción.
Frente a las perspectivas de márgenes ajustados para la próxima campaña, con una limitada baja de la presión impositiva, la respuesta del campo en términos de mayor inversión y gasto será modesta. Claro que ayuda la certidumbre que no habrá cupos de exportaciones, tipo de cambio distorsionado y trabas para importar insumos, pero el “campo radicalmente distinto” que prometió Milei en la Exposición Rural de Palermo tardará en llegar.
Que el Gobierno presente la cifra de la cosecha récord del ciclo 2025/26 como una cuestión atribuible solo a su gestión y soslaye el papel del clima puede ser considerado una táctica de marketing político de la que conviene desconfiar. Puertas adentro quizás sería conveniente poner el foco en los temas estructurales que todavía no se han resuelto. La presión tributaria, vía los DEX, es el principal, pero hay otros como la infraestructura, el financiamiento y la inserción internacional del país. El mundo se mueve cada vez con mayor velocidad y el espacio que no ocupe la Argentina, lo hará un competidor.
Campo – La Nación – Cristian Mira


