La paradoja del campo: el sostén castigado
En la otra cara de la moneda se encuentra nuestra Región Centro –Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos–, corazón de la agroindustria nacional junto con Buenos Aires y La Pampa. Aquí la música es otra.
El informe advierte que la tendencia de largo plazo en esta región se contrae desde principios de 2023. Mientras el petróleo y la minería avanzan en una fase expansiva, el agro enfrenta una trayectoria más débil, limitada por factores que se conocen pero que no por eso dejan de doler: los fenómenos climáticos, la volatilidad de precios y, fundamentalmente, la falta de previsibilidad en materia de derechos de exportación.
Más allá del alivio fiscal conocido este jueves para el trigo y la promesa para la soja el año próximo, la decisión oficial está tomada: el tratamiento preferencial del Estado es para los sectores de la energía y la minería.
Para atraer nuevas inversiones, ofrece marcos de estabilidad fiscal, beneficios impositivos y un horizonte de certidumbre que cualquier productor agropecuario envidiaría.
En contraste, la agroindustria no sólo no recibe tales "mimos", sino que padece el peso histórico y distorsivo de las retenciones, un impuesto que no reconoce rentabilidad ni desastres climáticos.
Aportando el combustible de divisas
Pese a este escenario de asimetría fiscal y falta de incentivos estructurales, la agroindustria volverá a demostrar este año por qué sigue siendo la columna vertebral de la Argentina.
Las proyecciones indican que, gracias a una recuperación tras la sequía, y a pesar de la tendencia de mediano plazo que marca el estudio de la Universidad Austral, a la agroindustria le alcanzará para ser el mayor aportante de divisas, en lo que se perfila como un año de exportaciones récord.
Es una ironía productiva: el sector que más recursos genera para sostener el funcionamiento del Estado es el que menos beneficios recibe para expandirse.
Mientras la energía y la minería crecen a un ritmo superior al promedio nacional (Emae), el agro sigue lidiando con una rentabilidad amenazada y una "tendencia de largo plazo más débil", debido a las limitantes que impone la propia política económica.
Entre los empresarios agroindustriales, hay una coincidencia: si el país quiere realmente consolidar un crecimiento sostenido, debe nivelar la cancha.
No se trata de quitarles beneficios a la energía o a la minería, sino de otorgarle a la agroindustria la misma previsibilidad y el alivio fiscal que hoy permiten que otras regiones del país sueñen con un futuro de expansión estructural.
El agro ya demostró que, aun con el viento en contra y la mochila cargada de impuestos, cumple. Imaginen lo que podría hacer si le sacaran el pie de encima.
Agrovoz – La Voz del Interior – Alejandro Rollán
"Anuncios mezquinos": Busso reclamó retenciones cero y dijo que Córdoba perdió US$ 40.000 millones
El presidente Javier Milei confirmó que la baja de retenciones para el trigo y la cebada pasará del 7,5% al 5,5% a partir de junio de 2024. Este anuncio, realizado en el marco de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, busca aliviar la carga fiscal de los productores de cara a la nueva campaña.
La noticia fue analizada de manera integral en La Voz En Vivo por el ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso.
Para el complejo sojero, el mandatario nacional adelantó un cronograma de reducción paulatina que comenzaría en enero de 2027. Según lo informado, la baja será de entre un cuarto y medio punto porcentual por mes, dependiendo siempre del nivel de recaudación estatal.
En cuanto al sector industrial, el plan contempla llevar a cero las retenciones para las industrias automotriz, petroquímica y de maquinaria entre julio de 2026 y junio de 2027. Esta medida busca potenciar las exportaciones y mejorar la competitividad de los productos argentinos frente a mercados externos.
El Ministerio de Economía será el encargado de informar en detalle los cronogramas específicos en los próximos días. El objetivo planteado por el Ejecutivo es achicar el tamaño del gasto público para devolver recursos al sector privado.
La postura del Gobierno de Córdoba
El ministro Sergio Busso valoró el anuncio, aunque lo calificó de "mezquino" debido a la magnitud histórica de lo que el sector aporta.
"Es plata que se va del sector productivo; en Córdoba deben ser más de 40.000 millones de dólares en 22 años", señaló el funcionario.
Busso insistió en que el Gobierno de Córdoba continuará reclamando que las retenciones lleguen a cero para todo el sector agropecuario. Para el ministro cordobés, estas penalizaciones a la exportación no existen en otros lugares del mundo y resultan difíciles de explicar.
“Este anuncio se tiene que hacer previsible para que no quede a merced de la coyuntura; que se haga por ley para dar estabilidad y certeza”, afirmó Busso. El funcionario comparó la situación con sectores como el petróleo o la minería, que hoy ya cuentan con retenciones cero.
Agrovoz – La Voz del Interior


