La otra cara de la moneda es la rentabilidad del negocio agrícola, porque “conviven hoy dos miradas sobre el agro”, según advirtieron los consultores Teo Zorraquín y Alejandro Meneses. Por un lado, ven “grandes números, que sugiere un sector fortalecido” y por otro, “la realidad operativa de las empresas, que refleja tensiones crecientes y resultados cada vez más ajustados o directamente negativos. Entender esa dualidad —y no quedarse sólo con la foto— es clave para interpretar correctamente lo que está pasando”.
Evaluaron que “las empresas agrícolas enfrentan hoy un escenario donde el problema ya no es únicamente productivo. La combinación de problemas climáticos, presión sobre costos, apreciación cambiaria, tensiones logísticas y ruido político empieza a configurar un contexto de mayor complejidad. En este marco, administrar riesgos, cuidar la caja y preservar márgenes vuelve a ser decisivo”.
En ese contexto, una de las entidades de la Mesa de Enlace volvió a plantear la necesidad de reducir las retenciones, puntualmente para el trigo, que pronto comenzará su temporada de siembra y está acosado por los costos de los fertilizantes (ver Trigo 2026-2027…). La central cooperativa Coninagro propone la “eliminación de los Derechos de Exportación (DEX) al trigo, que actualmente cuentan con una alícuota del 7,5%. Sobre un precio FOB proyectado a cosecha de 240 US$/tn, las retenciones representan una quita de 18 US$ por tonelada. Puntualizaron que bajo un rendimiento promedio de 40 qq/ha, la eliminación de este impuesto generaría un beneficio directo de 72 USS/ha para el productor, permitiendo cubrir el 65% del incremento de costos provocado por la crisis en Medio Oriente".
Asumieron que “desde la perspectiva del Estado, la eliminación de los DEX para la campaña 2026/27 implicaría una resignación fiscal estimada en US$ 232 millones, considerando una exportación proyectada de 12,9 millones de toneladas, con impacto fiscal a partir de diciembre de 2026. Y sobre el remanente de la campaña actual —restan declarar ventas al exterior por 5,5 millones de toneladas— tendría un impacto de 93,6 millones de dólares para lo que queda del año.
De todos modos, la entidad presidida por Lucas Magnano enfatizó que “esta oportunidad no debe verse como un gasto, sino como una inversión necesaria para garantizar la siembra y exportaciones superiores a los US$ 3.000 millones para la próxima campaña, frente a un escenario geopolítico volátil que está reconfigurando los costos globales de la energía y los alimentos".
Rural – Clarín – Mauricio Bártoli


