Según el análisis de disponibilidad de agua, la falta de humedad afecta hoy al 20% del área, mientras que dos tercios de la región presentan condiciones apenas regulares. Solo un 15% conserva una buena cantidad de agua en el suelo, sobre todo en el norte. En este contexto, los técnicos advierten que el rendimiento de la soja de primera empieza a estar en riesgo, especialmente en los lotes que están entrando en una etapa clave del desarrollo y necesitan más agua para no perder producción.
Este deterioro también fue señalado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. En su último relevamiento, realizado al 21 de enero, la entidad indicó que disminuyeron las áreas con buena humedad en el suelo, sobre todo en el sur de Córdoba y el oeste bonaerense, y que empeoró el estado general del cultivo respecto de la semana anterior. Además, advirtió que alrededor del 15% de la soja de primera ya ingresó en una fase crítica de su desarrollo, en la que necesita más agua, y que en algunos lotes comenzaron a aparecer dificultades para cubrir el suelo entre hileras, una señal clara de estrés que vuelve determinante la evolución del clima en las próximas semanas.
En el maíz, la situación continuó agravándose en el sudeste de Córdoba, una de las zonas más afectadas por la falta de precipitaciones que comenzó en diciembre. La jefa de estimaciones agrícolas de la BCBA, Cecilia Conde, detalló que “en el sur de Córdoba, la campaña gruesa atraviesa un escenario cada vez más condicionado por el déficit hídrico y el estrés termo-hídrico, con impactos visibles sobre los principales cultivos”. Según indicó, “el maíz temprano es el más afectado”, con situaciones muy heterogéneas, pero mayormente desfavorables: se registran pérdidas de rendimiento y reducción del área cosechable, asociadas a fallas en la polinización, espigas con bajo número de granos y altas temperaturas durante el período crítico”.
Néstor Roulet, productor y asesor en el sur cordobés, asegura que la situación se agrava día a día a medida que no llegan las lluvias y ya hay productores que están picando para forraje lotes que originalmente iban a destinar a grano. “En muchos casos, el rinde ya está perdido y no hay margen para una recuperación”, advirtió.
En departamentos ubicados al sur de la ruta 9, como Río Cuarto y Juárez Celman, numerosos lotes podrían terminar con rindes apenas entre el 30 y el 40% de lo esperado. En ese contexto, Rulet estimó que la provincia de Córdoba ya enfrenta una pérdida mínima del 20% de su producción de maíz, lo que equivale a unos 4 millones de toneladas menos.
En la misma línea, la BCR y productores de la región estiman pérdidas de hasta el 50% del rendimiento en los lotes más afectados del sudeste cordobés, donde la falta de lluvias impidió sostener el llenado de los granos y, en muchos casos, el rinde ya quedó prácticamente definido.
No obstante, en el resto de la región núcleo la situación general todavía resiste. En esta zona, la superficie total de maíz alcanza los 1,9 millones de hectáreas, de las cuales cerca del 90% corresponde a maíz temprano.
Según explicó Florencia Poeta, especialista de la Bolsa de Comercio de Rosario, seis de cada diez lotes de maíz temprano se mantienen en condición de excelente a muy buena, aunque comenzó a aparecer un 10% de los cuadros en estado regular y un 1% en mal estado. La especialista concluyó que, si bien la vara productiva este año estaba muy alta, la evolución final dependerá de que se registren lluvias en el corto plazo.
Campo – La Nación – Pilar Vazquez


