Más allá de que han avanzado los sistemas de cupos en las terminales portuarias, está claro que los eventuales cuellos de botella no solo pueden provocar problemas logísticos sino, eventualmente, descuentos de precios. Y en un contexto de márgenes estrechos, esto es una mala noticia.
“Se va a seguir embarcando la megacosecha de trigo y, además, vamos a tener la cosecha de girasol: logísticamente va a ser complicado”, advierte Paulina Lescano, analista del mercado de granos y añade: “también va a haber descuento de precio para el que quiere descarga sí o sí”. Para la especialista, en maíz el precio se va a ver afectado en forma similar “a lo que estamos viendo con el trigo”. El contexto del cereal es de un gran volumen en los principales países productores. “Estados Unidos ya tuvo su megacosecha y vamos a ver qué pasa con la safrinha en Brasil, pero en general por ahora la expectativa es que sea una buena producción”.
En ese escenario, no parece haber en el corto plazo alternativas que solucionen los eventuales cuellos de botella. El ferrocarril sigue siendo el gran ausente de esta historia.
Claudio Molina, especialista en transporte ferroviario, advierte que la mayor parte de la red y la infraestructura de este medio de transporte está en malas condiciones y que se requieren de inversiones millonarias de las que el Estado no puede estar ausente. “El Estado se quiere sacar de encima al ferrocarril, solo le interesa el negocio inmobiliario [por la venta de terrenos] y la venta de material [por chatarra]”, se lamenta el especialista.
“Y no se trata de que no haya dólares porque el 60% de la inversión se puede hacer en pesos porque las empresas que pueden fabricar vagones o locomotoras se pueden radicar aquí”, sostiene. Para Molina, el estado actual de la red es de “malo a muy malo”.
Del programa de privatizaciones anunciado por el Gobierno, señala que solo en una parte del Belgrano Cargas (el tramo que va de Joaquín V. González, en Salta, llega a Avia Terai en el Chaco y llega a Timbúes, en Santa Fe) hay interés de empresas agroindustriales como Ledesma, Bunge y Cofco, entre otras. En el resto, hay vencimiento de concesiones y pocos avances.
n materia de infraestructura, en las últimas semanas la buena noticia fue el lanzamiento de la concesión del dragado y balizamiento de la hidrovía del Paraná. Las entidades rurales respaldaron la convocatoria porque se espera que, por fin, se regularice la situación del mantenimiento de la vía navegable y aumente el calado para permitir que los buques salgan con carga completa.
No hay forma de que la Argentina vaya a una cosecha de 200 millones de toneladas de granos y subproductos con la actual infraestructura. Es cierto que no se puede apelar al déficit fiscal para invertir en rutas, pero todas las evidencias de los especialistas apuntan a que algo hay que hacer. Y que no hay tiempo que perder.
Campo – La Nación – Cristian Mira


